Granada

Unos padres logran restringir los petardos en Dúrcal, Granada, por la enfermedad de su hija: "Rubí sufre mucho con el ruido"

La hija de Fernando y Veca padece síndrome FOXP1, una enfermedad genérica rara que genera diversos trastornos. Redacción Andalucía
  • Los petardos provocan en Rubí un gran sufrimiento porque su sistema nervioso procesa los sonidos fuertes e inesperados de forma muy exagerada

  • El Ayuntamiento de Dúrcal ha prohíbido el lanzamiento de pirotecnia fuera del horario permitido y pondrá multas de hasta 1.500 euros

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La cruzada de una familia de Dúrcal contra el excesivo uso de petardos en el pueblo ha logrado que el Ayuntamiento de esta localidad granadina haya restringido el uso de la pirotecnia en el municipio.

Esta decisión después de que Fernando y Vera, vecinos de Dúrcal, consiguieran movilizar al pueblo y recoger más de 400 firmas.

Su hija Rubí, de seis años de edad, padece el Síndrome FOXP1 y Trastorno del Espectro Autista (TEA). Una condición que entre muchos otros síntomas, hace que los sonidos fuertes e inesperados como el de cohetes, fuegos artificiales o petardos, causen en la pequeña un gran sufrimiento, porque su sistema nervioso reacciona ante estos estímulos de forma amplificada.

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Petardos sin control

Durante años, estos padres han vivido en un estado de tensión permanente: “Aquí en el pueblo, a la más mínima ocasión la gente tiraba petardos. Si gana el Madrid, petardo; si gana el Barça, petardo. A la más mínima, petardo. Nuestra hija sufre mucho con el ruido”, explica Fernando a Informativos Telecinco.

Hasta que decidieron publicar en sus redes sociales un vídeo explicando algo que puede ser tan banal para muchos es una verdadera fuente de sufrimiento para Rubí y su familia.

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“Esta es mi hija Rubí. Como muchos otros niños y animales del pueblo, está aterrorizada por los petardos”, dice Veca, su madre. “Estamos cansados de tener que atrincherarla en casa cada vez que hay fiesta en el pueblo porque nunca sabemos cuando van a tirar petardos”, continúa, mientras su padre abraza a la pequeña consolándola.

“Mi hija se despertó muy asustada un domingo a las 8 de la mañana porque ya estaba la gente tirando petardos”, cuenta Fernando. Explica que, aunque había una regulación sobre la pirotecnia desde 2015, nadie la cumplía o muchos simplemente la desconocían.

Movilización del pueblo

Su intención publicando este video era dar a conocer el caso de su hija y pedir “empatía e integración social”, además de una regulación horaria en la que puedan estar prevenidos para proteger a Rubí. Así, lo que empezó como un testimonio personal se convirtió en pocos días en un movimiento vecinal y la respuesta fue casi inmediata. 

A raíz del vídeo reivindicativo, "mucha gente del pueblo empezó a movilizarse porque muchos vecinos que también estaban hartos de los petardos", dicen estos padres. Se inició una recogida de firmas en la que también se prestaron muchos negocios del pueblo y lograron presentar en el Ayuntamiento más de cuatrocientas.

También contaron con el apoyo de los corredores de la XLIV Prueba de Fondo que se celebró el pasado mes de junio en la localidad, en la que llevaron hasta la meta unas pancartas hechas por la propia Rubí con una consigna clara: “STOP petardos sin control”.

Un gesto que emocionó a Veca y Fernando y que hizo reflexionar a muchos vecinos. “Pedíamos una regulación de la pirotecnia y el pueblo nos ha escuchado, han sido cientos los mensajes de apoyo”, cuenta Veca. “Fue muy sanador”, recalca Fernando.

La reacción del Ayuntamiento

A raíz del movimiento, el consistorio se pronunció explicando que, aunque ya existía una regulación, iban a endurecerla “tras la creciente preocupación trasladada por numerosos vecinos y vecinas durante los últimos meses”.

“Nos preocupa especialmente que una proporción tan elevada de la población haya trasladado formalmente esta molestia, ya que ello evidencia que estamos ante una cuestión que afecta de manera notable a la convivencia y al bienestar de muchas personas”, señaló la concejala de Fiestas, Ángela Ruiz.

A partir de ahora, el Ayuntamiento publicará las fechas y horarios en las que se puedan lanzar estos artefactos para que los vecinos puedan conocer con antelación cuándo se producirán estos lanzamientos y puedan adoptar las medidas oportunas. Cualquier lanzamiento que se produzca fuera de los horarios y fechas permitidas, estarán prohibidos y supondrá multas de hasta 1.500 euros.

Con esta medida, la edil de Fiestas explica que el Ayuntamiento pretende encontrar “un equilibrio” entre “preservar nuestras costumbres y garantizar la seguridad y proteger el bienestar y el descanso de todos los vecinos y vecinas de Dúrcal”.

“Estamos muy felices, porque el pueblo se ha movilizado de una forma marivillosa, con una unión y una forma de hacer muy bonita que estamos increíblemente agradecidos, sorprendos e ilusionados fascinados”.

Síndrome FOXP1

A Rubí le diagnosticaron el año pasado el síndrome FOXP1, una enfermedad genética rara caracterizada por discapacidad intelectual, retraso grave del lenguaje y rasgos del espectro autista.

Esta enfermedad, causada por una alteración genética, se manifiesta principalmente a través de retrasos en el desarrollo, discapacidad intelectual y dificultades severas para hablar y comunicarse, trastorno por déficit de atención e hiperactividad y síntomas de reactividad sensorial.

Además de los problemas del lenguaje, las personas afectadas suelen presentar rasgos del espectro autista, ansiedad y bajo tono muscular. Como no tiene cura, el tratamiento se centra en terapias de estimulación temprana y logopedia para mejorar la autonomía y la calidad de vida de los niños.

Ahora, gracias a la ayuda de sus vecinos, Rubí no sufrirá tanto el estrés provocado por las explosiones pirotécnicas. "Nos gustaría que se acaben los petardos, pero al menos que haya un horario limite ya nos permite estar prevenidos”, dicen estos padres que, de momento, ya han notado una importante mejoría con la celebración del Mundial de fútbol: "El Ayuntamiento comunicó que estaba prohibido lanzar petardos, algunos lo incumplieron, pero hubo mucho menos pirotecnia de lo que esperábamos, así que la gente ha tomado conciencia", afirman contentos.