La turbulenta relación de Meghan Markle y su padre, acusado de pornografía infantil: de pactar fotos con medios a no conocer a sus nietos
Uno de los primeros escándalos que evidenciaron el distanciamiento entre la duquesa y su progenitor ocurrió cuando estaba a punto de casarse con Harry, en 2018
Comunicado de Meghan Markle tras las acusaciones contra su padre por pornografía infantil: "Por eso no permití que se acercara a mis hijos"
La turbulenta relación entre Meghan Markle y su padre, Thomas Markle, lleva años convertida en una de las grandes polémicas de la duquesa de Sussex. Desde que el suegro del príncipe Harry no acudiera a su boda en mayo de 2018, los desencuentros, las fotografías pactadas con los paparazzi y otros numersosos escándalos han ido alimentando una ruptura familiar que, más allá de cerrarse, ha vuelto a situarse en el centro del foco mediático.
Ahora, el padre de Meghan ha sido acusado por su propio hijo de pornografía infantil. Unas acusaciones por las que Meghan se ha pronunciado, revelando que era conocedora de la situación desde hace ocho años.

La acusación
Las autoridades de Filipinas han confirmado que están investigando las acusaciones contra Thomas Markle, de 82 años, por la presunta posesión de imágenes de abusos sexuales a menores.
Según las informaciones publicadas por 'The Sun', el denunciante sería su hijo Thomas Markle Jr., hermanastro de Meghan, quien habría encontrado ese material en la vivienda que compartía con su padre en Cebú y habría acudido a la Policía.
La gravedad de las informaciones ha llevado a Meghan a pronunciarse públicamente y a explicar que el distanciamiento con su padre se debe a este motivo, insistiendo en que su decisión de mantener a su padre alejado de sus hijos, Archie y Lilibet, tenía el fin de "protegerlos".
"Espero que ahora se pueda entender que, a pesar de las distorsiones de algunas publicaciones a lo largo de los años, el distanciamiento de mi padre y mi decisión de no permitir que tuviera contacto con nuestros hijos respondían a una única razón: protegerlos", ha afirmado.

Según el comunicado, ella ya conocía la existencia de unas acusaciones contra su padre en 2018 y recibió garantías de que se estaban investigando.
Esta no es la primera vez que salen a la luz los problemas que han enfrentado desde hace años a padre e hija y han desembocado en su distanciamiento total. Y es que todo empeoró tras comenzar su relación con el príncipe Harry.
Las fotografías pactadas con los paparazis
Uno de los primeros escándalos que evidenciaron su tensa relación ocurrió cuando Meghan estaba a punto de casarse con Harry en la capilla de San Jorge del castillo de Windsor.
La expectación mediática era enorme y toda la familia de la futura duquesa se encontraba bajo el foco. Sin embargo, mientras se ultimaban los preparativos de uno de los enlaces más esperados del año, Thomas Markle protagonizó una polémica que terminaría convirtiéndose en el primer gran punto de inflexión de su relación con su hija.
En los días previos a la boda comenzaron a circular fotografías del padre de Meghan en las que aparecía preparándose para el acontecimiento. En algunas imágenes se le veía probándose un traje. En otras, haciendo ejercicio, leyendo información sobre la historia de Reino Unido o consultando noticias sobre la boda de su hija en un cibercafé. En principio, aquellas escenas transmitían una imagen amable de un padre que se preparaba para acompañar a su hija al altar.

