Festivales

El impacto del mundo digital en la sexualidad de los jóvenes, protagonista del Sex Education Film Festival

En el certamen internacional participan 60 cortometrajes. Sex Education Film Festival
  • 60 cortometrajes sobre educación sexual compiten en el festival internacional en Terrassa (Barcelona)

  • Entre los asistentes, 2.300 alumnos, a partir de los once años, de 19 centros catalanes

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BarcelonaEl peligro que suponen las redes sociales y el mundo digital en la sexualidad de los más jóvenes es el protagonista de la 6ª edición del Sex Education Film Festival en Terrassa (Barcelona). Son 60 cortometrajes los que participan y llevan a la gran pantalla una mirada internacional sobre la educación sexual. "Es mostrar el amplio concepto de la sexualidad a través del cine porque es una forma interesante de llegar a trabajar y conectar con las temáticas que lo engloban", explica Alba Povedano, psicóloga y sexóloga del certamen.

Una sexualidad que va más allá del sexo: "Es un concepto biopsicosocial. La parte biológica tiene que ver con las hormonas, la menstruación, el embarazo, la menopausia, el placer, el orgasmo. La psicológica es lo que nos atraviesa a nivel emocional como el amor en sí, el tipo de relaciones, la forma de querer o las inseguridades. Y la parte social son los valores, las creencias o la religión. El sexo es solo una pequeña arista", argumenta. En esta edición, Povedano destaca que han llegado trabajos sobre "violaciones, manadas, la influencia de las redes sociales, cómo se vive la sexualidad, límites, el consentimiento, masculinidad tóxica o sexo en la tercera edad".

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Las redes sociales juegan un papel importante en la educación sexual. Según la sexóloga, "Está claro que hay un impacto en el comportamiento de los adolescentes. El hecho de estar conectados y aprender la sexualidad directamente de la pornografía y de lo que se puede decir en las redes hace que los jóvenes lo reproduzcan y tengan unas conductas muy nocivas para su propia sexualidad. Si en la pornografía se reproducen conductas agresivas, vejatorias, complejas y agresivas, es evidente que luego lo aprenden como modelo y lo van a reproducir en su vida. Nadie les ha explicado cómo es una relación placentera. Es peligroso".

El auge de las masculinidades tóxicas se ve reflejado en cortos como El Vestuario de Miguel Bensadón, que cuenta con Ander Puig, el actor de la serie Élite, que tiene que enfrentarse a unas pruebas de iniciación como novato en un equipo de fútbol. "Hay unas corrientes en los últimos tiempos de masculinidad tóxica que reproducen unos modelos de cómo debería ser un hombre que pueden ser muy dañinos, enmascarándose en el papel tradicional, como si las mujeres viniéramos a atacar de alguna forma. En el festival nos hemos encontrado comentarios del tipo 'Esta chica ha sido violada porque iba vestida de esta forma. Ella se lo ha buscado' y recibir aplausos. Con más motivo, es necesario visibilizar que hay otras formas de vivir dentro de la masculinidad", destaca Povedano.

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Dos cortometrajes de animación de un minuto de duración explican casos reales como el de Clara, una adolescente que descubre que su mejor amiga es víctima de una red de prostitución online, o Inès, una chica de catorce años que encuentra una manera de ganar dinero a través del teléfono móvil subiendo fotos y acabará ejerciendo la prostitución por un chantaje. Dos historias que forman parte de una campaña de sensibilización francesa sobre la prostitución de menores en las plataformas digitales.

Se alerta de la violencia sexual en el mundo digital en historias como Manadas Alfa: de niños a lobos, un cortometraje de animación creado por un grupo de profesores de la Universidad de Granada sobre la agresión de una manada a una joven en el lavabo de un centro comercial y que explora el impacto de la pornografía en la generación Alfa, los nacidos entre 2010 y 2020.

La relación de la desinformación sexual y el mundo digital también es visible en trabajos como Play, de Violeta Moro, que narra el caso de una niña de quince años que comparte en directo el relato de su primera experiencia sexual y al día siguiente es asediada y humillada por sus compañeros de clase.

En la sección de Teens, los cortos están dirigidos a jóvenes a partir de los once años. En esta ocasión, participan 2.300 alumnos de 19 centros de Cataluña. Unos adolescentes, que en los coloquios posteriores, "no entienden por qué no se acepta la diversidad, tienen dudas sobre las enfermedades de transmisión sexual, y también salen discursos que es importante atajar", señala la sexóloga. Y añade: "Me preocupa que se ponga el foco en las víctimas y que no se llegue a entender lo que significa el respeto y el consentimiento. Hay que hacerles pensar y por eso, el festival tiene sentido porque pueden conectar, emocionarse, empatizar o llorar al ver una historia. Desde ahí se puede llegar mucho más a explicar y reflexionar".

Otras miradas

El festival reúne miradas de otros contextos culturales y sociales. Un ejemplo es Son de Saman Hosseinpuor y ganador de varios premios internacionales, quien da voz a la diversidad sexual y de género a través del conflicto de una madre iraní ante la transición de género de su hija. Y también incluye temáticas poco visibilizadas como la sexualidad en la tercera edad con obras como Sexo en los 70, de Vanesa Romero, nominada a los Premios Goya.

Una de las iniciativas destacadas este año es una charla sobre sexualidad dirigida a centros de educación especial. Este taller se dirige tanto a alumnado con discapacidad intelectual como a su entorno educativo y familiar con el objetivo de proporcionar herramientas para gestionar de forma adecuada y saludable el inicio de las relaciones afectivo-sexuales.