La dura lucha de Larissa de dos años, con 17 ingresos hospitalarios y una enfermedad digestiva sin respuesta: "A pesar de lo que le pasa, mantiene siempre su sonrisa”
La pequeña que está ingresada desde el 19 de febrero se alimenta mediante una vía intravenosa
El municipio de Fuente de Piedra de donde es natura la pequeña prepara un evento solidario para recaudar fondos para la familia
La complicada historia de Larissa, una niña de dos años natural de la localidad malagueña de Fuente de Piedra, comenzó el mismo día en que nació. Lo que debía ser el inicio de una vida normal, como la de otros niños, se convirtió, desde las primeras horas, en una carrera contrarreloj marcada por la incertidumbre y las continuas visitas al hospital, como nos cuenta su propia madre, Yumara Heredía.
Larissa es una niña muy alegre, muy llena de vida y energía, “es un terremoto. A pesar de lo que le pasa, mantiene siempre su sonrisa” la describe Yumara.
Lo que comenzó como un posible problema de reflujo desde los primeros días de vida de la pequeña, fue evolucionando hacia un cuadro clínico mucho más complejo. Su cuerpo, no toleraba la alimentación. Los síntomas aparecieron de inmediato: vómitos constantes, llanto inconsolable y un sufrimiento que nadie lograba explicar. Durante meses, su familia recorrió hospitales, consultas médicas y especialistas privados buscando respuestas que no llegaban. Mientras tanto, la pequeña seguía empeorando.
Hospitalizada desde el 19 de febrero
Con el paso del tiempo y la realización de distintas pruebas, los equipos médicos fueron comprobando que cada avance abría nuevas incógnitas. Ningún tratamiento conseguía restablecer el funcionamiento normal de su sistema digestivo.
Finalmente, los médicos decidieron ingresarla para realizarle pruebas más exhaustivas. El primer diagnóstico fue reflujo gastroesofágico, pero ni el tratamiento ni la medicación consiguieron aliviar su situación.
Durante algunos meses pareció estabilizarse, aunque el alivio duró poco. Larissa comenzó nuevamente a perder peso de forma alarmante y el dolor regresó con más intensidad. El pasado 19 de febrero, los médicos decidieron que ya no podía regresar a casa. Desde entonces permanece ingresada.
17 ingresos hospitalarios
Como nos relata su madre la vida de Larissa, a pesar de su corta edad, ha sido “muy dura y siempre ha estado muy limitada”. Sus poco más de 24 meses de vida “se resumen en un hospital” se lamenta Yumara, quien nos cuenta, además, que llevan 17 ingresos. Una situación que los padres llevan pero que la niña ya que aseguran “estamos cansados de ver que no tenemos una solución”.
Las opciones médicas siguieron multiplicándose: infiltraciones de botox en el píloro, el cambio del botón gástrico a una sonda yeyunal y nuevos tratamientos para intentar controlar la alimentación. Pero apareció otro diagnóstico devastador: dismotilidad intestinal grave. Su intestino tampoco funciona con la movilidad necesaria para procesar los alimentos correctamente. La situación obligó a la pequeña a entrar hasta tres veces en quirófano para intentar colocarle un catéter Hickman. Su cuerpo rechazó cada intento.
Hoy, Larissa se alimenta mediante una vía intravenosa que le permite continuar luchando mientras los médicos siguen buscando respuestas y alternativas.
Un hospital convertido en segundo hogar
Mientras, el tiempo ha quedado suspendido para la familia. El hospital se ha convertido en su rutina diaria y en prácticamente su casa y su familia. “el hospital es nuestra segunda casa” dice la madre con resignación.
Médicos, enfermeras y auxiliares y personal del centro hospitalarios se han convertido en un apoyo fundamental para sostener una situación que por el momento no parece tener fecha de fin y que emocionalmente muy exigente para la familia. “Los médicos se vuelcan muchos con Larissa, son una familia para nosotros” asegura esta madre.
“En todo este recorrido tan largo y tan difícil, hay algo que nos ha sostenido cuando el miedo pesa demasiado: el equipo digestivo de Málaga. No nos han soltado la mano en ningún momento. Han estado al pie del cañón con Larissa, cuidándola, buscándole respuestas y acompañándonos en cada decisión. La confianza que tenemos en ellos es lo que nos da tranquilidad y la fuerza para seguir adelante”.
Una vida dividida entre el hospital y el pueblo
La situación ha obligado a la familia a reorganizar por completo su vida. Yumara y su marido Luis llevan meses cerca del hospital, hasta el punto de perder sus empleos. Su otra hija, Candela, de tres años, ha tenido que adaptarse a una nueva realidad, incluyendo el cambio de colegio y la separación prolongada de su hermana, ya que se ha tenido que quedar en Álora con los abuelos. “Es una situación muy difícil, Tenemos ganas de volver a la normalidad. Nuestra otra hija también nos necesita”.
Mientras tanto, la familia ha encontrado alojamiento gracias a la Fundación Ronald McDonald, que les permite permanecer cerca del centro hospitalario. Se trata de uno de los pocos apoyos con los que cuentan en Málaga en este momento.
Fuente de Piedra se vuelca con Larissa
A kilómetros de allí, en el municipio malagueño de Fuente de Piedra, la historia de Larissa ha despertado una ola de solidaridad. Los vecinos han decidido organizar un evento benéfico para ayudar a la familia.
Desde el Consistorio han decidido que todo lo recaudado se destinará íntegramente a apoyar el cuidado de Larissa y los gastos derivados de su situación médica y familiar.
El pueblo se ha implicado en la organización del evento, que se está preparando como una muestra de apoyo hacia la familia, en un momento especialmente delicado. La iniciativa ha convertido a Fuente de Piedra en un punto de encuentro de vecinos, asociaciones y voluntarios que buscan aportar su granito de arena.
Una iniciativa que la familia ha acogido con alegría. “Estamos muy orgulloso y emocionados por tanta ayuda. Por cómo se están volcando en Fuente de Piedra y en Álora” cuenta Yumara.
Buscar respuestas más allá del hospital
A través de las redes sociales, la familia también ha querido dar visibilidad a la situación de la pequeña mediante mensajes escritos en primera persona desde el perfil “Sonrisas de Larissa”.
Como lo describe esta familia, se trata de “un espacio creado desde el corazón para dar visibilidad a su historia, pero también para encontrar a otras familias que estén pasando por lo mismo. Para apoyarnos, acompañarnos y no sentirnos solos en este camino tan duro”.
En una de las publicaciones, compartida para tratar de encontrar ayuda o casos similares, explican que la niña ha pasado prácticamente toda su vida entre hospitales, ingresos y pruebas médicas. “Desde que nací mi vida ha estado ligada a hospitales, pruebas, ingresos y muchos momentos difíciles”, señala el texto, que también pone el foco en el papel de sus padres, volcados completamente en su cuidado diario. La publicación concluye con una petición directa para difundir su historia con la esperanza de que alguien pueda aportar respuestas, orientación médica o alguna experiencia similar que ayude a abrir una nueva vía para el tratamiento de Larissa.
La familia sabe que el camino no es corto ni sencillo. No hay plazos claros ni certezas sobre la evolución de la enfermedad. Sin embargo, mantienen la determinación de seguir buscando respuestas, ya sea en otros hospitales, en otros especialistas o en otras familias.