Granada

Ángel, el barbero de 22 años que apuesta por emprender en un pueblo de unos 2.300 vecinos de Granada: “Estoy feliz”

Ángel trabajando en su barbería de Dílar. Redacción Andalucía
  • Empezó en el negocio con 19 años y ahora realiza alrededor de 55 cortes semanales y cuenta con unos 150 clientes habituales

  • Este joven ha conseguido devolver a Dílar una figura que parecía haberse perdido

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A pesar de su juventud, Ángel Mojica, se ha convertido en uno de los empresarios más jóvenes de la localidad granadina de Dílar, su pueblo natal. Este granadino es todo en un ejemplo del relevo generacional que revitaliza pequeños municipios. “En mi pueblo están muy orgullosos conmigo”, asegura el joven. 

En este municipio granadino de poco más de 2.300 habitantes situado a las faldas de Sierra Nevada, esa transformación tiene nombre y apellido: Ángel. Con apenas 22 años, ha conseguido devolver al pueblo una figura que parecía haberse perdido con el paso del tiempo, la del barbero de confianza, aunque adaptada a los tiempos y a las tendencias de una nueva generación. 

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Un emprendedor muy joven 

Ángel decidió abrir su local hace un par de años y en apenas unos meses se ha convertido en un punto de encuentro para muchos jóvenes de la zona. Degradados modernos, cortes urbanos, mucha conversación y un ambiente distendido forman parte de una barbería que mezcla tradición y actualidad en pleno centro del municipio. 

Hace no tanto, muchos jóvenes de pueblos pequeños crecían con la idea de que para encontrar oportunidades había que marcharse. Hoy, sin embargo, empiezan a surgir historias que dibujan un escenario distinto. Negocios tradicionales que vuelven a abrir sus puertas, oficios de toda la vida que se reinventan y emprendedores jóvenes que deciden apostar por quedarse. 

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Es la nueva vida de los negocios de siempre: jóvenes que reinventan los oficios tradicionales en los pueblos. 

Del salón de casa a su propio negocio 

Fue durante la pandemia cuando Ángel encontró su vocación. No tenía muy claro a que quería dedicarse pero en los días encerrados “le corté el pelo a mi hermano” y de ahí le vino la curiosidad. Ángel comenzó estudiando peluquería pero pronto descubrió que lo suyo era la barbería masculina. Antes de abrir su propio establecimiento, empezó practicando en casa, atendiendo a amigos y conocidos mientras perfeccionaba la técnica con la maquinilla. 

Con el tiempo decidió dar el paso y emprender. La duda inicial era evidente: abrir un negocio especializado en un pueblo pequeño podía suponer un riesgo importante. En Dílar ya existía una peluquería consolidada y la población no era especialmente grande, pero más enfocada a la estética de la mujer. Por lo que detectó un hueco que hasta entonces nadie cubría. “Faltaba una barbería”, resume. Un espacio orientado al público masculino y conectado con las nuevas tendencias que triunfan entre adolescentes y jóvenes. “No me equivoqué con esta apuesta” dice Ángel. 

La apuesta terminó funcionando mejor de lo esperado. En pocos meses comenzó a fidelizar clientes no solo del propio municipio, sino también de localidades cercanas como Gójar o La Zubia “aquí viene gente de todos los pueblos”. Actualmente, aunque reconoce que no todos los días son iguales, calcula que realiza alrededor de 55 cortes semanales y cuenta con unos 150 clientes habituales. 

Oficios antiguos con una imagen renovada 

Lo que ocurre en Dílar no es un caso aislado. Cada vez son más los jóvenes que deciden recuperar oficios tradicionales en sus municipios, aunque adaptándolos a los nuevos tiempos. Panaderías modernas, cafeterías reformuladas, talleres creativos o barberías como la de Ángel forman parte de una tendencia que está devolviendo actividad y movimiento a muchos pueblos. 

Son negocios que mantienen la esencia de siempre, pero con una estética, un lenguaje y una forma de entender el servicio mucho más actual. En el caso de la barbería, la transformación es especialmente visible. Lo que antes era simplemente un lugar para cortarse el pelo se ha convertido en un espacio social donde los clientes conversan, comparten tiempo y encuentran un ambiente cercano. 

Ángel lo tiene claro: una de las cosas que más disfruta de su trabajo es precisamente el trato con la gente. “Aquí todos nos conocemos”, reconoce. En un pueblo pequeño, explica, el contacto diario crea vínculos diferentes y convierte el negocio en algo más que un simple local comercial.  

Emprender sin salir del pueblo 

Durante mucho tiempo, el discurso dominante en muchos municipios rurales giraba en torno a la falta de oportunidades para la juventud. Sin embargo, historias como la de Ángel reflejan un cambio de mentalidad: emprender ya no implica necesariamente abandonar el lugar donde uno ha crecido. 

En lugar de marcharse a una gran ciudad, decidió apostar por Dílar. Y no se arrepiente. “Estoy muy feliz aquí”, asegura y reconoce además que “Como en el pueblo no se está en ningún lado”. 

Su barbería también ha terminado convirtiéndose en una pequeña referencia para muchos chicos del municipio. Un lugar donde hablar, compartir inquietudes y sentirse identificados con alguien de su misma generación. 

Felicitación del Ayuntamiento 

El crecimiento de la barbería de Ángel no ha pasado desapercibido en el municipio. El propio Ayuntamiento de Dílar ha querido reconocer públicamente la trayectoria del joven emprendedor, destacando el impacto que su negocio ha tenido en la vida cotidiana del pueblo y el ejemplo que representa para otros jóvenes de la localidad. 

A través de sus redes sociales, el Consistorio felicitó al barbero por su trabajo y dedicación. “Tu trabajo, constancia y cercanía te han convertido en todo un referente en el municipio, formando parte del día a día de nuestros vecinos”, señalaban desde el Ayuntamiento en un mensaje acompañado de palabras de orgullo hacia los jóvenes dilareños. La publicación concluía deseándole nuevos éxitos en una trayectoria que, pese a su corta edad, ya se ha convertido en símbolo de emprendimiento y arraigo en Dílar. 

Un futuro ligado a sus raíces 

Por ahora, Ángel no piensa en cambiar de rumbo. Su objetivo es seguir creciendo poco a poco, perfeccionar la técnica y mantenerse al día de las nuevas tendencias que van surgiendo dentro del sector. Mientras tanto, continúa consolidando un negocio que ya forma parte del día a día de muchos vecinos. 

Porque en municipios como Dílar, los negocios de toda la vida no están desapareciendo del todo, algunos simplemente están encontrando una nueva generación dispuesta a reinventarlos.