El rescate bajo un bus de Chucrute, la perrita perdida de una familia brasileña de viaje en Barcelona: 25 días de "frío, hambre y miedo"
La familia viajó a la capital catalana junto a Chucrute y su otra perrita Filo, que dejaron bajo el cuidado de una tercera persona y se escaparon en un pipicán
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BarcelonaUn viaje a Barcelona ha sido una experiencia que ha marcado de por vida a una familia brasileña, que recaló en diciembre de 2025 en la capital catalana junto a sus perritas Chucrute y Filo. La aventura acabó convirtiéndose en un auténtico caos, después de que ambos animales se escapasen en busca de sus tutores cuando estaban al cuidado de una persona en un pipicán.
La Liga para la protección de animales y plantas de Barcelona ha compartido la historia que empezó el 13 de diciembre tras la desaparición de ambas perritas. Filo fue localizada "el mismo día en una clínica veterinaria tras haber sido atropellada durante su huida", mientras que Chucrute siguió en paradero desconocido durante 25 días con "frío, hambre y miedo".
Casi un mes de desconcierto que cambió por completo los planes de la familia brasileña, que hizo lo posible por encontrarla, según detalla la protectora privada de animales en la capital catalana: "Alargaron su estancia en Barcelona, cambiaron vuelos y asumieron numerosos gastos". Sin embargo, Chucrute seguía sin aparecer.
"El 5 de enero, con mucha pena, iniciaban su vuelta a Brasil sin Chucrute, dejando la búsqueda en manos de personas que llevaban días apoyando el caso, repartiendo carteles y rastreando las zonas donde se había reportado su presencia", añade la protectora sobre un caso que cogió otro rumbo el Día de Reyes, cuando llegó el aviso clave para su rescate.
Una persona reconoció al animal gracias a su abrigo rosa: "Vio cómo se escondía bajo un autobús estacionado en la parada H4. Inmediatamente avisó al conductor para que no arrancara, contactó a los rescatistas y esperó hasta que llegó el equipo". Este hallazgo no hubiera sido posible sin la colaboración de varias personas vinculadas a la protectora catalana, que se desplazó hasta la Ronda de Dalt con materiales para ayudar en el rescate.
"Estaba extremadamente delgada, agotada y muy asustada"
"Con la colaboración de la Guardia Urbana, que detuvo el tráfico, y con la coordinación del equipo, se logró sacar a Chucrute de debajo del autobús", añaden sobre una situación en la que la perrita estaba completamente "aterrada" y "desconfiada": "Mordió por miedo, pero no intentó escapar, lo que permitió asegurarla y trasladarla a un hogar acordado con sus tutores. Estaba extremadamente delgada, agotada y muy asustada".
Las "lecciones" tras el caso
Una vez sana y salva, sus dueños volaron de Brasil a Barcelona para reencontrarse con su querida Chucrute tras 25 días en vilo: "Chucrute está de nuevo junto a su familia, y todo esto ha supuesto un gran impacto físico y emocional tanto para las perritas como para sus tutores", afirman desde la Liga para la protección de animales y plantas de Barcelona.
El caso ha servido para extraer algunas "lecciones", según la entidad. Entre ellas, la importancia de la "cooperación" y "elegir con cuidado a quiénes dejamos nuestros animales", además de que sean personas con formación y que los pipicanes "no son seguros".