Las Oriónidas cruzan el cielo: el momento ideal para verlas hasta el 7 de noviembre
Las Oriónidas son una de las lluvias de estrellas más destacadas de otoño y proceden de los restos del famoso cometa Halley
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Cada octubre, el cielo nocturno ofrece una cita muy especial para aquellos que disfrutan observando estrellas fugaces. Son las Oriónidas, una lluvia de meteoros que destaca por la velocidad de sus destellos y por tener un origen especialmente conocido: son los restos del famoso cometa Halley. Aunque su actividad no suele ser tan intensa como la de las Perseidas, es uno de los fenómenos astronómicos más interesantes del otoño y puede verse fácilmente sin necesidad de telescopios.
En 2026, las Oriónidas alcanzaron su máximo de actividad durante la noche del 21 al 22 de octubre, aunque permanecen activas hasta el 7 de noviembre. La clave para poder disfrutar de esta lluvia es escoger bien la hora de observación.
Qué son las Oriónidas y de dónde proceden
Las Oriónidas son una lluvia de meteoros que se produce cuando la Tierra atraviesa una corriente de pequeñas partículas desprendidas del cometa 1P/Halley. Este cuerpo helado completa una vuelta alrededor del Sol aproximadamente cada 76 años y fue observado por última vez desde la tierra en 1986.
Durante sus viajes por el sistema solar, el cometa va liberando polvo y fragmentos diminutos que quedan repartidos a lo largo de su órbita. Cuando nuestro planeta atraviesa esa región, algunas partículas entran en la atmósfera a gran velocidad, se calientan intensamente y generan los trazos luminosos que conocemos como estrellas fugaces.
Aunque Halley tarde décadas en volver a las proximidades de nuestro planeta, podemos contemplar parte de su material todos los años, porque no solo están las Oriónidas en otoño, también se puede disfrutar de las Eta Acuáridas, a comienzos de mayo.
Cuándo se pueden ver las Oriónidas en 2026
Las Oriónidas tienen un periodo de actividad relativamente largo, que se extiende desde el 2 de octubre hasta hasta el 7 de noviembre. No obstante, no todas las noches tienen las mismas posibilidades de ver meteoros, porque la Tierra atraviesa zonas de distinta densidad dentro de la corriente de partículas.
Este año, el máximo se produjo alrededor del 21 de octubre, con la noche del 21 al 22 como principal referencia. En un año normal esta lluvia puede producir entre 10 y 20 meteoros por hora bajo condiciones ideales. Hay que aclarar que esta cifra no garantiza que todos puedan observar esa cantidad, el número real va a depender de la oscuridad del cielo, la altura del radiante, la presencia de la Luna y las condiciones atmosféricas.
El momento ideal para observarlas antes del amanecer
Una de las características más interesantes de las Oriónidas es que se observan mejor durante la segunda mitad de la noche. A diferencia de las Dracónidas, que se suelen observar mejor durante las primeras horas nocturnas, esta lluvia gana visibilidad a medida que avanza la noche la madrugada.
La explicación está en la posición de su radiante, el punto del cielo desde el que parecen proceder los meteoros. En el caso de las Oriónidas, se encuentra en la constelación de Orión, cerca de la brillante estrella Betelgeuse. Desde España, Orión comienza a aparecer sobre el horizonte oriental alrededor de la medianoche durante estas fechas. A medida que pasan las horas, la constelación va ascendiendo y el radiante gana altura, lo que mejora las posibilidades de ver meteoros.
Por otro lado, la fase lunar es uno de los elementos que más influencia tienen en cualquier lluvia de estrellas. Una Luna brillante ilumina el fondo del cielo y hace más complejo distinguir los destellos más débiles, incluso cuando el cielo está completamente despejado.
Durante el máximo de las Oriónidas, la Luna se encontraba en fase gibosa creciente, con aproximadamente un 74% de su superficie visible iluminada. Esto hizo que las primeras horas de la noche fueran menos favorables para disfrutar de esta lluvia de meteoros.
Meteoros rápidos que pueden dejar estelas luminosas
Las Oriónidas destacan por su velocidad. Sus partículas entran en la atmósfera terrestre a unos 66 kilómetros por segundo, lo que las convierte en una de las lluvias de meteoros más rápidas del calendario astronómico. A esa velocidad, incluso fragmentos muy pequeños pueden generar destellos intensos. Algunos pueden dejar estelas luminosas que permanecen visibles durante varios segundos después de que el meteoro haya desaparecido.
La rapidez es una de las características que permiten diferenciarlas de otras lluvias otoñales. Las Dracónidas, por ejemplo, tienen velocidades considerablemente inferiores.
Aunque se llaman Oriónidas porque parecen proceder de Orión, sus meteoros pueden aparecer desde cualquier parte del firmamento. La constelación nos sirve como referencia para poder identificar el origen aparente de la lluvia, pero no es necesario mantener la mirada fija sobre ella. En realidad, observar una amplia zona del cielo puede resultar más útil que concentrarse en un único punto.
Cómo observar las Oriónidas desde España
Para ver esta lluvia de estrellas no es necesario tener un telescopio ni tampoco prismáticos. Lo más recomendable es buscar un lugar alejado de las ciudades, con poca contaminación lumínica y una vista despejada del cielo. También conviene evitar farolas cercanas, pantallas brillantes y cualquier fuente de iluminación directa. Se aconseja llevar una silla reclinable, llevar ropa de abrigo y dedicar un buen rato a mirar el cielo para que los ojos se acostumbren a la falta de luz.