Alerta temporal

Francis amenaza el verano en Matalascañas: los chiringuitos lo pierden todo y la temporada queda en el aire

Estado en el que ha quedado uno de los chiringuitos afectados por la borrasca Francis
Estado en el que ha quedado uno de los chiringuitos afectados por la borrasca Francis. Redacción
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HuelvaLa playa onubense de Matalascañas, una de las más visitadas de España cada verano, está irreconocible. Donde antes había paseos llenos de familias, terrazas abiertas al mar y chiringuitos marcando el ritmo de la temporada, ahora hay escombros, arena devorada por el agua y negocios arrasados. La borrasca Francis ha golpeado con especial dureza un kilómetro y medio del litoral, concentrando sus peores efectos en la zona de Caño Guerrero, el auténtico corazón turístico de este enclave onubense.

El balance es devastador. Al menos diez negocios afectados, miles de euros en pérdidas y una campaña de verano que muchos ya dan por perdida. Entre ellos, los chiringuitos, un sector que vive casi exclusivamente de los meses fuertes y que ahora se enfrenta a un futuro inmediato lleno de incertidumbre.

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María Jiménez, propietaria del chiringuito La Sirena Dorada, habla con rabia, preocupación y agotamiento. Su establecimiento ha sido el primero en caer, literalmente engullido por la tierra y el mar. "Mi chiringuito es el primero que cayó, el que se ha visto en las imágenes como si la tierra se lo hubiera tragado", cuenta. "Lo hemos perdido todo, el sustento de mi familia, el pan de mis hijos, es todo lo que tenía", relata.

Chiringuito La Sirena Dorada tras el paso de Francis
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La zona llevaba varios días precintada

Aunque el derrumbe definitivo se produjo el pasado 3 de enero, el local llevaba precintado desde el 14 de diciembre. "Nunca me dejaron entrar a recoger nada. No pude salvar absolutamente nada. El mobiliario, las sillas, mesas, maquinaria, botellas de alcohol… todo se lo ha llevado el temporal", explica. Aún no ha podido calcular con exactitud las pérdidas, pero estima que levantar de nuevo el negocio requeriría "más de 200.000 euros", sin contar "una mano de obra que es incalculable".

La Sirena Dorada no era solo un chiringuito. Era un proyecto familiar. "Aquí trabajo con mi marido y con mi hijo, y según la temporada tengo unos diez trabajadores que también han perdido su empleo", cuenta María. Habitualmente abrían en Semana Santa, pero este año ni siquiera lo contempla. "Eso ni lo pienso, es imposible. Yo ya doy por perdido hasta el verano".

Chiringuito La Sirena Dorada durante el verano de 2025

La falta de información agrava la angustia. "Estamos a ciegas. Nadie nos dice nada, el Ayuntamiento no se ha puesto en contacto con nosotros y hasta que el paseo marítimo no esté arreglado, no podemos pensar en levantar nada", lamenta. Pero el problema no es solo su negocio: "Somos diez chiringuitos afectados", por el momento.

Una decena de chiringuitos inservibles afectados

María es capaz de enumerar los negocios de sus compañeros que también lo han perdido todo: "Las Náuticas, que aunque estaba recogido entero, no va a poder volver a montar; Altomar, también destrozado; Paco Triana, que ahora mismo habría que demolerlo por seguridad; La Carpa, con toda la parte de abajo afectada; El Pichi y El Navegante, que aunque están intactos han quedado inaccesibles porque el paseo marítimo ha desaparecido”.

Montar un chiringuito no es sencillo ni barato. "Es muy costoso, y si encima no podemos trabajar en verano, las pérdidas serán aún mayores", explica. La obra necesaria para recuperar la zona es de gran envergadura. "Estamos hablando de un kilómetro y medio de paseo marítimo. Eso no se arregla de un día para otro y la incertidumbre agota".

El apoyo de vecinos y clientes, fundamental en estos momentos

En medio del desastre, María se aferra a un pequeño consuelo, el apoyo de la gente. !Lo mejor que nos estamos llevando, por decir algo bueno, es la cantidad de llamadas y mensajes de ánimo. Clientes que me dicen que el primer día que abramos estarán allí. Eso reconforta y te sobrecoge".

Pero la situación, insiste, es crítica. "Pedimos una obra de emergencia. Yo he perdido hasta los platos, todo es irrecuperable. Esto es una catástrofe para el tejido socioeconómico de Matalascañas". Porque la preocupación va más allá de los chiringuitos. "En Caño Guerrero hay cientos de negocios que viven del turismo. Si la playa no se arregla, ¿Qué turismo vamos a tener? ¿Quién va a querer venir? Hay miles de familias que trabajan todo el año para sobrevivir gracias al verano. No podemos permitirnos perderlo todo", lamenta.

“Es la segunda vez que se quedan sin trabajo”

La indignación es compartida por los propietarios de la zona. Juan Gómez, Presidente de la Asociación de Propietarios de Matalascañas, asegura que lo ocurrido no es un accidente aislado. "Esto es indignante porque es la segunda vez que se llevan los puestos de trabajo. Hace unos siete años el mar ya se llevó todos los chiringuitos de primera línea, se montó todo de nuevo y ahora vuelven a quedarse sin nada".

Gómez apunta al abandono de las infraestructuras como causa principal. "No se regeneran los espigones ni la playa desde hace más de diez años, y el paseo marítimo está sin seguridad. Nos han dejado como un barco a la deriva". Y lo pero, dice, podría estar por llegar: "Vienen más borrascas y mareas altas, y ya ha llegado el agua a la primera línea de viviendas".

El temor es que la imagen actual ahuyente al turismo. "Si no hay accesos a la playa, ¿Quién va a venir con niños? Matalascañas era una de las mejores playas de Europa, y eso ya no está". Para este verano, el horizonte es negro. "Estamos a tres meses de la primera campaña. Para muchos, esto es como un terremoto. Si no hay una actuación urgente, el verano está perdido".