'Casi me muero (y otros hits)', el relato de superación de Jordi G.Montané tras una sobredosis: "Estuve al borde del precipicio"

'Casi me muero (y otros hits)', firmado como Jordi Chicletol
'Casi me muero (y otros hits)', firmado como Jordi Chicletol. José Señorán
  • Jordi G.Montané sufrió una parada cardíaca durante tres horas tras una sobredosis en 2018

  • El comunicador y activista de salud mental narra en su primer libro el bullying, la depresión y las adicciones

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BarcelonaEl relato autobiográfico en el que se ha vaciado le ha servido para cerrar un círculo. 'Casi me muero (y otros hits)' firmado por Jordi Chicletol, su nombre de aventuras en el ocio nocturno, da paso a Jordi G.Montané: "Es lo que sucedió el 8 de abril cuando mi vida empezó a cambiar. Y los otros hits son aprendizajes y dramas. Sentía el espíritu de un recopilatorio. Es ligero, con cultura pop y mucho humor. Por eso, la portada es mi cara como la tapa de un CD", explica el comunicador y activista de salud mental.

Ese cambio llegó de madrugada en una sesión de DJ en 2018. Una sobredosis le llevó al límite con una parada cardíaca durante tres horas. "Casi pierdo la vida. Estuve al borde del precipicio. Lo podría haber evitado si hubiera detectado que tenía hábitos autodestructivos. No te das cuenta cuando eres adicto y con un estilo de vida tan escapista. No sabía gestionar la ansiedad, el silencio y la soledad. Las sustancias y la adicción eran los síntomas. Me sobreocupaba de planes, trabajo, amigos y chicos. Era difícil detectar que estaba en una curva muy peligrosa donde la consecuencia de una sobredosis era clara. Fue la alerta que necesitaba porque estaba perpetuando un estilo de vida peligroso", recuerda Jordi.

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Un golpe inesperado que cambió su mirada vital: "Nunca había pensado en morir. El escenario en que el comunicaran a mis padres que había muerto me aterrorizaba. Me di cuenta de los cambios que tenía que hacer. No quise victimizarme y sí responsabilizarme. Tenía comportamientos escapistas por inmadurez y me había creído el personaje de eterno adolescente. Empecé la etapa de rehabilitación, que fue triste y dura escuchando testimonios en las reuniones grupales".

Jordi bajó el ritmo de vida, se alejó de lugares y compañías y llegó la pandemia. "De repente, empezaron a salir cosas. Fue el detonante de la depresión. Tenía que pasar porque estaba escapando y llenando los silencios. Había esquivado heridas profundas de pequeño y adolescente. A los 20 años encontré mis tribus y me hicieron creer que era el rey del mambo, pero no lo estaba gestionando. A los 35 años, de repente, tenía una vida tranquila y silenciosa y mi cuerpo reaccionó. Me arremangué como nunca y busqué ayuda", señala el comunicador.

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La portada del libro, diseñada como un CD recopilatorio

Así, empoderado, se atrevió a contar su depresión en redes sociales y a "fantasear con el libro para dejar de vivir mi historia con vergüenza y como forma de activismo al compartirla". Y llegó una propuesta para escribirlo y "tuve claro que el eje era mi relato de superación. Me ha servido para entenderme, para perdonar y perdonarme. Me he atrevido a algo tan íntimo. Necesitaba sacarlo fuera y darle la vuelta a la vergüenza y desprenderme de ella. Me ha servido para transformar algo doloroso en algo que me empodera y vivirlo con agradecimiento. No estoy orgulloso de haberme drogado tanto para llegar a una sobredosis, pero sí de la forma de gestionarlo después y lo que he aprendido".

Los otros 'hits'

Detrás del 'y otros hits', Jordi navega por "el fracaso escolar, que me acompañó como una mochila de trauma. Tenía muchos suspensos y sentía un abandono del sistema educativo que no me ayudaba a redirigirme" y también por la homofobia que vivió en primera persona en la escuela "cuando me llamaban maricón".

Ese joven, que se sentía muy querido en casa, descubrió una ventana a un mundo de fantasía. La televisión, la cultura popular, las revistas o la radio "me daban vida. Eran un refugio. Las Spice Girls me llegaron muy hondo y luego el mundo de Madonna con esa figura tan segura y transgresora".

Casi sin proponérselo, se convirtió en DJ, que "es el nirvana de mi pasión por la música. Es compartirla con los demás y que se lo pasen bien", comunicador, promotor de eventos y generador de experiencias culturales. Y ha sumado el activismo en salud mental "a raíz de mi experiencia con la sobredosis, la depresión y el libro. Espero que las próximas generaciones no se encuentren este estigma y rompan los tabús alrededor de las adicciones y la sexualidad. Les digo que no tengan vergüenza, no se lo queden dentro, no se hagan daño y pidan ayuda. Tenía la vida de una rockstar, pero que en realidad estaba gritando que alguien me ayudara a sanar las heridas de 'no soy nadie y no valgo nada' que arrastraba".

Y esas heridas las ha sanado cerrando el círculo y conectando puntos, como le gusta hacer, en un relato íntimo: "Le doy sentido y entiendo las cosas. Es el momento en que Jordi maduró. Es poner orden y ser más yo que nunca". Lo ha ordenado, casi todo. Su segundo libro no tardará: "Le he pillado el gustillo. Tengo mucha energía", confiesa con una sonrisa.