Juan Avellaneda rememora los últimos meses vividos junto a su padre marcados por la dureza de la enfermedad
"La ELA fue apagando poco a poco su cuerpo, pero nunca consiguió apagar quién era", explica en la carta publicada en redes sociales
Juan Avellaneda atraviesa uno de los momentos más duros de su vida. El diseñador ha anunciado el fallecimiento de su padre, Juan Avellaneda, después de más de un año de lucha contra la esclerosis lateral amiotrófica (ELA), una enfermedad que decidió visibilizar públicamente en junio de 2025 para concienciar sobre la realidad que viven los pacientes y sus familias.
Fue entonces cuando el estilista compartió por primera vez el diagnóstico de su progenitor, confesando que la enfermedad había cambiado por completo la vida de toda la familia. "Desde que a mi padre le diagnosticaron ELA hace unos meses, todo cambió", escribía entonces, además de relatar la rapidez con la que avanzó la enfermedad: "Se fue a dormir un domingo y el lunes no se podía mover". Durante este tiempo, Avellaneda también aprovechó su altavoz para reclamar más investigación y recursos destinados a combatir esta patología.
"Muchos de los valores que hoy forman parte de mí se los debo a él", confiesa Avellaneda
Ahora, apenas unas horas después de la pérdida, el diseñador ha querido despedirse de su padre con una desgarradora carta publicada en sus redes sociales. "Se fue un luchador. Una buena persona. Un hombre trabajador, generoso y con unos valores que me acompañarán toda la vida. De él aprendí el valor del esfuerzo, la honestidad, el respeto por los demás y a intentar hacer siempre las cosas de corazón. Muchos de los valores que hoy forman parte de mí se los debo a él", empieza diciendo en su publicación.
Un mensaje cargado de amor y agradecimiento en el que recuerda todo lo que aprendió a su lado y le hace una promesa que ha emocionado a sus seguidores: seguir adelante llevando siempre consigo los valores que le inculcó.
En su despedida, Juan Avellaneda rememora los últimos meses vividos junto a su padre, marcados por la dureza de la enfermedad, pero también por el cariño incondicional de toda la familia. Unas palabras con las que pone de manifiesto el estrecho vínculo que les unía y el enorme vacío que deja su ausencia.
"La ELA fue apagando poco a poco su cuerpo, pero nunca consiguió apagar quién era", asegura el diseñador
Durante el último año, el joven convirtió su experiencia familiar en una forma de dar visibilidad a la ELA, compartiendo con total sinceridad el impacto que supuso el diagnóstico de su padre y la importancia del acompañamiento a quienes padecen esta enfermedad.
"La ELA fue apagando poco a poco su cuerpo, pero nunca consiguió apagar quién era. Hasta el último momento siguió siendo mi padre. Me siento inmensamente afortunado por haber podido acompañarle hasta el final y, sobre todo, por todo lo que pudimos decirnos, agradecernos y querernos durante este tiempo. Esos momentos serán uno de los mayores regalos que me ha dejado", resaltó.
"Y no puedo dejar de mencionar a mi madre. Llevaban juntos desde los 13 años y verla cuidar de mi padre con tanto amor y dedicación durante toda la enfermedad ha sido una auténtica lección de amor", destacó. "Y a todas las personas que convivís con la ELA, solo quiero deciros una cosa: os admiro profundamente. Sois auténticos luchadores. Mi padre afrontó esta enfermedad con una entereza que me hará sentir orgulloso de él toda la vida", añadió.
"Le prometí a mi padre que haría todo lo posible por seguir dando visibilidad a la ELA", reconoce
Ahora, su emotiva despedida se suma a ese compromiso con un mensaje lleno de amor, gratitud y recuerdo hacia quien siempre fue uno de sus mayores apoyos: "Quiero dar las gracias a la @fmiquelvalls por el trabajo incansable que hacéis acompañando a las personas con ELA y a sus familias. Ojalá llegue el día en que esta enfermedad tenga cura y nadie tenga que pasar por todo lo que nosotros hemos vivido".
"Gracias también al equipo del PADES, a mi familia y a todas las personas que nos habéis ayudado y acompañado durante este proceso. Y, especialmente, a quienes habéis cuidado de mi padre en casa con tanta humanidad y cariño", afirmó en su carta. "Y gracias, Sergio, por estar a mi lado y sostenerme en los momentos más difíciles", aseveró.
Y terminó recordando un mensaje que le dejó su padre antes de fallecer: "Podría dar las gracias a muchísimas más personas, pero hoy escribo estas palabras porque le prometí a mi padre que haría todo lo posible por seguir dando visibilidad a la ELA. Si mi voz puede servir para que esta enfermedad deje de ser una gran desconocida y para que otras familias se sientan un poco menos solas, esa promesa habrá merecido la pena. Me quedo con sus últimas palabras, el día que se fue: “Te quiero. No llores"".
