Campaña de un colegio de Girona para recaudar 20.000 euros para ir a la First League en Atlanta: "Es una oportunidad irrepetible"
El equipo REM-2 del colegio Maristes de Girona son nueve alumnos de 14 a 16 años
La final de la First Lego League será en Atlanta (Estados Unidos) del 5 al 7 de junio
GironaEl equipo de robótica REM-2 del colegio Maristes de Girona, integrado por nueve alumnos de tercero y cuarto de ESO, ha conseguido clasificarse para la final de la First Lego League que se disputará en Atlanta (Estados Unidos) del 5 al 7 de junio. Un pase logrado tras quedar en segunda posición de diseño de robot en la final nacional celebrada en Burgos. "Es una gran alegría no solo por el trofeo sino porque ir a una internacional no lo consigue todo el mundo. Lo que aprenderán y convivirán no tiene precio. Lo que vivirán en Atlanta, tendrán 99 años y aún lo contarán. Es una oportunidad irrepetible a nivel de conocimiento, aprendizaje y autonomía", asegura Roser Casas, entrenadora de robótica de la extraescolar de ESO de Maristes Girona.
Un billete a la final de unos 20.000 euros para pagar el precio de la inscripción a la competición, los vuelos, el alojamiento y la estancia en la ciudad estadounidense. "Tenemos que movernos para recaudarlos. Estamos vendiendo llaveros, hacemos llamamiento a los ayuntamientos y a las diputaciones, empresas privadas y se hará una carrera popular y una campaña de mecenazgo", cuenta Casas.
El equipo está formado por nueve estudiantes, de entre los 14 y 16 años, que han decidido apuntarse a la clase extraescolar de robótica. "Hacen aprendizaje de mecánica y robótica. Y es como un deporte, mejor participar en competición. Siempre hemos participado en la First Lego League porque es la más completa porque, aparte de programación y mecánica, hay un proyecto de innovación", señala. Cuando se acercan los torneos "vienen los sábados, aprovechan el tiempo del patio y aunque haya vacaciones. Más que una clase, es una pasión. Y más que una extraescolar, es un club", reconoce, orgullosa, su entrenadora. Para Casas, la robótica les aporta "superar la frustración, saber trabajar en equipo, esfuerzo, superación y gestionar el éxito si ganas".
Las clases consisten en arrancar de cero un robot: su diseño, dimensiones y equilibrio. Esta vez han modificado el que tenían del año anterior para mejorarlo. Tiene cuatro motores, dos en las ruedas y dos en los brazos, con un sistema para cambiar los brazos en segundos. También lleva dos sensores para detectar los colores y un girosensor para ganar precisión. "Son de lego, son juguetes y no hay exactitud. Por eso, es importante, una buena programación", precisa.
En esta ocasión la temática del concurso, es la arqueología. Se trata de cumplir quince misiones en tan solo dos minutos y medio en una mesa que simula un yacimiento. Las pruebas consisten en conseguir "el máximo de misiones con la máxima eficacia" como por ejemplo arrastrar una vagoneta hasta la mesa de los contrincantes, sacar unas piedras de una mina o la arena de un barco como si fuera arqueología submarina.
A la prueba le suman un proyecto de innovación: "¿Cómo podemos ayudar a los arqueólogos?". Tras entrevistarse con dos profesionales que les dijeron que su tarea no se acababa de entender por la sociedad, el equipo catalán ha apostado por crear 'La maleta de arqueología', un laboratorio portátil pensado para facilitar actividades formativas dentro y fuera del aula, simulando el trabajo real de los arqueólogos. En el interior de la maleta didáctica se puede encontrar desde unas gafas 3D para conocer los yacimientos de Empúries o Ullastret, actividades para usar herramientas de arqueología, juegos de mesa o retos de tecnología. "Son matemáticas, física, expresión oral, gestión de emociones y emprendimiento. Es muy completo", destaca Casas.
Una maleta que esperan llevar Martí Llach, Roger Barrot, Phúc Ruiz, Maria Sabrià, Paula Sancho, Àlex Crespo, Laia Fernández, Unai Hernández, Roger Alabert, hasta Atlanta.