Placas solares sobre árboles frutales o balsas en Lleida: cómo generar energía renovable sin perder terreno

El IRTA impulsa un proyecto piloto pionero en España con árboles frutales
El canal Segarra-Garrigues instala paneles solares flotantes en una balsa de riego
LleidaEl agrivoltaismo combina la creación de energía y el cultivo agrícola en el mismo terreno sin perder superficie útil. Una salida en la que el sector tiene puesta la mirada. En Cataluña hay dos proyectos pioneros. Uno es el impulsado por el Instituto de Investigación y Tecnología Agroalimentarias (IRTA) con el primer proyecto piloto en España de energía fotovoltaica en árboles frutales. Por otro lado, Aigües del Segarra-Garrigues (ASG) ha instalado paneles solares flotantes dentro de balsas de riego del canal.
En una parcela experimental de 4.000 metros cuadrados en IRTA-Mollerussa (Lleida), es donde se están probando placas solares colocadas sobre frutales. "Es la primera estructura sobre manzanos en Cataluña y España", afirma Luis Asin, investigador de IRTA Fruticultura. Arrancó hace dos años para comprobar su viabilidad. "Las placas sombrean parcialmente los árboles. De este modo, los podemos proteger frente a un estrés por las altas temperaturas. Además, se trata de darles sombra y diversificar los ingresos de la actividad. Si produce manzanas y electricidad, diversificas tu producción. El objetivo es estudiar la viabilidad de producir energía y manzanas en la misma superficie", señala el investigador.
Una plantación con las variedades de Golden y Gala, las dos más importantes, que "suponen prácticamente entre el 75% y el 90% de los manzanos de Cataluña". Las placas solares están colocadas sobre los árboles a unos cuatro metros y medio de altura, dándoles sombra. "Las plantas, a partir de cierta temperatura, cierran los estomas y dejan de trabajar porque no son capaces de continuar haciendo la fotosíntesis. Si las sombreo, reduzco la temperatura y el estrés térmico. Por otro lado, les estás sacando la luz que necesita. Lo que estamos evaluando es ver hasta qué punto sacar luz y bajar la temperatura es favorable o no a la producción. Tiene que seguir haciendo manzanas gustosas, de calidad y grandes", detalla Asin.

Los paneles fotovoltaicos generan una producción energética de 150 kilovatios. "Tenemos dos sistemas. Uno es dinámico. Las placas se mueven siguiendo el sol para producir energía. Nosotros gestionamos las placas y pueden hacer todo lo contrario: dejar pasar toda la luz al árbol. Y en el sistema fijo, las placas no se mueven, la mitad miran al oeste y la otra mitad al este, como las de los tejados. En este caso, son placas semitransparentes que dejan pasar parte de la luz y son como la piel de una cebra", concreta. Estos sistemas se comparan para saber si los árboles se comportan igual en comparación a la situación estándar, que sería dos parcelas con lo que hacen los agricultores con y sin malla antipiedra.
Primeros resultados
Los primeros datos indican que "la música no suena mal. Es factible. El árbol continúa produciendo manzanas, pero produce de una forma diferente, lo que exige adaptar la tecnología de producción en unas condiciones de sombreado parcial para así optimizar la producción. El agricultor y el técnico optimizan la producción para conseguir la mayor rentabilidad económica de la plantación. Ahora en la finca con placas, si aplicásemos la misma tecnología que no si no hubiese placas, no estaría optimizando la producción. ¿Por qué ocurre esto? Porque parte de la luz del sol va a lo árboles y otra a las placas, mientras si no hubiese placas, toda la luz sería para los árboles. También es cierto, que esa luz, que es interceptada por las placas, generará un ingreso y diversificará las fuentes de ingreso. Hemos de aprender a gestionar los manzanos para optimizar su producción con menos luz", adelanta el investigador del IRTA, que calcula que en los dos primeros años del proyecto piloto, se ha producido "una pérdida del 20% de producción, pero sigue siendo rentable".
Con un año más de pruebas, "se podrá decir al sector agrario y energético si funciona y si lo hace, definir los condicionantes que ha de tener la estructura de los árboles y la energética. Así se podrán marcar protocolos para optimizar las nuevas instalaciones", avanza.
Placas sobre flotadores en balsas
La empresa concesionaria de la gestión del canal Segarra-Garrigues que lleva el agua hasta las fincas ha apostado por instalar placas solares flotantes en el interior de balsas de riego. Una solución que busca abaratar el precio del agua. "Se coge el agua del canal y se tiene que elevar a una cuota superior para tener presión de riego. Eso implica un alto consumo eléctrico que repercute en el precio del metro cúbico del agua", explica Jordi Sala, director de Operaciones y Mantenimiento de Aigües del Segarra-Garrigues (ASG).
Así, han optado por aprovechar las balsas reguladoras, que están cerca de las estaciones de bombeo porque "ya tenemos la estructura y le damos otra función que es la producción de energía eléctrica". Acaban de instalar 2.800 placas sobre flotadores en una balsa de riego situada en Alfés (Lleida), que van a generar la misma energía que necesitan "700 viviendas en un año".

Una placas sobre el agua que tienen sus ventajas: "no ocupan terreno agrícola y, como se cubre la lámina, la temperatura del agua es más baja, se reduce la evaporación y también se evita la proliferación de algas. Además, la temperatura de la placa solar es inferior a la que tendría si estuviera en medio del campo y mejora el rendimiento de producción eléctrica", destaca Sala.
Autoconsumo
Una medida que servirá para avanzar hacia el objetivo del autoconsumo. "La idea es ser independientes con energías renovables y buscar fuentes alternativas de producción eléctrica renovables que nos puedan garantizar una independencia de la red general. Las instalaciones se han de amortizar para conseguir un precio más económico del agua. Así no dependeremos de externos ni de las fluctuaciones de hoy en día con Ormuz y Ucrania". Un sistema fotovoltaico flotante que arrancará en julio tras completarse los trámites de conexión a la red.
Aigües del Segarra-Garrigues ampliará el proyecto con otras instalaciones acuáticas en Alcanó y Oliola. "Es uno de los futuros. Tenemos las balsas, ¿por qué no aprovecharlas?", concluye Sala.
