Cae una familia que tenía un lanzacohetes, 40 pistolas y una granada para vender a bandas organizadas en Cataluña
Una familia detenida por vender armas a bandas criminales que tenían guardadas en su propia casa.
Condenados a 11 años los tres Trinitarios que apuñalaron a un miembro de la banda Dominican Don't Play en Valladolid
La banda no deja de ser peculiar. Una familia, con el padre en la cárcel por un homicidio, dirigiendo todo y vendiendo lo que se producía en casa, una hija que hacía armas en la vivienda y las empaquetaba, y una madre implicada en el negocio. Los tres convertidos en un clan que vendían armas a bandas criminales que tenían guardadas en su propia casa. Operaban en Cataluña y tenían capacidad para vender a otras ciudades españolas y del extranjero. Y sí, lo hacían en garajes, supermercados o en plena calle. Con naturalidad. En total, contando a la familia, hay cinco hombres y cuatro mujeres, de entre 20 y 48 años, detenidos vinculados a la banda.
No eran pocas las armas encontradas, tanto en la vivienda como en coches, entre ellas un lanzacohetes antitanque. En total, nada menos que 45 armas de fuego, principalmente pistolas, armas artesanales como 'bastones escopeta', una granada de mano y "bolsas enteras" llenas de munición, según ha explicado el sargento de la División de Investigación Criminal de Mossos en Sant Feliu de Llobregat encargado de las pesquisas.
La banda estaba liderada por el padre, de 37 años, que estaría preso en Quatre Camins. Desde allí hacía las operaciones de venta gracias a la colaboración de su mujer y su hija. Los compradores se ponían en contacto con él y les pedían una arma y el sospechoso les enviaba vídeos de las pistolas o escopetas que previamente hacía su hija en su domicilio.
No solo es. El inspector jefe de Policía Nacional ha confesado que se encontraron muchas armas empaquetadas en las viviendas. También había otras escondidas en el vehículo particular de las investigadas que aparcaban en la calle. Los agentes remarcan que la organización utilizaba canales discretos de comunicación para localizar y adquirir armas de fuego según la demanda de los compradores. Después se acordaba el pago y la entrega de las armas de fuego.
Los Mossos destacan más hechos insólitos como que las pistolas se entregaban "con toda naturalidad" por la pareja del principal sospechoso "a plena luz de día en aparcamientos de supermercados o centros comerciales".
Cada una de las armas cortas, incluida la munición, se podía vender entre 4.000 y 5.000 euros, mientras que las escopetas y las armas de guerra llegan a los 8.000 euros.
La investigación comenzó en enero pasado después de que los Mossos desarticulasen en L'Hospitalet de Llobregat un grupo de la banda latina Trinitarios que usaba armas de fuego para robar. Al tirar del hilo para saber de dónde las sacaron dieron con este clan familiar de traficantes.
La Policía Nacional indagaba también la provisión de armas de varias bandas que operan fuera de Catalunya, principalmente en el sur de España y por eso confluyeron las investigaciones, según ha explicado el inspector jefe Carlos Gil. El pasado 7 de julio los dos cuerpos hicieron 10 entradas y registros en L'Hospitalet de Llobregat, Barcelona, Montcada i Reixac, Canovelles, Badia del Vallès, Piera, Reus y Pla del Penedès, además de la celda del principal sospechoso.
En las entradas y registros, los agentes localizaron dos arsenales. En uno de ellos se intervinieron 38 pistolas de imitación de la marca Glock, 140 proyectiles y dinero en efectivo. Los agentes remarcan que los compradores creían que adquirían Glock auténticas cuando eran falsificaciones, pese a que eran operativas igualmente.
En otro inmueble, los Mossos localizaron un segundo depósito con un amplio arsenal en el que destacaban un lanzacohetes catalogado como arma de guerra, un revólver, cuatro escopetas, dos chalecos antibalas y un escudo balístico, además de abundante munición de diferentes calibres. En el conjunto de los registros los agentes han localizado un millar de cartuchos. En otras entradas también se localizó un segundo revólver, armas detonadoras, cargadores, un dispositivo táser y una granada de mano inerte.
Los Mossos remarcan la importancia de que la operación ha permitido "cortar el suministro" de armas de fuego hacia bandas criminales.