Las investigaciones sobre el accidente de Adamuz: los 20 segundos clave que hicieron imposible evitar la colisión
Los especialistas descartan el factor humano como causa del accidente en Adamuz
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CórdobaLas investigaciones sobre el accidente ferroviario de Adamuz (Córdoba) apuntan a una concatenación de circunstancias técnicas difíciles de prever. Las imágenes captadas tras el siniestro muestran la vía completamente volteada: las traviesas blancas, que normalmente quedan ocultas bajo el carril, aparecen ahora a la vista.
La causa inmediata fue la rotura de la vía en un punto muy concreto, con un metro de carril partido justo en la zona de la soldadura. Los expertos analizan ahora si esa rotura fue el origen del descarrilamiento o, por el contrario, una consecuencia del mismo. Desde el ámbito del transporte ferroviario se contempla la posibilidad de que uno de los ejes o ruedas del tren se desprendiera, impactara contra la vía y provocara su ruptura. Esa hipótesis se apoya en la distancia a la que quedaron algunas piezas, localizadas en un talud lateral.
Iryo tilda de "extraño" el accidente de Adamuz
El presidente de Iryo, Carlos Bertomeu, ha insistido en la “extrañeza” del accidente. Subraya que se produjo en un tramo recto, que solo descarrilaron los últimos vagones y que el tren, fabricado por Hitachi, había pasado todas las revisiones y mantenimientos previstos. Además, la infraestructura había sido renovada en mayo con una inversión de 700.000 euros.
Sin embargo, maquinistas e ingenieros reclaman ahora una auditoría exhaustiva de esa renovación. En los últimos meses se habían detectado vibraciones anómalas en el tramo de Adamuz, incluso grabadas por algunos usuarios, que alertaban de un temblor excesivo durante el paso de los trenes. Esas vibraciones podrían estar relacionadas con fisuras encontradas en algunos convoyes y con un posible deterioro progresivo de la vía.
Los 20 segundos claves
La secuencia del accidente estuvo marcada por una circunstancia decisiva: el tren que circulaba en sentido contrario pasó por ese punto apenas 20 segundos después del descarrilamiento. Ese margen de tiempo hizo imposible evitar la colisión. Aunque los sensores de la vía podían haber activado el freno de emergencia, no existía espacio suficiente para detener el tren a tiempo.
Los especialistas descartan el factor humano. La velocidad era la adecuada —en torno a los 205 y 210 kilómetros por hora, dentro de los límites del tramo— y el sistema de conducción es altamente automatizado, con tecnología de control que prácticamente elimina la intervención directa del maquinista.
El impacto provocó que la locomotora y dos vagones del tren Alvia salieran despedidos y quedaran empotrados en un talud. Los dos convoyes accidentados quedaron separados a lo largo de la vía por una distancia aproximada de 500 metros. Además, los investigadores revisan ahora si las lluvias recientes y la presencia de un arroyo en la zona pudieron provocar movimientos de tierra que afectaran a la estabilidad de la infraestructura.