Verano

Diez años sin cine de verano en Granada: la desaparición de un modelo tras el cierre de las últimas salas

El cierre de las últimas salas del Cinema Los Vergeles consolidaron la desaparición de un modelo
El cierre de las últimas salas del Cinema Los Vergeles consolidaron la desaparición de un modelo. Granadaimedia
  • Ya ha pasado una década desde que se proyectara el último 'The end' en una de estas míticas salas en las que disfrutar del cine al aire libre

  • El último superviviente fue Cinemas Los Vergeles, uno de los más populares, que no pudo adaptarse a las exigencias de la industria del cine digital

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Es uno de los planes más socorridos y populares del verano, sobre todo para los amantes del séptimo arte. Pero en Granada, hace ya diez años que el buscador devuelve un mapa vacío cuando alguien busca un cine de verano en la ciudad. Una década desde que se proyectara el último 'The end' en una de estas míticas salas.

Porque si hay algo que no ha podido ser superado por el auge de las tecnologías, el scroll rápido, o esas series que se engullen en una noche, es la magia de sentarse en una butaca frente a una gran pantalla con la ilusionante inquietud de no saber qué emociones van a despertar en las siguientes dos horas, de descubrir si esa película de la que todos hablan no es tan buena como sostienen las críticas o si está más infravalorada de lo que merece.

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Verano significa planes al aire libre. Ir al cine entra dentro de la ecuación. Y es que las salas de cine de verano son capaces de crear una experiencia única: la de poner los cinco sentidos en esa película proyectada al aire libre sobre una pantalla envuelta en el cielo de una estrellada y calurosa noche de agosto.

La última entrada vendida

En Granada, el último superviviente fue Cinemas Los Vergeles, en el distrito del Zaidín. Fue uno de los más populares hasta que cerrará para siempre sus taquillas en septiembre de 2015. Aún no se sabía que aquel verano iba a ser en el que vendieran su última entrada.

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Cinemas Los Vergeles abrió sus puertas en el verano de 1980 y durante 35 años fue un refugio para generaciones de granadinos que buscaban disfrutar de sus películas favoritas al aire libre. Ubicado en la calle Palencia, llegó a tener cuatro salas y un aforo de casi mil butacas. Antes de que la época estival diera el pistoletazo de salida, los pósteres de su cartelera ya atraían la atención de los viandantes interesados en los próximos estrenos.

El anuncio de su cierre, comunicado a través de un breve y desolador mensaje en sus redes sociales en junio de 2016, dejó un "nudo en la garganta" a los que allí habían pasado tantas horas: padres e hijos, familias, grupos de amigos y cinéfilos acompañados únicamente de un gran cubo de palomitas.

La decisión, según su fundador y dueño, Julio Álvarez, se debió a la necesidad de una gran inversión para modernizar unos sistemas de proyección obsoletos: la industria cinematográfica había terminado de imponer la proyección de películas en formato digital. Un coste que el negocio, abierto solo tres meses al año, no podía asumir.

La desaparición de un modelo

El cierre de Los Vergeles no fue un hecho aislado. La historia de los cines de verano en Granada es la de una lenta y paulatina despedida a la que también se han sumado pequeñas salas de cine tradicionales que no resistieron golpes como la crisis de 2008, la especulación inmobiliaria o el auge de las mastodónticas multinacionales que implatan sus salas en grandes centros comerciales.

En la memoria de cada vez menos granadinos resuenan nombres como el del pionero cine Palermo, que estrenó sus salas en 1939 en la céntrica Acera del Darro. A su estela llegaron otros como Tívoli, Belleavista, Alameda o Colón. Pero sin duda el que más ha perdurado fue el emblemático Cine de los Vergeles.

Apenas unas semanas después de anunciar que aquel verano de 2016 ya no iba a volver a abrir, la pérdida se materializaba con la demolición de las instalaciones, que rápidamente fueron reconvertidas en un supermercado.

Como consuelo, actualmente existen algunas alternativas que intentan llenar ese vacío, como el ciclo "Noches de cine en la Huerta" en el Parque García Lorca, que desde 11 años ofrece proyecciones gratuitas en un entorno histórico. También el "Cine al fresquito" en el Museo Cuevas del Sacromonte, que combina el séptimo arte con el paisaje único del barranco. El Carmen de la Victoria y la iniciativa CineMa Plaza son otras opciones que apuestan por la cultura y el cine al aire libre, a menudo con entrada gratuita o a precios muy reducidos.