La infancia de Marina San José, hija de Ana Belén y Víctor Manuel: "Solo me daba cuenta de que mis padres eran distintos cuando íbamos por la calle"

La actriz, que vivió alejada de los flashes de los 'paparazzi' gracias al empeño de sus padres por preservar su intimidad, ha seguido los pasos de su madre
Ana Belén y Víctor Manuel arropan a su hija en el estreno de su último proyecto: así es la discreta vida de Marina San José
Si su padre, Víctor Manuel, ha contado sus humildes orígenes en un pueblo de Asturias, y la niñez de su madre, Ana Belén, estuvo marcada por su precocidad artística, la infancia de Marina San José no es la que se puede imaginar desde fuera. Sus progenitores la mantuvieron lejos del foco mediático, algo que no ha impedido que, finalmente, se haya decantado por la interpretación. ¿Cómo fue crecer con padres famosos? Así fue la vida de Marina San José de niña y así es su vida hoy, cuando acaba de cumplir 43 años.
Intelectuales en casa y conciertos entre bambalinas
Tal como recoge la revista ‘Vanity Fair’, Marina vio entrar y salir de su casa a numerosos cantantes, escritores, artistas… Pero desde su enfoque infantil no había nada extraño en ello. “Para mí eran mis padres, punto. Solo me daba cuenta de que eran distintos cuando íbamos por la calle y todo el mundo los saludaba”, explicaba hace años en declaraciones que recogen medios como ‘Semana’ refiriéndose a sus padres. Cumplía, como cualquier niño, con sus obligaciones escolares; pero cuando había vacaciones sus padres se llevaban a Marina y a David de gira, ya fueran conciertos o, en ocasiones, obras de teatro de su madre. De este modo vivió desde muy temprano el ambiente artístico que rodeaba a su familia.
En cuanto a su no exposición en medios de pequeña, fue consecuencia del esfuerzo hercúleo de sus padres, que tuvieron que enfrentarse a ‘paparazzi’, a fotógrafos acampados en la puerta de su casa y a jugosas ofertas de dinero que aquellos rechazaron una y otra vez. Cuando nació Marina, la propia Ana Belén ofreció imágenes gratuitas de la pequeña que había hecho un fotógrafo profesional, Javier Vallhonrat. Aquel blindaje de su vida privada y la creciente sensación de que no iban nunca a comerciar con ella hizo que, poco a poco, lograran alejar a los pequeños de las cámaras.
De soñar con ser veterinaria a convertirse en actriz
Su niñez transcurrió en Madrid, junto a su hermano mayor, entre colegios y escenarios; y también en Menorca, donde sus padres tienen una casa, La Solana. De niña jugaba con los animales y soñaba con ser veterinaria, tal como contó en ‘El Faro’. “Pero me di cuenta de que había que estudiar y abrir animales”, explicó años atrás a ‘Fotogramas’.
Con los años, lo de dedicarse a la interpretación “fue un poco rodado”. Su hermano ya se había metido en el mundo de la música y ella quiso formarse en el Laboratorio de William Layton, cuyo fundador había instruido años atrás a su madre. También recibió clases de canto y danza; de hecho, ha tenido alguna incursión en ese mundo. Concretamente, en el verano de 2005, en el que, bajo el nombre artístico de Xana, formó parte de los coros en la gira de sus padres.
Hoy, Marina es una actriz consagrada tanto en cine (tuvo un papel en ‘Saben aquell’, la película sobre el cómico Eugenio que dirigió David Trueba en 2023) como en televisión, con series como 'Amar en tiempos revueltos' y, últimamente, en teatro. De hecho, ha estado durante dos meses ininterrumpidos protagonizando la obra ‘Las que gritan’, una comedia de elenco cien por cien femenino en la que ha trabajado con Soledad Mallol y Mariona Terés, entre otras. Y, cuando el trabajo le deja tiempo libre, practica yoga para soltar la adrenalina de los escenarios, disfruta de la compañía de sus perros, Mora y Limona (una caniche negra y un podenco andaluz, respectivamente) y de la de sus amigos, junto a quienes a veces ha compartido imágenes durante sus vacaciones en Menorca.
