Un misterio conservado en hielo: hallan las tres cámaras que dos exploradores abandonaron en 1937 en un glaciar de Canadá

Cámara recuperada
Una de las cámaras, enterradas en el glaciar Walsh. Teton Gravity Researh
  • Una expedición recupera las tres cámaras abandonadas hace 85 años por Washburn y Bates, primeros en escalar el Monte Lucania, en el territorio de Yukón

  • Tras hacer cima, los exploradores tuvieron que soltar lastre para regresar caminando a la población más cercana, a 260 kilómetros

  • Las películas están siendo analizadas por técnicos de la Universidad de Otawa y pueden arrojar luz sobre la evolución del glaciar Walsh

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MadridQuizás no sean tan célebres como Edmund Hillary, Ernest Shackleton o Robert F. Scott. Pero Bradford Washburn y Robert Bates tienen un merecido hueco en la historia de la exploración gracias a una gesta que estos días recobra actualidad.

En junio de 1937, Washburn y Bates se aventuraron en una empresa inédita: ascender al Monte Lucania (5.240 metros), la tercera cima más alta de Canadá, en el entonces ignoto territorio de Yukón.

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La expedición se iniciaría a 2.667 metros de altitud, en el glaciar Walsh, al que accedieron en un avión Fairchild F51, pilotado por Bob Reeve. En la nave, llevaban más de 500 kilos de material científico, de acampada y supervivencia para afrontar la ascensión.

Soltar lastre

Hicieron cumbre como estaba previsto. Pero al regresar al punto de encuentro, comprobaron con sorpresa que no les esperaba el avión de Reeve. Las altas temperaturas habían descongelado parte del glaciar, lo que convertía en una misión casi suicida posar allí un avión.

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Washburn y Bates se vieron obligados a caminar más de 260 kilómetros hasta el pueblo más cercano, Burwash Landing. Pero no podrían cargar con todo el material que acarreaban. Había que soltar lastre. Así que sembraron el glaciar con todo lo que consideraron prescindible.

Tres cámaras abandonadas

En el hielo quedaron, entre otros descartes, tres cámaras de filmación que 85 años después, han sido halladas. El hallazgo lleva la firma del explorador Griffin Post, que ha liderado una expedición de Teton Gravity Research.

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Las tres cámaras localizadas son una aérea Fairchild F-8 de Washburn, que resultó dañada, y dos cámaras cinematográficas que aún están intactas: un modelo DeVry "Lunchbox" y una Bell & Howell Eyemo 71A.

Estas dos últimas contienen película cieamatográfica, que están intentando revelar y analizar en la Universidad de Otawa.

"Sabemos que parte de la película ha sido expuesta, y si sobrevivió 85 años en un glaciar con probabilidades tan improbables, siendo un optimista implacable, soy cautelosamente optimista, algunas serán recuperables", dicen los investigadores.

La expedición de Griffin Post

Durante 18 meses, el equipo de Post preparó la expedición en busca del material abandonado por Washburn y Bates en 1937. Estudiaron documentación, diarios, mapas, cartas... para ubicar el lugar exacto.

Al mismo tiempo un equipo de la Universidad de Ottawa, dirigido por el doctor Luke Copland, utilizó procesos de mapeo glacial para averiguar la distancia a la que podrían encontrarse los objetos debido al propio movimiento del glaciar durante ocho décadas.

Acabado el trabajo 'teórico' descubrieron que sobre el terreno los datos no encajaban. La morrena del glaciar tenía su propio patrón. Descubrieron que el glaciar Walsh se ha movido hasta un kilómetro por año.

Finalmente, tras días de búsqueda y prospección hallaron lo que buscaban: "El alijo estaba en un estado semienterrado", dice Post. "Las tiendas de campaña sobresalían del hielo. Algunas cosas podrían haberlas recogido. Había gafas, ropa, artículos indiscutiblemente de esa experiencia según las fotos".

La evolución del glaciar

¿Qué contendrán las películas que abandonaron Washburn y Bates? El simple hecho de ver imágenes fechadas en 1937 del glaciar Walsh despierta la emoción de los científicos. "Tenemos imágenes de satélite desde hoy hasta el año 2000, y luego un poco hasta la década de 1960, pero nada antes de eso. Volver a la década de 1930 nos muestra cómo ha cambiado el flujo, y creo que es bastante único por este motivo", ha explicado a CNN Dorota (Dora) Medrzycka, de la Universidad de Ottawa.

"Nos enseña que es importante mirar escalas de tiempo más largas si queremos entender cómo los glaciares están cambiando con el cambio climático". Todavía están analizando los datos sobre lo que podría significar.