La desaparición se produjo el pasado viernes 8 de mayo en un conocido bar del centro de Sevilla
Su dueño ha iniciado una amplia campaña en redes y ha repartido carteles por el centro de Sevilla
La desaparición de una capa de tuno en pleno centro de Sevilla ha movilizado en las últimas semanas a estudiantes, amigos y miembros del mundo universitario sevillano. Su propietario, Pedro Conejo, integrante de la tuna de Farmacia, trata de recuperar una prenda que asegura tiene “un enorme valor sentimental” y cuya pista se perdió hace ya varios días en uno de los bares más conocidos del casco histórico.
La última vez que Pedro vio la capa fue en el Bar Julio, en la popular Cuesta del Bacalao, una zona muy frecuentada tanto por sevillanos como por turistas y situada a escasos metros de algunos de los principales puntos del centro de la ciudad.
La desaparición se produjo el pasado viernes 8 de mayo, después de que Pedro junto a sus compañeros de la tuna de Farmacia acudiera a un congreso celebrado en Sevilla. Al término del encuentro, y siguiendo una tradición habitual entre ellos, el grupo continuó la jornada en un ambiente festivo en el Bar Julio, un establecimiento de confianza para ellos y punto habitual de encuentro tras actuaciones y celebraciones universitarias.
Una noche de música y una pérdida inesperada
Según relata el propio Pedro Conejo, todo ocurrió mientras compartían canciones y música en un ambiente distendido dentro del local. En un momento determinado, dejó apoyadas tanto la capa como la guitarra para salir unos minutos del establecimiento. “Cuando regresé, la guitarra seguía en el lugar, pero la capa había desaparecido” nos relata su dueño.
Desde entonces, asegura haber hecho “todo lo posible” para intentar recuperarla. La búsqueda no se ha limitado únicamente al entorno del bar. Pedro ha difundido mensajes a través de redes sociales, grupos universitarios y contactos relacionados con la tuna, además de colocar carteles por distintas zonas del centro de Sevilla con la esperanza de que alguien pueda aportar alguna pista sobre el paradero de la prenda.
“Lo importante no es el valor económico, sino todo lo que representa”, explica Pedro, que destacan el fuerte componente emocional asociado a este tipo de prendas universitarias.
Una capa con historia
Dentro de la tradición de la tuna, las capas suelen convertirse en auténticos símbolos personales. En ellas se acumulan cintas, insignias, escudos y recuerdos vinculados a viajes, certámenes, actuaciones y años de convivencia universitaria. Cada detalle cuenta una parte de la historia de quien la lleva.

La capa de Pedro tiene cintas de madre, su hermana, antiguas parejas, de amigas y recuerdos de los viajes que ha hecho, a lo largo de los siete años, que hace que pertenece a esta tuna. “Es algo que no se recupera” nos cuenta su dueño emocionado.
Una capa con historia
Perder la capa para este sevillano supone perder también una parte importante de su trayectoria personal y universitaria. “Una capa de tuno es como tu currículum, es tu historia”. En el caso de Pedro Conejo, la prenda desaparecida estaba ligada a años de vivencias dentro de la tuna de Farmacia.
La historia ha comenzado a circular entre estudiantes y antiguos universitarios sevillanos, donde no son pocos quienes confían en que alguien pueda haberla recogido por error y termine devolviéndola. De momento, no hay noticias sobre su paradero.
Mientras tanto, los carteles continúan repartidos por el centro y el mensaje sigue moviéndose por redes sociales con una petición sencilla: devolver una capa que, más allá de la tela negra y las cintas colgadas, guarda una parte importante de la memoria de su dueño.

