Almería

Castro de Filabres, un pueblo de la España vaciada de Almería, da la bienvenida a Leo, el primer bebé nacido en ocho años: "Nos hizo una ilusión enorme"

Castro de Filabres, un pueblo de la España vaciada de Almería, registra el nacimiento de un nuevo vecino tras 8 años: "Nos hizo una ilusión enorme"
Leo es el primer bebé nacido en Castro de Filabres en ocho años.. Redacción Andalucía
  • A los 101 habitantes empadronados en este pequeño municipio almeriense se suma Leo, el nuevo vecino recién nacido

  • El Ayuntamiento de esta pequeña localidad que lucha contra los efectos de la despoblación en el ámbito rural, celebra la inscripción del bebé en su padrón: "Es una inyección de moral"

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El municipio almeriense de Castro de Filabres está de enhorabuena. Este pequeño pueblo de apenas cien habitantes acaba de registrar el primer empadronamiento de un recién nacido en los últimos ocho años, un acontecimiento que ha sido recibido con gran entusiasmo por el Ayuntamiento de esta pequeña localidad que lucha contra los efectos de la despoblación rural. El último nacimiento registrado en el pueblo fue el 22 de julio de 2018.

Este nuevo vecino se llama Leo y su madre es originaria de la localidad mientras que el padre es un hombre natural del municipio de Huércal-Overa, Almería, según ha explicado la alcaldesa de Castro de Filabres, Noemí Cruz.

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Verónica y Sergio, los padres del bebé, son sanitarios que trabajan a través del Servicio Andaluz de Salud (SAS) en la capital de Almería. Su situación laboral les obliga a tener que compaginar temporadas viviendo en el pueblo con otras en la ciudad.

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Apenas se incriben menores

La alcaldesa ha manifestado las grandes complicaciones a las que se enfrentan las administraciones locales para lograr que las familias jóvenes, como en este caso, puedan establecer la residencia oficial de sus hijos en los municipios de menor tamaño.

Según explica, aunque algunos de sus vecinos tienen hijos, a menudo les resulta inviable vincular administrativamente a los menores al padrón del pueblo debido a diversas circunstancias personales y logísticas, a las exigencias del contexto laboral actual o a los estrictos requisitos de escolarización que imponen residir en núcleos urbanos de mayor tamaño.

"Al final son padres formados, que no encuentran empleo de su formación en el municipio y tienen que irse a trabajar a Almería o a otros sitios", explica la regidora. De esta forma se da la paradoja de que la localidad se llena de niños durante los fines de semana o en épocas de vacaciones, pero esta población no está reflejada en los datos oficiales.

Obstáculos para los pequeños pueblos

Esa falta de niños empadronados supone un obstáculo burocrático importante para el Ayuntamiento de Castro de Filabres, que encuentra serias dificultades a la hora de adherirse a programas impulsados por otras instituciones públicas o solicitar recursos específicos, como ludotecas o talleres, al no tener una justificación oficial que acredite la presencia de menores en el municipio.

Por ello, con el empadronamiento de Leo, que deja el padrón de Castro de Filabres entre los 100 y 110 habitantes, ha sido recibida como una inyección de moral tras ocho años sin registrarse nacimientos en esta localidad. "No estamos acostumbrados casi a que nos lleguen altas nuevas, así que cuando se trata de un niño pequeño y, sobre todo, de un recién nacido, pues todavía estamos más contentos", ha asegurado la regidora.

Más allá del aspecto meramente estadístico o administrativo, Noemí Cruz ha querido otorgar un valor emocional a este hecho. Para la alcaldesa, cuando un menor se empadrona en el pueblo, se materializa "una garantía de futuro para la vida en los pueblos".