La nave de 'Artemis II' entrará a la Tierra superando "30 veces la velocidad del sonido": así será el aterrizaje

La nave de 'Artemis II' entrará a la Tierra superando "30 veces la velocidad del sonido": así será el aterrizaje
Así será el aterrizaje de la nave de 'Artemis II'. Informativos Telecinco
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Los cuatro astronautas a bordo de la nave Orión, cuya misión, 'Artemis II', tenía como objetivo orbitar la Tierra para poner rumbo a la Luna y dar la vuelta al satélite, ha llegado a su meta. Tras una semana de viaje, la tripulación aterrizará en la Tierra esta madrugada trayendo consigo una gran cantidad de datos e imágenes que abren un nuevo camino.

La nave aterrizará sobre la costa de California. No será el momento más crítico de todo su viaje, pero sí que es importante que todo salga bajo lo previsto, especialmente para la seguridad de la tripulación. El momento de regreso a la Tierra también es un momento delicado.

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Son 40 minutos decisivos, en los que se desacopla el módulo de servicio con los astronautas en el interior de la cápsula, que en ese momento inicia la caída libre, envuelta prácticamente en una bola de fuego al atravesar la atmósfera terrestre. Cuando a penas estén a seis kilómetros de la Tierra se van a desplegar los paracaídas.

Cómo funciona el sistema de aterrizaje

Los paracaídas serán los encargados de que disminuya la velocidad de la cápsula de los 300 km/h hasta que se pose sobre la superficie marina. Una vez en el mar, más o menos a las 2:00 de la madrugada, hora española, estará esperando la armada estadounidense para trasladar a estos astronautas hasta un buque.

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La tripulación realizará su última maniobra cuando entre en contacto con la atmósfera de la Tierra y entonces solo tendrán que esperar a que la nave funcione correctamente para un aterrizaje exitoso. Uno de los peligros es el efecto que se produce al entrar en contacto con el aire: "La nave choca con el aire, se alcanza unas temperaturas tan grandes que generan un gas electrificado", según explica David, investigador especializado en control térmico espacial.

Un plasma ardiente que rodeará la nave, sometiéndola a temperaturas de más de 2.500 grados. La convierte en un proyectil en llamas y durante seis minutos corta cualquier forma de comunicación. Es un efecto que ya se pudo ver en la reentrada de la misión anterior, desde las ventanillas de una cápsula que fue y volvió de la Luna sin tripulación.

Un pequeño fallo de la misión anterior

El elemento de protección que tiene la nave es un escudo térmico que entonces sufrió algunos daños: "Aquí podemos ver zonas en las que esa degradación no ha sido la esperada". Sin embargo, la NASA ha asegurado que eso no será un problema en la vuelta de esta misión.

La nave llegará a la atmósfera a una velocidad de 40.000 kilómetros por hora: "Es 30 veces la velocidad del sonido", explica el experto, que explica la estrategia de la NASA para reducir la velocidad: "Hacen una primera entrada en la atmósfera para luego volver a salir, reducir su velocidad y poder entrar luego a una velocidad más baja para que las aceleraciones no sean tan grandes".

"Si la cápsula Orión entrase directamente, lo que se producirían son unas deceleraciones tan grandes que acabarían con la vida de los astronautas". De esta manera, y gracias a los 11 paracaídas, se habrá conseguido reducir los 40.000 kilómetros hora a 32 km/h, una velocidad adecuada para un merecido final feliz.