Muere en Cádiz la quinta persona sin hogar en lo que va de año: "No basta con ofrecer una cama"

La capital gaditana registra un inicio de 2026 trágico con cinco fallecimientos en menos de dos meses, lo que supone una pérdida cada diez días
Adiós a "El Worry", un vecino sin hogar que se ganó el cariño de Cádiz: "Te echaremos de menos"
CádizJuan es la quinta víctima. En una ciudad como Cádiz, donde el asfalto a menudo tiene nombres y apellidos conocidos por los vecinos, su muerte este pasado jueves no es solo un número. Con él se le pone nombre a una cifra que ya resulta insoportable. Con su fallecimiento, son ya cinco las personas en situación de calle que han perdido la vida en la ciudad en apenas cincuenta días. Una estadística negra que arroja una media de una muerte cada diez días y que sitúa el foco sobre la eficacia de los protocolos de atención y la urgencia de proporcionar alternativas habitacionales permanentes.
Esta secuencia de decesos comenzó el pasado 6 de enero con la muerte de Manuel, conocido popularmente como ‘El Worry’, un vecino muy integrado en el barrio de Santa María. Apenas dos semanas después, el 23 de enero, se confirmaba el fallecimiento de Juan Manuel, la tercera persona sin hogar que moría en solo 16 días.
En todos estos casos se repite un factor común, "la cronificación de la vida en la calle" y un deterioro físico y psíquico que, según los expertos, dificulta la recuperación de estas personas una vez que el proceso de exclusión alcanza un estado irreversible.
El análisis de la salud mental y el rechazo de ayuda
Milagrosa Fernández Bey, presidenta de PESHO-DE (Asociación de Personas Sin Hogar con Derechos), señala que este último fallecimiento debe servir para analizar por qué los recursos existentes no siempre son efectivos. Consta que a Juan se le ofrecieron diversos recursos municipales que fueron rechazados, una situación que ya se dio con víctimas anteriores. Para la experta, este rechazo no es una decisión voluntaria simple, sino un síntoma de la extrema dureza de la situación que atraviesan.
"¿Por qué una persona que está sufriendo la inseguridad, el frío y la lluvia a la intemperie rechaza el alojamiento que se le ofrece?", cuestiona Fernández Bey. Según la presidenta de la asociación, muchas de estas personas sufren trastornos mentales o adicciones derivados o acentuados por la propia vida en la calle.
Por ello, insiste en que el ofrecimiento de una cama debe ir acompañado de una atención especializada y un seguimiento constante. "Si una persona no está bien psicológicamente, tendrá dificultades para aceptar la ayuda. Por eso es necesario ir a su encuentro y brindarles un acompañamiento personalizado y frecuente", explica.
La obligación legal de la alternativa habitacional
Desde PESHO-DE recuerdan que la Ley de Servicios Sociales de Andalucía reconoce el derecho a un alojamiento alternativo permanente como un derecho subjetivo y garantizado. En este sentido, Fernández Bey subraya que el sinhogarismo debe ocupar un lugar prioritario en la política municipal de Cádiz. "La ley exige que se garantice este alojamiento. No podemos esperar a que las personas lleguen a un estado irreversible para ofrecer asistencia, porque cuando la situación se cronifica, la intervención suele llegar tarde", afirma.
El Ayuntamiento de Cádiz, a través de su alcalde Bruno García, ya manifestó hace unas semanas que se están incrementando las medidas, como el aumento de 20 a 80 plazas en albergues y la rehabilitación del albergue municipal. Sin embargo, desde los colectivos sociales se incide en que el problema no es solo una cuestión de plazas nocturnas o de refuerzo del servicio de calle ante las bajas temperaturas, sino de crear una estructura de viviendas permanentes que permita a estas personas salir definitivamente de la intemperie y recibir un tratamiento integral.
Un problema de gestión y recursos especializados
Para la asociación que preside Fernández Bey, el sinhogarismo en Cádiz no es un problema de "difícil solución", sino que requiere dedicar los esfuerzos y recursos apropiados. El informe de los últimos casos detectados en la ciudad revela que muchas de las víctimas eran personas que llevaban años viviendo en las plazas y portales de la capital, lo que evidencia que la intervención temprana es la única vía para evitar nuevos fallecimientos.
Mila Fernández Bey concluye que la solución requiere una respuesta conjunta que no ignore la realidad de quienes permanecen en las calles durante años. "Hay que saber dónde intervenir. Si una persona rechaza el alojamiento, es el momento de preguntarse qué hay detrás de esa negativa y dar las respuestas necesarias", sentencia la presidenta de PESHO-DE.
Con esta quinta muerte en cincuenta días, la ciudad enfrenta el reto de reformular sus políticas de atención para frenar una tendencia que ha marcado trágicamente el primer trimestre de 2026.
