Huelva

Carlitos, un joven onubense fallecido en un alud en los Pirineos, vuelve a su barrio convertido en mural

El mural en recuerdo a Carlitos, el joven onubense fallecido en Los Pirineos. Redes sociales
  • Una idea impulsada por sus amigos que se ha llevado a cabo en el centro social de La Morama, en su barrio

  • La obra ha sido llevada a cabo por la artista K-lina

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Huelva ha querido convertir el recuerdo de Carlos Hierro en algo visible. Desde hace unos días, un gran mural preside una de las paredes del centro social de La Morana, en el barrio de Huerto Paco, como homenaje a Carlitos, como le llamaban cariñosamente, el joven deportista onubense que falleció el pasado invierno tras quedar atrapado por una avalancha mientras practicaba snowboard fuera de pista en Cerler, en los Pirineos. 

Para quienes lo conocían, Carlitos, era mucho más que un amante de la nieve y los deportes de aventura. Era parte de la vida cotidiana de su barrio, de las reuniones con amigos, de las tardes en La Morana y de una forma de entender la vida marcada por la libertad, los viajes y la intensidad con la que disfrutaba cada momento. 

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Un recuerdo que se queda en el barrio 

La obra ocupa ahora un lugar cargado de simbolismo para quienes compartieron vida con él. No fue elegido al azar. La Morana era uno de los espacios más ligados a su rutina, un punto de encuentro habitual donde todavía su ausencia se siente con fuerza. 

El mural no solo pone rostro a su memoria; también la fija en el tiempo. Se convierte en un homenaje abierto al barrio, un lugar donde cualquiera puede detenerse a mirarlo y recordar al joven que dejó una huella imborrable entre quienes lo rodeaban. 

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Bajo la imagen de Carlos aparece una frase que, según cuentan sus amigos, resume perfectamente su manera de vivir: “La vida es un viaje y quien viaja vive dos veces”.  

K-lina la autora del mural

La artista K-Lina, que ha sido la encargada de hacer el mural, también ha querido compartir públicamente la emoción vivida durante la creación del mural, una obra que, asegura, ha supuesto mucho más que un trabajo artístico. A través de sus redes sociales confesó que llevaba días intentando encontrar las palabras adecuadas para describir todo lo que significó realizar este homenaje a Carlitos y el impacto emocional que tuvo convivir durante esos días con amigos, familiares y vecinos del barrio de Huerto Paco. 

“Llevo muchos días pensando en cómo hacer este post… de lo difícil que resulta encontrar las palabras adecuadas para describir lo que ha sido entre un homenaje y una demostración del amor más grande que he vivido en mucho tiempo”, escribió la artista, que reconoció haberse sentido profundamente marcada por el cariño colectivo que rodea todavía la memoria del joven onubense

K-Lina explicó además que pintar el mural terminó convirtiéndose en una experiencia transformadora también a nivel personal y profesional. “Quizás de querer hacer las cosas perfectas, nunca lleguemos a hacerlas, y a eso Carlitos nunca tuvo miedo”, reflexionaba en su publicación. La artista asegura que aquellos días en La Morana le sirvieron para reafirmarse en su camino creativo y entender el verdadero sentido de su trabajo. “Pintar este homenaje, como digo, para mí ha sido una manera de confirmar que mi camino es este, y que, con cosas como las que pasaron esos cuatro días que estuve trabajando, lo que hago cobra un profundo sentido”. 

El emotivo mensaje de la artista 

En sus palabras también hubo espacio para recordar la manera intensa en la que Carlitos entendía la vida. “Ojalá no tuviéramos que haber hecho este homenaje, pero el camino de la vida es un viaje impredecible y emocionante que Carlitos, estoy segura, supo exprimir al máximo en sus 27 años… y no hay nada más que ver las huellas que nos ha dejado”, escribió emocionada. 

La artista quiso agradecer especialmente la acogida y el acompañamiento constante que recibió durante la realización de la obra. Según contó, durante esos días fueron muchos los amigos, vecinos y familiares que pasaron por el mural para compartir recuerdos, acompañarla o simplemente sentarse junto a la pintura como antes lo hacían junto a Carlos. “Gracias profundamente por confiar en mis manos a todos los colegas y familia del barrio de Huerto Paco, a quienes pasasteis cada día y noche a acompañarme y a quienes os sentabais en la escalera con Carlos como lo hacíais siempre”, concluyó. 

Un accidente mientras practicaba snowboard

Carlos Hierro tenía 26 años cuando perdió la vida en un accidente en la nieve que conmocionó a Huelva. Practicaba snowboard fuera de pista en Cerler, una de sus grandes pasiones, cuando una avalancha lo sorprendió y acabó con su vida. 

Sin embargo, quienes más lo querían sienten que su historia quedó enterrada de dos maneras distintas. Primero, bajo el alud que lo atrapó en la montaña. Después, por el ruido informativo de una jornada especialmente trágica, la del accidente de Adamuz, que hizo que su historia pasara rápidamente a un segundo plano. 

Meses después de aquella pérdida, sus amigos han querido “desenterrarlo del olvido” con un gesto sencillo y devolverlo al lugar donde más vivió, a las calles de su barrio, a la gente que todavía lo recuerda cada día. 

Un homenaje nacido del cariño 

La iniciativa surgió del entorno más cercano de Carlos, de quienes compartieron con él viajes, deporte, amistad y vida cotidiana. Para ellos, el mural no es solo una obra artística, sino una forma de seguir sintiéndolo cerca. 

Cada trazo de la pintura habla de un joven querido, de un amigo inolvidable y de una ausencia que todavía duele. 

Ahora, en una pared de La Morana, Carlitos sigue mirando a su barrio. Y Huerto Paco, el lugar donde creció y dejó tantos recuerdos, ha encontrado la forma de no olvidarlo jamás.