El problema llegó cuando se publicó que las imágenes habían sido pactadas con un fotógrafo y que Thomas había colaborado en su puesta en escena para mejorar su imagen pública justo antes del enlace real.
Thomas terminó admitiendo que había participado en la preparación de las fotografías. El escándalo resultó todavía más incómodo porque, según contó después, había negado en un principio a Meghan y Harry que estuviera colaborando con los fotógrafos.
La situación se complicó cuando también se supo que había recibido ofertas a cambio de dinero para conceder entrevistas a los medios. Su relación con la prensa pasó a convertirse en una de las principales fuentes de conflicto con Meghan, que siempre ha mantenido una posición muy crítica sobre publicar detalles de su vida privada sin su consentimiento.
Un infarto y la ausencia a la boda
Poco después, Thomas anunció que no acudiría a la boda. A la polémica de las fotografías se sumaron sus problemas de salud. Aseguró que había sufrido un infarto y que necesitaba someterse a una intervención cardiaca.
La noticia llegó apenas unos días antes del 19 de mayo de 2018. La ausencia del padre de la novia alteraba por completo el desarrollo previsto de la ceremonia y obligaba a Meghan a afrontar uno de los momentos más importantes de su vida sin él. Durante un tiempo hubo incertidumbre sobre si finalmente viajaría a Reino Unido, pero terminó confirmándose que no estaría presente.

El 17 de mayo, dos días antes del enlace, se difundió un comunicado de Meghan en el que lamentaba que su padre no pudiera acompañarla. "Siempre me he preocupado por mi padre y espero que se le pueda dar el espacio que necesita para centrarse en su salud", señalaba el mensaje.
Finalmente, fue el entonces príncipe Carlos, hoy rey Carlos III, quien acompañó a Meghan durante parte del recorrido hacia el altar. Thomas sostuvo después que la vergüenza por el escándalo y sus problemas cardiacos habían influido en su decisión.
Los siguientes desencuentros
Después de la boda, la relación entre Meghan y Thomas no solo no mejoró, sino que pasó a desarrollarse en gran medida a través de los medios de comunicación.
El padre de la duquesa comenzó a conceder entrevistas en las que hablaba de su hija, de su nueva vida junto a Harry y de su frustración por no formar parte de aquella etapa.
Por si fuera poco, Thomas difundió una carta privada que Meghan le había enviado después de la boda. El documento, que debía formar parte de una conversación íntima entre ambos, terminó siendo publicado por 'The Mail on Sunday' en febrero de 2019. Un gesto que agravó todavía más la falta de confianza.
El asunto tuvo también consecuencias judiciales. Meghan emprendió acciones legales contra la editora del periódico por la publicación de la carta y acabó ganando el litigio en 2021, después de que los tribunales consideraran que se había vulnerado su privacidad y sus derechos de autor. La disputa evidenció hasta qué punto el conflicto familiar había traspasado el ámbito privado para convertirse en una batalla pública y legal.
A partir de entonces, las posibilidades de reconciliación parecían cada vez más lejanas. Thomas seguía manifestando su deseo de recuperar el contacto con su hija, mientras Meghan mantenía las distancias ante lo que consideraba una sucesión de actuaciones que habían dañado su confianza.

La enfermedad de Thomas Markle y su deseo de conocer a sus nietos
Meses después, ya después de la salida de Harry y Meghan de la familia real británica, las apariciones de Thomas en medios se convirtieron, de nuevo, en otro de los puntos clave de su crisis.
En abril de 2023, volvió a pedir públicamente una oportunidad para conocer a sus nietos, Archie y Lilibet, y reclamó la posibilidad de hablar con Meghan y Harry.
En 2025, Thomas se trasladó a Filipinas en busca de una vida más tranquila, lejos de la atención mediática que había acompañado durante años a su relación con su hija. Sin embargo, el pasado mes de diciembre se conoció que había sufrido una grave problema de salud que terminó con la amputación de su pierna izquierda.
Su padre estaba hospitalizado y había expresado su deseo de no morir sin haberse reconciliado con ella. Finalmente, el portavoz de Meghan confirmó que la duquesa había conseguido hacerle llegar una carta a través de personas de confianza. Sin embargo, no se desplazó hasta el lugar.
Hasta ahora, el padre y la duquesa tienen nula relación, hasta el punto en el que Thomas no ha llegado a conocer personalmente a sus nietos, los dos hijos que Meghan comparte con Harry.
