Muere Elisabeth Roldán, la malagueña a la que le extirparon un tumor de cuatro kilos, un mes después de la operación

Elisabeth Roldán junto a su cirujano, Diego González Rivas
Elisabeth Roldán junto a su cirujano, Diego González Rivas. Redes Sociales
  • La malagueña no ha podido superar la agresividad del sarcoma de Ewing por el que fue intervenida el 2 de enero en A Coruña por el cirujano Diego González Rivas

  • El propio cirujano subrayó entonces que no se trataba de una cirugía curativa, sino de una intervención para ganar tiempo frente al tumor

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MálagaElisabeth Roldán se ha ido. La joven de 39 años ha fallecido un mes y medio después de protagonizar una de las intervenciones quirúrgicas más complejas que se han realizado este año en España. La malagueña no ha podido superar la agresividad del sarcoma de Ewing que padecía y que el pasado 2 de enero le fue extirpado en una operación de casi cinco horas del cirujano Diego González Rivas en el Hospital San Rafael de A Coruña.

Su historia había trascendido a todo el país por la dimensión de ese tumor: "un monstruo de 30 centímetros y cuatro kilos", en palabras del propio cirujano. Pero también recorrió kilómetros por las circunstancias en las que se gestó la intervención. La tarde del 30 de diciembre, el cirujano torácico coruñés Diego González Rivas recibió una llamada desesperada desde Málaga. Al otro lado del teléfono, el hermano de Elisabeth le explicaba que nadie quería operar el sarcoma gigante que comprimía el pulmón y desplazaba el corazón de su hermana.

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Tras revisar la documentación médica, el especialista decidió asumir el caso y programó la intervención para el 2 de enero, aprovechando su estancia en A Coruña. Elisabeth y sus hermanos volaron a Galicia el día de Año Nuevo. En Málaga les habían insistido en que el tumor era inoperable. Ella arrastraba un año y medio de quimioterapia sin respuesta y un progresivo deterioro físico.

Un tumor que comprimía el corazón

El sarcoma había crecido hasta desplazar el diafragma, los bronquios y el corazón, con riesgo de comprimir la aurícula y provocar una muerte súbita en pocos meses, algo que finalmente no se ha podido evitar. Aquella cirugía obligó a realizar una neumonectomía izquierda, resecar y reconstruir el diafragma y trabajar en una zona especialmente comprometida, sin dañar estructuras vitales.

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Junto a González Rivas participaron el anestesista César Bonome y la cirujana Mercedes de la Torre. El equipo valoró distintos escenarios ante la complejidad anestésica y quirúrgica. La operación se prolongó durante casi cinco horas y concluyó con la extirpación completa del tumor.

El propio cirujano subrayó entonces que no se trataba de una cirugía curativa, sino de una intervención para salvarle la vida y ganar tiempo frente a un tumor "muy agresivo e infiltrante". A las 48 horas, el especialista compartió que la paciente se recuperaba favorablemente tras la resección en bloque del sarcoma.

Elisabeth llegó a expresar que sentía que había "vuelto a nacer" y que el 2 de enero sería desde entonces su otra fecha de cumpleaños.

El regreso a Portada Alta

A su vuelta fue recibida por familiares, compañeros y vecinos en el aeropuerto y en su barrio, Portada Alta. En una pancarta podía leerse "Elisabeth, Portada te quiere". La escena sirvió para que la malagueña fuera consciente del impacto que su historia había tenido en todo su entorno.

Además, durante el proceso se llegó a impulsar incluso una campaña en la plataforma GoFundMe para ayudar a la familia a afrontar los costes derivados de la intervención y los tratamientos posteriores.

15 años luchando contra la enfermedad

15 años antes, Elisabeth ya había superado un primer sarcoma de Ewing en el cerebro, enfrentándose a una recuperación bastante complicada. La reaparición del tumor, esta vez en la pleura pulmonar, marcó el inicio de un nuevo periplo médico.

Pero pese a la magnitud de la operación y a la mejoría respiratoria inicial, la evolución posterior no ha sido favorable. El sarcoma volvió a manifestarse con la agresividad que los especialistas habían advertido desde el primer momento. La intervención permitió aliviar la compresión cardiopulmonar y mejorar temporalmente su estado, pero no frenar definitivamente la enfermedad.

Meses después de aquella intervención que movilizó a un equipo médico en pleno inicio de año y que fue presentada como una carrera contrarreloj para evitar un desenlace inmediato, Elisabeth no ha podido superar la enfermedad.