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La firma sevillana Lina recupera el traje que lució Grace Kelly en la Feria de Abril de 1966 tras un exhaustivo trabajo de investigación

Grace Kelly vestida de Flamenca en Sevilla
Grace Kelly vestida de Flamenca por Lina. Redes sociales Linasevillaoficial
  • Los artesanos de Lina han recurrido a los patrones originales conservados en el archivo histórico de la firma

  • La reproducción conmemora el 150 aniversario de las relaciones entre España y Mónaco y formará parte de una exposición internacional

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Hay vestidos que trascienden la moda para convertirse en historia. Y si hay uno que defina bien esto, ese es el traje de flamenca que Grace Kelly lució en la Feria de Abril de Sevilla en 1966. Una imagen inmortalizada en fotografías que dieron la vuelta al mundo y que consolidaron tanto a la princesa de Mónaco como a la firma sevillana Lina como referentes de elegancia y estilo. 

Casi seis décadas después, aquel diseño vuelve a cobrar vida. La emblemática casa sevillana ha recreado el traje que vistió la princesa con motivo del 150 aniversario de las relaciones diplomáticas entre España y Mónaco, recuperando una de las piezas más icónicas de su archivo histórico y uno de los capítulos más recordados de la moda andaluza. 

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Cuando Grace Kelly llegó a la Feria 

La visita de Grace Kelly a Sevilla marcó un antes y un después. En 1966 se convirtió en la primera integrante de la realeza europea que acudía a la Feria de Abril, despertando una enorme expectación mediática. 

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Para aquella ocasión eligió un traje de flamenca diseñado por Lina, una elección que no fue casual. La firma ya era entonces sinónimo de artesanía, tradición y excelencia en la confección flamenca. 

El vestido fue realizado en un tiempo récord. Marcelina Fernández y Francisco Montero, fundadores de la casa, confeccionaron la pieza en apenas 24 horas, una auténtica hazaña para la época. 

Aquella creación no solo conquistó a la princesa. También convirtió una imagen de la Feria de Abril en un símbolo internacional de la moda española. 

Rescatar el pasado puntada a puntada 

La reproducción presentada ahora ha requerido un exhaustivo trabajo de investigación y recuperación patrimonial. 

Los artesanos de Lina han recurrido a los patrones originales conservados en el archivo histórico de la firma para reconstruir con exactitud la compleja arquitectura interior del vestido, una estructura fundamental para conseguir la silueta característica que lucía Grace Kelly. 

El reto iba mucho más allá de copiar una imagen. El diseño original destacaba por el delicado trabajo de almidonado que se realizaba en los años sesenta para lograr la caída perfecta de volantes y mangas, una técnica artesanal prácticamente desaparecida que exigía una precisión extraordinaria. 

Ochenta metros de historia 

La recreación ha supuesto también un importante despliegue de materiales y horas de trabajo. 

Para confeccionar el vestido se han utilizado 80 metros de tiras bordadas en color rosa y otros 20 metros de batista perforada y organdí, reproduciendo fielmente los tejidos y acabados que hicieron célebre la pieza original. 

La firma ha recuperado igualmente el mantoncillo rosa con lunares blancos que completaba el conjunto y que se convirtió en una de las señas de identidad de aquella histórica aparición de la princesa en el Real. 

El resultado es una reproducción prácticamente idéntica al diseño que cautivó a fotógrafos, periodistas y aficionados a la moda hace casi sesenta años. 

De Sevilla a Mónaco 

Desde el pasado 1 de junio, el traje protagoniza una exposición en el Real Jardín Botánico de Mónaco, donde puede contemplarse como parte de los actos conmemorativos del 150 aniversario de las relaciones entre ambos países. 

Posteriormente, la muestra iniciará un recorrido itinerante por distintas sedes internacionales y españolas, entre ellas Sevilla, ciudad donde nació tanto el diseño como la leyenda. 

El vestido original, convertido ya en una pieza histórica de la moda española, continúa siendo uno de los grandes tesoros patrimoniales de Lina. 

Su reproducción no solo recupera una imagen icónica. También reivindica el valor de la artesanía sevillana y el legado de una firma que ha vestido a generaciones de mujeres y que, casi sesenta años después, sigue demostrando que algunas creaciones nunca pasan de moda. 

Porque mucho antes de que existieran las redes sociales, ya hubo una fotografía capaz de dar la vuelta al mundo: la de Grace Kelly vestida de flamenca en Sevilla. 

La primera gran embajadora internacional de la Feria 

La visita de Grace Kelly a la Feria de Abril de Sevilla en 1966 tuvo una enorme repercusión social, cultural y mediática, tanto para la ciudad como para la moda flamenca. 

Hasta entonces, la Feria de Abril era una celebración conocida principalmente en España. La presencia de la princesa de Mónaco, una de las mujeres más admiradas y fotografiadas del mundo, situó a Sevilla en el foco de la prensa internacional. Las imágenes de Grace Kelly paseando por el Real junto a Rainiero III fueron publicadas en periódicos y revistas de numerosos países. 

La consagración internacional del traje de flamenca 

Su aparición vestida con un traje diseñado por la firma sevillana Lina supuso un antes y un después para la moda flamenca. Hasta ese momento, el traje regional era visto principalmente como una indumentaria festiva local. Grace Kelly contribuyó a elevarlo a la categoría de pieza elegante y sofisticada con proyección internacional. 

Aquella imagen ayudó a difundir la estética flamenca más allá de Andalucía y consolidó el traje de flamenca como una de las prendas tradicionales más reconocibles de España. 

Un impulso para la marca Sevilla 

La visita también tuvo un importante impacto turístico. La presencia de la princesa proyectó una imagen glamourosa y exclusiva de Sevilla, asociándola a la alta sociedad internacional y al atractivo cultural de Andalucía. 

Para la firma sevillana Lina, aquel encargo marcó un punto de inflexión. Pasó a formar parte de la historia de la moda española. Desde entonces, la casa se convirtió en una referencia indiscutible del traje de flamenca. 

Lo más llamativo es que, casi seis décadas después, la fotografía de Grace Kelly vestida de flamenca sigue siendo una de las imágenes más icónicas de la Feria de Abril.