Ictus

Un estudio plantea una estrategia con IA para prevenir el ictus en mujeres mayores: "Es importante actuar para evitar complicaciones"

La estrategia podría ayudar a reducir los ictus en mujeres mayores. Hispanolistic
  • La investigación de la URV y el ICS está basada en datos de pacientes de las Terres de l'Ebre (Tarragona)

  • La estrategia utiliza un modelo matemático con inteligencia artificial para detectar personas con alto riesgo

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TarragonaIdentificar el riesgo de sufrir un ictus antes de que aparezcan determinadas alteraciones cardíacas podría contribuir a mejorar la prevención de esta enfermedad, especialmente entre las mujeres mayores. Así lo indica un estudio con participación de la Universitat Rovira i Virgili (URV), que ha utilizado un modelo matemático para evaluar los posibles beneficios clínicos y económicos de una estrategia de detección precoz basada en inteligencia artificial.

Los resultados apuntan a que esta aproximación podría ayudar a reducir los ictus y las discapacidades que se derivan de ellos, aunque todavía debe validarse en la práctica clínica. Esta investigación forma parte de la tesis doctoral de Anna Panisello, doctoranda de la URV y médica de familia del Institut Català de la Salut en las Terres de l’Ebre, que estudia las diferencias entre hombres y mujeres en las enfermedades cardiovasculares.

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El estudio se centra en la fibrilación auricular, una alteración del ritmo cardíaco que aumenta el riesgo de ictus. Esta enfermedad puede pasar desapercibida durante un tiempo y, en algunos casos, el primer episodio grave se produce antes de que se haya diagnosticado. Las mujeres con fibrilación auricular presentan un riesgo más elevado de sufrir un ictus isquémico a lo largo de la vida y suelen tener consecuencias funcionales más graves que los hombres.

Reducir episodios graves

Para avanzar en la prevención, los investigadores han evaluado una estrategia que combina la información de las historias clínicas electrónicas con herramientas de inteligencia artificial para identificar a personas con un riesgo cardiovascular elevado. El sistema, desarrollado en el marco del proyecto MATHIAS, permitiría seleccionar a pacientes que podrían beneficiarse de un seguimiento más específico del ritmo cardíaco y de una valoración individualizada de las medidas preventivas.

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El estudio utiliza datos reales de la atención primaria de las Terres de l’Ebre. El análisis se centra en una población de 9.677 personas de entre 65 y 95 años con un riesgo elevado de fibrilación auricular. A partir de esta información, el equipo ha construido un modelo matemático para comparar los posibles resultados de la nueva estrategia con los de la atención habitual.

Las simulaciones sugieren que la detección anticipada del riesgo podría reducir los episodios cardiovasculares graves, especialmente los ictus isquémicos, así como las discapacidades asociadas. Los beneficios estimados serían particularmente importantes entre las mujeres mayores, que presentan un riesgo tromboembólico más elevado y una mayor carga de dependencia después de estos episodios. El modelo también apunta a un posible ahorro económico derivado de la reducción de las necesidades de atención sanitaria y de cuidados a largo plazo.

Los resultados refuerzan la necesidad de adaptar la prevención cardiovascular a las características de cada paciente. Las herramientas tradicionales de evaluación del riesgo no siempre permiten identificar de forma adecuada a las personas que se encuentran en fases previas a la fibrilación auricular, especialmente cuando confluyen la edad avanzada, diversas enfermedades crónicas y otros factores de vulnerabilidad.

Identificar perfiles de riesgo

En este contexto, la inteligencia artificial podría ayudar a identificar perfiles de riesgo que pasan desapercibidos con los sistemas convencionales y contribuir a una atención más personalizada. Los autores consideran que esta estrategia podría ser especialmente útil para reducir las desigualdades entre hombres y mujeres en la prevención del ictus.

La investigación también pone de manifiesto la necesidad de mejorar la prevención cardiovascular con perspectiva de género. Según explica Sílvia Reverté, investigadora de la URV y codirectora de la tesis, "las estrategias preventivas no siempre han tenido suficientemente en cuenta los riesgos específicos de las mujeres, especialmente antes de los 60 años, cuando es importante actuar para evitar complicaciones en etapas posteriores".

La investigación también plantea tener en cuenta otros factores, como la hipertensión, el colesterol, el tabaquismo o la diabetes. El estrés, la depresión, el sedentarismo, los hábitos de sueño, las condiciones sociales o las enfermedades autoinmunes también pueden influir en la salud cardiovascular. Esta visión apunta hacia una medicina más personalizada, que no se base únicamente en la edad o el sexo de los pacientes.

A pesar de los resultados prometedores, el equipo subraya que el estudio es una prueba de concepto. Los beneficios se han estimado mediante simulaciones y todavía no se han comprobado en una intervención clínica real. Por ello, será necesario validar el modelo en otras poblaciones y llevar a cabo estudios prospectivos que permitan determinar si las mejoras previstas se traducen en una reducción efectiva de los ictus y las discapacidades.