Una asociación que vela por el patrimonio andaluz pide salvar un cactus gigante de 1500 años de antigüedad en Sevilla

Imagen del Cactus situado en la Isla de la Cartuja. Redacción Andalucía
  • El ejemplar mide 15 metros de altura y pesa unas 18 toneladas

  • Fue regalado por la República de México con motivo de la celebración de la Expo 92

Compartir

La Asociación de Defensa del Patrimonio de Andalucía (ADEPA) ha puesto el foco en un singular y desconocido tesoro de la Isla de la Cartuja: un gigantesco cactus regalado por la República de México con motivo de la Exposición Universal de 1992. La entidad reclama ahora su protección y conservación ante el riesgo de deterioro de un ejemplar único por sus dimensiones, antigüedad y valor simbólico. 

Se trata de un cardón o sahuaro que alcanza los 15 metros de altura, con un peso aproximado de 18 toneladas y una edad estimada de varios siglos, que algunas fuentes sitúan incluso en torno a los 1.500 años. El ejemplar fue instalado junto al pabellón de México, proyectado por el arquitecto Juan Siles Aguilera, y constituye uno de los legados más singulares y menos conocidos de la Expo de Sevilla. 

PUEDE INTERESARTE

Un traslado complicado y marcado por la polémica

Según cuenta ADEPA, su llegada a la capital andaluza estuvo marcada por una compleja y polémica operación internacional. El cactus fue seleccionado en el Valle de los Gigantes, en Mexicali, tras años de estudios para elegir el ejemplar en mejor estado. Ya en 1975 había sido señalado por su valor, aunque entonces se descartó su traslado por su elevado coste y dificultad técnica. Finalmente, sería Sevilla su destino definitivo. 

Los trabajos para su traslado comenzaron el 14 de diciembre de 1991, generando un intenso debate en México. Mientras algunos celebraban que el cactus representara al país en la Expo, otros se opusieron frontalmente. La controversia llegó incluso al Congreso del Estado, que ordenó paralizar temporalmente la operación en enero de 1992. La polémica derivó, además, en la declaración del entorno como Santuario de los Cardones. 

PUEDE INTERESARTE

Tres grúas y un complejo sistema para llevar a cabo su traslado

La extracción del ejemplar, el 17 de marzo, requirió el uso de tres grúas y un complejo sistema para preservar sus raíces, que fueron protegidas con material sintético para mantener la humedad. El traslado terrestre tampoco estuvo exento de dificultades: el tráiler de treinta ruedas que lo transportaba sufrió varios incidentes en su recorrido por terrenos arenosos. 

El viaje continuó entre tensiones y obstáculos. En San Felipe, grupos ecologistas trataron de impedir su salida en un acto de despedida multitudinario. A las dificultades logísticas se sumaron problemas técnicos, como la avería del avión inicialmente previsto para su traslado. La solución llegó de forma inesperada con la contratación de un avión ruso varado en San Diego, lo que obligó a prolongar aún más el recorrido por carretera. 

Su llegada tuvo lugar el 23 de marzo de 1992

Tras pasar por Hermosillo y hacer escala en Miami, el cactus llegó finalmente al aeropuerto de Sevilla el 23 de marzo de 1992. Ni siquiera entonces terminaron los contratiempos: la falta de grúas adecuadas obligó a descargarlo con medios improvisados y la ayuda de voluntarios. Su traslado hasta la Cartuja también resultó complicado, con desvíos y dificultades de acceso que hicieron necesario el uso de grandes grúas para situarlo en su ubicación definitiva, incluso elevándolo por encima del propio pabellón mexicano. 

Durante los seis meses de la Exposición Universal, el cardón gigante se convirtió en uno de los elementos más fotografiados del recinto, aunque pocos visitantes eran conscientes de la extraordinaria odisea que había supuesto su llegada a Sevilla. 

Reclaman medidas urgentes

Hoy, más de tres décadas después, la Asociación de Defensa del Patrimonio de Andalucía advierte de su progresivo deterioro y reclama medidas urgentes para garantizar la conservación de este testigo vivo de la Expo 92, cuya historia y singularidad lo convierten en una pieza irrepetible del patrimonio histórico y cultural andaluz. 

La Asociación de Defensa del Patrimonio de Andalucía reclama una solución. Según denuncia, desde la peatonalización, el cactus se encuentra rodeado de cemento y hormigón, lo que ha provocado problemas de asfixia radicular. A ello se suman actos vandálicos recurrentes y heridas que, con el paso del tiempo, se han ido agravando.  

Por ello, ADEPA plantea una serie de actuaciones urgentes para garantizar su conservación. Entre ellas, propone ampliar el alcorque un metro adicional por cada lado y completar el relleno de piedras para favorecer la protección térmica de las raíces en invierno. Asimismo, solicita que el Ayuntamiento de Sevilla y la Junta de Andalucía asuman la financiación de un mantenimiento periódico del ejemplar, que incluya la eliminación de malas hierbas, el escarde del parterre y la revisión de los sistemas de sujeción. 

Un plan para garantizar su conservación

Aunque en 2021 se llevaron a cabo trabajos de mejora, como la ampliación del alcorque y tareas de abonado, la entidad considera que las medidas han sido insuficientes. 

La asociación también insiste en reforzar la protección del cactus mediante la instalación de una valla tubular de hierro de aproximadamente un metro de altura en todo el perímetro del alcorque.  

Finalmente, ADEPA reclama la colocación de una placa informativa que recoja, al menos, la denominación completa del ejemplar, su procedencia, su antigüedad y la institución que lo donó, con el fin de poner en valor su relevancia histórica y cultural.