Anjana ha iniciado una campaña de recogida de firmas en change.org y a través de redes sociales
Considera que una medida así facilitaría la movilidad de familias con perros y fomentaría el uso del transporte público
Para muchos, un viaje en metro es solo un trámite cotidiano. Para Anjana Martínez, vecina de Mairena del Aljarafe (Sevilla), es un desplazamiento imposible si quiere compartirlo con Bruno, su mascota.
El Metro de Sevilla se ha convertido en uno de los pocos sistemas de transporte urbano de España que todavía no permite la entrada de perros en sus vagones. Esta normativa, que afecta a miles de ciudadanos que conviven con animales de compañía, ha motivado la iniciativa de Anjana Martínez, quien ha decidido tomar acción para cambiar esta situación.
Cántabra de nacimiento, ha vivido también en Barcelona desde donde se trasladó hace ya tres años por amor. Anjana llegó a Sevilla y pronto descubrió que aquí, a diferencia de otras grandes ciudades españolas, convivir con su mascota en el transporte público sería un reto.
Campaña en Chenge.org y redes sociales
Con la intención de cambiar esto, Anjana ha iniciado una campaña a través de Change.org, donde ya se han registrado más de 700 firmas, y en sus redes sociales, animando a otros usuarios y amantes de los animales a sumarse a la petición. Su objetivo es que reconsideren la norma y adopten medidas que permitan la entrada de perros, siguiendo ejemplos de otras ciudades españolas como Madrid o Barcelona, donde los animales pueden viajar en transporte público bajo ciertas condiciones de seguridad y convivencia. “Se trata de encontrar una opción, como ya se hace en muchos otros sitios” dice Anjana.
Bruno no es un perro cualquiera. Adoptado hace años, comparte con Anjana una relación basada en el cariño. “Bruno es un miembro más de la familia” al que no quiere dejar atrás en sus salidas. La prohibición de viajar con su perro, le obliga a buscar alternativas más incómodas y costosas, como taxis o vehículos particulares. "No es solo una cuestión de comodidad, es también una cuestión de derechos y de poder desplazarnos con nuestros animales de manera segura", explica Martínez.
Promueve una medida más sostenible
Anjana asegura que quienes tienen perro se ven obligados a dejarlo en casa o a usar un vehículo privado. Considera que una medida así facilitaría la movilidad de familias con perros y fomentaría el uso del transporte público. “Es una medida que avanza en el bienestar de los animales y que no tiene por qué suponer ninguna molestia para nadie, ya que, para garantizar la convivencia con el resto de usuarios y usuarias, basta con aplicar medidas como prohibir el acceso en hora punta o restringir los vagones a los que pueden acceder”.
No poder llevar a Bruno en el metro ha obligado a Anjana a tener que comprarse un coche de segunda mano para realizar todos juntos los desplazamientos.
Particulares y organizaciones animales han mostrado su apoyo
Con esta campaña, Anjana busca que la voz de quienes viven con sus mascotas sea escuchada. “No se trata solo de Bruno y de mí. Se trata de que nuestra ciudad reconozca que los animales son parte de nuestras vidas y que podemos compartir espacios públicos de manera segura y responsable”, afirma.
Organizaciones de protección animal y otros cuidadanos ya han mostrado su apoyo a la campaña, destacando que la prohibición actual limita la vida social y las oportunidades de quienes conviven con animales domésticos.
Por su parte, Metro de Sevilla, sociedad concesionaria, está sopesando, a instancia de la Agencia de Obra Pública, la posibilidad de acceso de perros pequeños en transportín durante determinadas franjas horarias, según nos cuenta Martínez. Esto supondría un pasito más en su lucha, Aunque no suficiente para ella que considera que el transportín tampoco es apto para todos los perros como Bruno que con 12 años ya ea mayor.

