El refugio del futbolista Pedro Porro en Extremadura: un municipio en el que creció con sus abuelos y que es motor económico de la zona
El futbolista creció en un entorno humilde, criado por sus abuelos debido al trabajo de sus padres y dentro de uno de los municipios más pujantes de la región extremeña
La emoción del abuelo de Pedro Porro: "¿Tú sabes el sentimiento que se tiene por un nieto?"
Aún con el subidón de haber ganado el segundo Mundial para España, los futbolistas de la selección están listos para incorporarse a sus respectivos clubes después de unas merecidas (y breves) vacaciones. Muchos de ellos han aprovechado para visitar a sus familias y para darse un baño de multitudes en sus respectivos lugares de origen. Es el caso, por ejemplo, de Pedro Porro: el extremeño no desperdició la oportunidad de regresar a su lugar de origen, el municipio en el que nació, creció y que hoy, a tantos kilómetros de allí (vive en Londres), se ha convertido en su refugio.
Orígenes humildes y un abuelo que lo apoyó desde el principio
Pedro nació y vivió en Don Benito, un municipio extremeño perteneciente a la comarca de Vegas Altas del Guadiana. Fue allí donde lo criaron sus abuelos maternos, Antonio y Carmen, durante gran parte de su infancia. El propio Antonio, al que el futbolista regaló su medalla del Mundial recientemente, ante los ojos de miles de espectadores, fue quien lo llevaba a jugar al fútbol desde que el deportista tenía cuatro años. Así lo comentó en una entrevista que le hicieron para la televisión regional. “Tuve que irme con mi abuelo a vivir porque mis padres trabajaban”, explicaba Pedro Porro en el mencionado homenaje que recibió en su localidad. Carmen, la abuela de Pedro, falleció en enero de 2022, algo que marcó profundamente a su nieto, que la consideraba una madre más que una abuela.
Un municipio lleno de historia, cultura y naturaleza
Don Benito tiene actualmente cerca de 38.000 habitantes, y no solo es uno de los más poblados de la región, sino también uno de los más prósperos. Es el quinto gran motor económico de Extremadura, solo superado por Cáceres, Badajoz, Mérida y Plasencia, y lo es sobre todo en el ámbito agroalimentario: en el municipio pacense hay mucho cultivo de regadío: tomate, maíz, frutales… Su gran extensión territorial (es uno de los municipios más grandes de España, con una superficie cercana a Madrid) y la abundancia de agua son factores clave; de hecho, desde el Ayuntamiento de Don Benito se habla del municipio como “capital del regadío”.
Pero no es menos importante su patrimonio. Cuenta con edificios religiosos como la iglesia parroquial de San Sebastián, la más antigua del pueblo (de finales del siglo XIV), o la de Santiago Apóstol, de estilo barroco herreriano. Más reciente y muy relevante es su Casa de Cultura, que proyectó el famoso arquitecto Rafael Moneo, responsable de otras obras famosas como el Kursaal de San Sebastián o la ampliación del Museo del Prado.
Ya hemos dicho que Don Benito tiene una gran extensión, lo que le permite albergar importantes zonas verdes, como el parque de Las Albercas o El Palmeral, una imponente ruta de senderismo bordeada por palmeras y que incluye una pequeña colina en cuya cima se ha construido un edificio que recuerda al Partenón de Atenas.
Por si fuera poco, en Don Benito hay una importante cultura gastronómica, en la que destaca su repostería: bollas de anís, roscas de piñonate, gañotes enmelados, pestiños… ¿Cuántos de estos dulces habrá comido Pedro Porro de niño al salir de uno de sus entrenamientos, cuando ser futbolista profesional era solo un sueño?