Un estudio confirma que administrar un fármaco tras una trombectomía mejora la recuperación de un ictus grave
El Hospital Clínic y el IDIBAPS demuestran el beneficio de un fármaco trombolítico directo a la arteria cerebral tras una trombectomía
El estudio ha incluido a 440 adultos con ictus isquémico grave de 14 centros de España
BarcelonaUn estudio coordinado por el Hospital Clínic Barcelona y el IDIBAPS demuestra que administrar un fármaco trombolítico directamente en la arteria cerebral tras una trombectomía mecánica, un procedimiento mínimamente invasivo que permite extraer el coágulo y restablecer el flujo sanguíneo, mejora de forma significativa la recuperación funcional de los pacientes con ictus isquémico grave.
Se refuerza así la idea del mismo equipo que, en algunos pacientes, reabrir la arteria principal no es suficiente para garantizar una buena recuperación cerebral. El estudio ha sido coordinado por Ángel Chamorro, jefe de la Unidad de Patología Vascular Cerebral del Clínic y del grupo Enfermedades Cerebrovasculares del IDIBAPS. El primer firmante del trabajo y coordinador del ensayo en el Hospital Clínic ha sido Arturo Renú, del mismo equipo.
El ictus isquémico se produce cuando un coágulo bloquea una arteria del cerebro e impide que la sangre y el oxígeno lleguen correctamente al tejido cerebral. Cuando el ictus afecta a una arteria grande, el tratamiento de referencia es la trombectomía mecánica. Este tratamiento ha supuesto un gran avance en la atención al ictus grave. Sin embargo, una parte importante de los pacientes no recupera completamente su autonomía, incluso cuando el procedimiento ha sido técnicamente un éxito. “Con la trombectomía conseguimos abrir la arteria bloqueada, pero eso no siempre garantiza que la sangre llegue bien a todas las zonas del cerebro”, explica Arturo Renú.
Diversos estudios han demostrado que, tras retirar el coágulo principal, puede persistir una mala circulación en los vasos más pequeños del cerebro, una alteración que puede limitar la recuperación neurológica. “Esto es lo que llamamos un problema de microcirculación”, detalla Chamorro. “Es como si reabriéramos una autopista, pero algunas calles secundarias siguieran bloqueadas. Si la sangre no llega bien al tejido cerebral, el cerebro no puede recuperarse completamente”.
Fármaco trombolítico a posteriori
Esta fue la base del estudio CHOICE, publicado en 2022, que sugería que añadir un tratamiento farmacológico tras la trombectomía podía ayudar a mejorar esta circulación fina dentro del cerebro. El ensayo CHOICE2 ha confirmado esta hipótesis con una muestra más amplia. El estudio ha incluido 440 personas adultas con ictus isquémico grave, tratadas en 14 hospitales especializados de España. Todos los pacientes habían sido tratados con trombectomía mecánica con éxito.
A continuación, se dividieron de forma aleatoria en dos grupos: uno recibió solo el tratamiento habitual y el otro, justo después del procedimiento, un fármaco trombolítico, un medicamento que ayuda a disolver pequeños coágulos y a mejorar la circulación sanguínea en el cerebro. Este tratamiento se administra de forma dirigida durante el mismo procedimiento, con el objetivo de favorecer que la sangre llegue mejor a las zonas cerebrales afectadas.
Los resultados muestran que los pacientes tratados con esta estrategia combinada evolucionaron mejor. A los 90 días del ictus, el 57,5 % de los pacientes que recibieron el tratamiento adicional presentaban una recuperación funcional muy buena, sin discapacidad o con síntomas mínimos, frente al 42,5 % de los pacientes tratados únicamente con trombectomía. Las pruebas de imagen también mostraron que estos pacientes presentaban menos zonas del cerebro con una circulación insuficiente, un factor clave para la recuperación neurológica. “Mejorar la circulación en los vasos más pequeños del cerebro puede marcar una diferencia importante en la evolución del paciente”, señala Arturo Renú.
Cambio de paradigma
“Ahora disponemos de una evidencia más sólida que nos ayuda a entender mejor por qué algunos pacientes no evolucionan tan bien como esperaríamos tras una trombectomía”, destaca Ángel Chamorro. “Este conocimiento es clave para seguir avanzando hacia tratamientos más ajustados a cada paciente”. Los investigadores indican que el tratamiento adicional no aumentó de forma significativa el riesgo de complicaciones graves y subrayan la importancia de seguir trabajando para definir mejor en qué pacientes puede ser más beneficioso.
Esta investigación consolida el papel del Clínic‑IDIBAPS como centro de referencia internacional en el estudio y el tratamiento del ictus. Según Chamorro, “la evidencia acumulada conducirá a un cambio de paradigma en el tratamiento del ictus isquémico y modificará las guías terapéuticas sobre la realización de la trombectomía”. El fármaco trombolítico, que antes se administraba antes del procedimiento, ahora se administrará después, ya que de este modo es más eficaz en la eliminación de trombos más pequeños.
El estudio ha sido financiado por el Instituto de Salud Carlos III y por la Unión Europea, a través del programa Next Generation EU, en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia.