Lola Mencía presenta su nuevo reto profesional: "Solo sé que voy a hacerlo con mucho amor"

La exconcursante de 'Supervivientes' se ha lanzado de lleno a un nuevo reto y lo ha compartido paso a paso en redes
Lola Mencía, de ‘Supervivientes’, responde a las críticas por sus operaciones y muestra su verdadero cambio físico
Lola Mencía ha estrenado un proyecto que no tiene nada que ver con lo que sus seguidores esperan de ella. La exconcursante de 'Supervivientes' se ha propuesto restaurar de cero una moto y pintarla a su gusto, documentando todo el proceso en varias entregas. La leonesa lo ha dejado claro desde el principio: sin experiencia en mecánica, sin conocimientos de pintura y sin idea de manualidades. Hace solo unas semanas reconocía que las redes son para ella una fuente de ingresos extra, no su trabajo principal. Pero para este proyecto ha apostado a lo grande.
Desde que pasó por 'Supervivientes All Stars' en 2024, Lola ha construido un perfil muy distinto al de antes: menos postureo, más vida real. Autocaravana, su amor por los animales y autenticidad por encima de cualquier colaboración de marca. Este proyecto encaja en esa nueva forma de contarse, sin tutorial, sin red de seguridad y sin saber muy bien cómo va a quedar.
La protagonista es una Vespino Velofax y el objetivo de la aventura de la influencer está claro: pintarla a su gusto y hacerlo sola, aunque ella misma ha reconocido que "un poco de ayuda tendrá". El primer capítulo arranca con optimismo y cierra con un texto que lo resume todo: "agotada a los 30 minutos".

Durante el vídeo Lola empieza a desmontar piezas de la moto con el entusiasmo de quien disfruta desmontando cosas e incluso bromea con que sí ha usado destornilladores antes aunque no lo parezca, pero poco depués se atasca sin saber qué hacer. La solución es llamar a su novio, Álex Cuadrado, su comodín para todo, aunque al final resulta que el comodín acaba siendo ella para él. La jornada acaba con algunas piezas desmontadas, el inicio del lijado y la preparación del tapiz del asiento.
El segundo capítulo es más productivo aún. Lola prepara todas las piezas y pasa horas lijando. Cuando llega Álex, se encarga del tubo de escape: lo desmonta, lo lija, quita los óxidos y le aplica imprimación. Todo en menos de dos horas y media.
El tercer capítulo llega con la parte más esperada: la pintura. Antes de empezar, Lola confiesa que sigue al pie de la letra las indicaciones de Álex, así que desengrasa y empapela cada pieza sin rechistar. Y entonces llega el momento de la verdad: el color elegido es, como era de esperar tratándose de ella, rosa. Con todas las piezas ya pintadas, el proyecto avanza a toda velocidad, y todo apunta a que la moto estará montada al día siguiente. El único contratiempo pendiente es la tela del asiento, que todavía no sabe si le llegará a tiempo.
La restauración llega en un momento en el que la leonesa ha encontrado su propio ritmo lejos de los platós. Sin televisión desde 'Supervivientes All Stars', Lola se ha quedado con lo que siempre le ha funcionado: la autenticidad. Un proyecto que ya suma varios capítulos y una Vespino que, capítulo a capítulo, le está dando más de lo que esperaba, con el montaje final todavía por llegar.

