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El salón de la casa de Alma Bollo: un espacio elegante, luminoso y pensado para disfrutar en familia

El salón de la casa de Alma Bollo, exconcursante de ‘Supervivientes’
Alma Bollo. Europa Press
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El salón de la casa de Alma Bollo, exconcursante de 'Supervivientes', se ha convertido en el gran protagonista de la espectacular reforma que llevó a cabo el pasado año en la vivienda que comparte en Sevilla con su pareja, Miguel, y sus dos hijos. Tras meses de obras, planificación y muchas decisiones decorativas, la influencer ha conseguido transformar por completo su hogar hasta convertirlo en un espacio cálido, elegante y totalmente adaptado a la vida familiar.

Un proyecto en el que ha demostrado que el buen gusto y la implicación personal pueden dar como resultado una vivienda digna de las mejores revistas de decoración. Lejos de delegar todo el proceso en interioristas, la hija de Raquel Bollo ha participado activamente en la elección de cada detalle, compartiendo con sus seguidores la evolución de la reforma a través de sus redes sociales.

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Desde la distribución de los espacios hasta la selección de materiales, colores y piezas decorativas, la sevillana ha querido imprimir su propio estilo en cada rincón de la casa, apostando por una estética contemporánea donde la funcionalidad y la calidez conviven a la perfección.

El resultado es un hogar que parece sacado de un catálogo de diseño, aunque hay una estancia que sobresale por encima del resto, el salón. Amplio, luminoso y dividido en dos ambientes perfectamente integrados, este espacio se ha convertido en el auténtico corazón de la vivienda, el lugar donde la familia pasa la mayor parte del tiempo y donde cada elemento ha sido cuidadosamente elegido para crear una atmósfera acogedora, sofisticada y muy personal.

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Un salón abierto donde el comedor se integra de forma natural

El salón de Alma Bollo responde a una de las tendencias más demandadas en interiorismo, los espacios abiertos que favorecen la amplitud visual y la convivencia familiar. La influencer ha apostado por eliminar las barreras entre las distintas zonas de la estancia, creando un ambiente continuo en el que salón y comedor dialogan con total armonía.

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Los tonos beige, crema y madera clara dominan prácticamente toda la estancia, aportando luminosidad y una agradable sensación de calma. Para romper con esa base neutra aparecen pequeños detalles en negro y dorado que añaden sofisticación sin recargar el conjunto.

La gran protagonista del salón es, sin duda, la zona de descanso. Presidiendo el espacio encontramos un amplio sofá modular con forma de L, tapizado en un elegante tejido beige claro. Sus líneas curvas y volúmenes redondeados suavizan visualmente la estancia y aportan un aire contemporáneo muy actual.

Frente al sofá se sitúa una mesa de centro rectangular realizada en madera clara. Su diseño sencillo encaja perfectamente con el resto del mobiliario y contribuye a reforzar esa sensación de calidez que se percibe desde el primer momento al entrar en la estancia.

Un gran ventanal conecta el salón con la terraza

Uno de los mayores aciertos de la reforma es la forma en que el salón se abre completamente hacia el exterior. La estancia cuenta con acceso directo a la terraza mediante una amplia puerta corredera acristalada que ocupa prácticamente toda una pared, permitiendo que la luz natural inunde el interior durante buena parte del día.

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Esta conexión visual con el exterior hace que el salón parezca todavía más amplio y luminoso. La entrada constante de luz potencia los tonos claros elegidos para la decoración y crea un ambiente mucho más acogedor y relajante. Para vestir el enorme ventanal, Alma Bollo ha optado por unas cortinas largas confeccionadas en un tejido muy ligero y de color claro

La terraza, aunque de dimensiones contenidas, se convierte en una prolongación natural de la vivienda. En ella se aprecia una pequeña mesa acompañada de varias sillas blancas que invitan a disfrutar de desayunos al aire libre, reuniones familiares o momentos de descanso durante los meses de buen tiempo.

Un comedor elegante donde el color rosa rompe con la neutralidad del conjunto

El comedor ocupa la segunda gran zona del salón y mantiene la misma filosofía decorativa basada en la sencillez, la funcionalidad y el equilibrio cromático. La mesa elegida es rectangular, con tablero blanco y patas metálicas negras, una combinación que aporta un aire contemporáneo y combina perfectamente con el resto de los elementos presentes en la estancia.

Sin embargo, las auténticas protagonistas son las sillas. Alma Bollo ha apostado por un tapizado en terciopelo rosa empolvado que introduce un delicado toque de color sin romper la armonía general de la decoración. La lámpara suspendida sobre la mesa termina de completar este rincón. Su diseño con forma de flor introduce un punto decorativo muy original y aporta una iluminación cálida que convierte el comedor en un espacio perfecto tanto para el día a día como para reuniones familiares.

Molduras, chimenea, espejos y una iluminación cuidada al detalle

Más allá del mobiliario, son los detalles arquitectónicos y decorativos los que terminan de definir la personalidad del salón de Alma Bollo. La influencer ha sabido incorporar algunos de los recursos más populares del interiorismo actual sin caer en excesos, consiguiendo un resultado elegante y atemporal. Uno de los elementos que primero llama la atención son las molduras rectangulares que decoran la pared principal. Pintadas exactamente en el mismo tono crema que el resto del muro, aportan textura y profundidad sin romper la continuidad visual de la estancia.

Otro de los grandes protagonistas es el enorme espejo rectangular dividido en cuadrículas mediante un marco negro. La zona destinada al televisor también incorpora una pequeña chimenea decorativa integrada que aporta una agradable sensación de calidez incluso cuando permanece apagada. Este detalle consigue convertir la pared audiovisual en un rincón mucho más acogedor y sofisticado.

En uno de los laterales aparece una estantería abierta de madera clara donde Alma ha colocado libros, diferentes objetos decorativos y una fotografía en blanco y negro, aportando un toque muy personal al conjunto sin sobrecargar la composición. La iluminación también ha sido cuidadosamente planificada. En el techo destaca un carril con focos orientables de líneas minimalistas que permite dirigir la luz hacia las distintas zonas del salón según las necesidades de cada momento.

Por último, el suelo merece una mención especial. Toda la estancia está revestida con un elegante parqué colocado en espiga, un clásico que nunca pasa de moda y que aporta textura, movimiento y una extraordinaria sensación de calidez. Este tipo de instalación eleva automáticamente cualquier espacio y refuerza la estética sofisticada que define el hogar de Alma Bollo.