La emotiva despedida de las amigas y compañeras de Jesús, el cardiólogo fallecido en Adamuz: "Su valor humano era incalculable"

Jesús Saldaña
Amigas del joven médico malagueño han publicado una emotiva carta en su perfil de X. Salud Madrid
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La tragedia ferroviaria de Adamuz, Córdoba, del pasado 18 de enero ha dejado heridas irreparables en la sociedad española con la muerte de 45 personas que viajaban en alguno de los dos trenes implicados. Uno de ellos fue Jesús Saldaña, el joven cardiólogo de 30 años que trabajaba en el Hospital Universitario de La Paz.

Graduado en la Facultad de Medicina de Málaga, se especializó en el Área de Cardiología. Sus familiares y amigos, que no pararon de buscarle desde el mismo momento del accidente, han querido publicar ahora una emotiva carta de despedida para el joven médico.

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“El círculo más íntimo de Jesús queremos agradecer cada uno de los gestos individuales de ayuda. Quienes hemos estado en Córdoba estos días de auténtico infierno sabemos la preocupación, el interés y la implicación tan abrumadora que ha habido por encontrarle y por saber de él”, comienzan escribiendo.

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Agradecen el compromiso y la ayuda a autoridades municipales y académicas como el alcalde de Málaga o el presidente del Colegio de Médicos, por “ayudar a agilizar los procesos de comunicación a la familia”. También a todos aquellos compañeros de Jesús que rápidamente compartieron su foto para intentar encontrarle y que fuera uno de los heridos supervivientes, “por redes y por los hospitales”.

“Infinitas gracias a ese "te recojo y vamos a entrar de nuevo al Reina", sabiendo que probablemente no servía, y, aun así, aferrándote con nosotros a ese resquicio de esperanza. Y como este, infinitos actos de amor más alrededor de Jesús. Porque eso es lo que él era, amor”, continúa la carta difundida en el perfil de X del joven médico.

Una persona "tremendamente luminosa, alegre y defensora"

Las amigas de Jesús también han aprovechado su carta para criticar y mostrar su “indignación” hacia a algunos medios de comunicación que “difundieron la noticia del fallecimiento días antes de que la familia recibiera comunicaciones oficiales”, lamentan.

Finalmente, terminan la carta recordando la empatía y personalidad del médico. “Jesús era especial, no le descubrimos nada a nadie. Su valor humano era incalculable. Su vocación para ayudar a los demás, excepcional”, continúan. Saldaña tenía además un impecable currículum tanto profesional como académico, detrás de la cual había una persona “tremendamente luminosa, alegre, defensora de las causas justas, amiga de sus amigos que adoraba a su familia y con una capacidad de amar infinita”, escriben. “Solo él, sin siquiera hacer nada, ya curaba el corazón de cualquiera. Imaginaos cuando se ponía la bata”, concluyen.