Cádiz

Desguaces el Malagueño, la empresa que retiró el cerrojo de Gibraltar hace 44 años que desmonta ahora la histórica Verja: “Es un orgullo”

Imagen antigua cedida por la familia del cerrojo de Gibraltar en la época de Franco. Redacción Andalucía
  • Se trata de una empresa familiar de La Línea con casi 90 años de historia que lidera ahora unos trabajos cargados de simbolismo

  • El desmontaje de la verja se realiza en horario nocturno para minimizar las afecciones en una de las fronteras más transitadas de Europa

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La histórica Verja que durante décadas ha separado físicamente Gibraltar de La Línea de la Concepción, Cádiz, comienza a desaparecer. Los trabajos de desmontaje ya están en marcha en la frontera y suponen uno de los primeros pasos visibles de cara a la entrada en vigor del acuerdo alcanzado sobre el Peñón, prevista para el próximo 15 de julio. 

Sin embargo, detrás de estos trabajos existe una historia que conecta dos momentos clave de la frontera gibraltareña separados por más de cuatro décadas. La empresa encargada de parte de estos trabajos es Desguaces El Malagueño, una firma linense que ya formó parte de otro episodio histórico relacionado con la Verja. 

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Una historia familiar ligada a la frontera 

La compañía acumula cerca de 90 años de trayectoria en La Línea de la Concepción. Actualmente está dirigida por Antonio García, cuarta generación de una saga empresarial iniciada por su bisabuelo y estrechamente vinculada a la historia de la ciudad. 

El encargo tiene para la familia un significado especial. Fue el abuelo de Antonio García quien participó en la retirada del histórico cerrojo de la Verja tras la reapertura total de la frontera en 1982. Ahora, 44 años después, es su nieto quien lidera los trabajos de desmontaje de una infraestructura que ha marcado la vida de generaciones de campogibraltareños. 

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“Para nosotros es un orgullo formar parte de este momento histórico”, explica García. “Es un paso importante para La Línea, para la convivencia y para el bienestar económico de todos. Creemos que puede suponer un impulso muy positivo para toda la comarca”. 

El cerrojo que aún conserva la familia 

La vinculación emocional de la empresa con este capítulo de la historia va mucho más allá del trabajo actual. La familia conserva todavía una de las piezas más simbólicas de aquella época: el cerrojo que cerraba la Verja por la parte española durante los años del franquismo

“Es un elemento muy simbólico para nuestra familia”, señala Antonio García. “Tenemos guardado el cerrojo que se abría de manera excepcional durante aquellos años y que en 1982 volvió a abrirse definitivamente. Es algo histórico, casi como si formara parte de nuestra propia familia”. 

Ese recuerdo convierte el actual desmontaje en una especie de relevo generacional cargado de simbolismo. Lo que comenzó con el abuelo retirando el cerrojo tras la reapertura de la frontera continúa ahora con el nieto participando en la desaparición progresiva de la propia Verja. 

Trabajos nocturnos para minimizar el impacto 

Las labores se desarrollan durante la noche para reducir al máximo las molestias y garantizar la normalidad en el tránsito diario de personas y vehículos. Actualmente, los operarios trabajan en el desmontaje de los pórticos situados en la zona donde se ubican los controles de la Guardia Civil y la Policía. 

“Estamos desmontando los pórticos de la frontera y calculamos que estos trabajos concretos podrían estar terminados en aproximadamente una semana”, explica García. No obstante, la empresa no descarta que posteriormente puedan acometerse nuevas actuaciones relacionadas con el proceso de transformación de las instalaciones. 

La planificación nocturna permite compatibilizar las obras con el intenso flujo diario de trabajadores, turistas y residentes que cruzan la frontera entre Gibraltar y España, una de las más transitadas del continente europeo. 

Una frontera en transformación 

La retirada de la Verja constituye una de las imágenes más representativas de los cambios que se avecinan en la zona. Durante décadas, esta infraestructura ha simbolizado la separación física entre ambos territorios y ha condicionado la vida económica y social de miles de personas. 

Para muchos vecinos de La Línea, del Campo de Gibraltar y del propio Peñón, la desaparición de este elemento supone mucho más que una actuación urbanística. Representa el final de una etapa y el comienzo de una nueva realidad en las relaciones transfronterizas. 

A la espera de la entrada en vigor del acuerdo 

Mientras avanzan los trabajos, el texto del acuerdo continúa sometido a revisión jurídica antes de su adopción formal por parte del Consejo de la Unión Europea. Posteriormente deberá producirse la firma oficial, aunque todavía no se han dado a conocer los detalles de ese acto. 

La fecha de referencia para su entrada en vigor se mantiene fijada en el 15 de julio, después de que no pudieran cumplirse los plazos inicialmente previstos para su aplicación provisional durante la primavera. 

Los controles se trasladarán al aeropuerto 

Paralelamente, España y Gibraltar trabajan en la adaptación de los procedimientos que regirán el nuevo escenario fronterizo. Entre las principales novedades figura el traslado de los controles Schengen al aeropuerto de Gibraltar. 

Será allí donde agentes de la Policía Nacional española realicen los controles de entrada al espacio Schengen a los viajeros que lleguen al Peñón, una de las medidas más relevantes contempladas en el acuerdo. 

Mientras las máquinas continúan trabajando durante la noche, la imagen de la histórica Verja comienza a desdibujarse. Y, curiosamente, una misma empresa familiar linense vuelve a estar presente en otro de los capítulos que marcarán para siempre la historia de la frontera entre Gibraltar y España.