Adela Muñoz Páez, química, sobre el problema silenciado de la vagina menguante en la postmenopausia: "Hay que visualizar el suelo pélvico"

Más de mil millones de mujeres en todo el mundo están atravesando la menopausia o la postmenopausia, una etapa que ocupa más de un tercio de sus vidas. Sin embargo, sigue siendo una etapa muy desconocida para la mayoría.
Las preguntas que surgen cuando llega la menopausia: "Hay que prepararse con un plan de contingencia"
En España, según el Instituto Nacional de Estadística, hay unas 22 millones de mujeres, de las cuales unas 8 millones se encuentran en esta etapa vital. Sin embargo, muchas de ellas carecen de la información y los tratamientos para llevarla con bienestar. La menopausia afecta a las mujeres a partir de los 50 años, entre el 47% la puede experimentar entre los 46 y 50 años, mientras que un 32% lo hace entre los 51 y 55 años, y un 6% de las mujeres experimenta menopausia precoz (antes de los 40 años) y el 2% menopausia tardía (después de los 55 años). Se trata de una etapa en la que el cuerpo de la mujer sufre cambios muy importantes, algunos de ellos que se quedan durante mucho tiempo.
Qué es la menopausia y cómo afecta a la mujer
La menopausia se inicia el día de la última regla y se determina a posteriori, cuando han pasado 12 meses sin regla, mientras que la postmenopausia es el resto del tiempo, que de promedio son unos 35 años. ¿Qué ocurre durante todo este periodo? La postmenopausia, sobre todo, es una etapa que, sin reglas ni hijos que criar, podría vivirse con plenitud, pero a menudo se ve ensombrecida por las consecuencias menos visibles de los cambios hormonales. A todo ello se suma la presión constante de una industria de consumo dispuesta a ofrecer soluciones milagrosas.

Sofocos, insomnio, sequedad vaginal, incontinencia urinaria... Seguro que si has pasado los 50 años, te suenan algunos de estos problemas, muy normalizados, por cierto en campañas de publicidad, pero que no deberían serlo. De hecho, ese fue el objetivo de la campaña lanzada por el Ministerio de Sanidad en 2025, 'Hablemos de menopausia', que expresaba lo siguiente: "Cambiar la visión sobre los riesgos y las incomodidades para incluir los aspectos positivos de esta etapa nos puede ayudar a reducir el estigma que suele rodearla. Es importante aumentar el conocimiento público y que las personas que nos rodean tomen consciencia sobre todo lo relacionado con la menopausia. Esto ayudará a romper los estigmas asociados con el envejecimiento y esta etapa de la vida, y permitirá que podamos identificar y buscar ayuda, si es necesario, para los cambios físicos y emocionales que experimentamos".
Adela Muñoz Páez, catedrática de Química Inorgánica en la Universidad de Sevilla, ha desempeñado una gran parte de su trabajo de investigación en fuentes de radiación sincrotrón de Reino Unido, Francia, Japón y España. Además, ha impartido seminarios y conferencias sobre mujeres científicas en múltiples centros universitarios y ha publicado artículos en varios medios. En 2015 le fue concedido el 'Premio Meridiana del Instituto Andaluz de la Mujer' de la Junta de Andalucía, y en 2021 le otorgaron la Medalla de Oro de la ciudad de Sevilla, ambos galardones por su trayectoria profesional y personal. Además de ser autora de numerosos ensayos, acaba de publicar un libro que permite entender mucho mejor de lo que hablamos. 'Postmenopausia' (Debate, 2026) es un libro que se sirve de una documentación extensa y actualizada en torno a las evidencias científicas que existen sobre la postmenopausia para dar respuestas claras y reivindicar el lugar y la voz de quienes también quieren vivir la tercera parte de sus vidas como una edad estupenda. Nos lo cuenta ella misma en esta entrevista en exclusiva.
Pregunta: Aunque gran parte de la vida de la mujer sea después de la menopausia, hay muy poca información y apoyo para las mujeres en esta etapa. ¿Qué es importante conocer que nos ayudaría a transitar la menopausia y postmenopausia de otra forma?
Respuesta: Hay que saber que, aunque dejar de tener la regla es una gran liberación, las alteraciones hormonales que la provocan pueden afectar el funcionamiento de nuestro organismo de muchas formas. Hay mujeres que tienen varios síntomas, mientras que otras no tienen ninguno, porque no hay dos menopausias iguales. Pero es conveniente estar informadas para no asustarnos si aparecen síntomas como la niebla mental, que afecta a varias mujeres, pero es pasajera y no es indicio de alteraciones mentales. También es conveniente saber que no hay ningún remedio milagroso que cure todos los síntomas, por muy caro que se venda.
P: ¿A qué remedios te refieres?
R: Hay muchas páginas web que ofrecen soluciones milagrosas para todos inconvenientes que pueden surgir en la menopausia, usualmente ofrecidos a precios elevados. Sin embargo, lo más maravilloso es la capacidad de adaptación y regeneración de nuestro cuerpo: el ejercicio de fuerza puede remineralizar los huesos frágiles, la higiene del sueño puede ayudarnos a descansar, el control de lo que comemos nos puede devolver el equilibrio nutricional. Nada de eso se compra en una web o en una farmacia, pero requiere constancia y esfuerzo por nuestra parte. Y cuando los problemas de osteoporosis, sobrepeso o insomnio han ido demasiado lejos, tenemos que solicitar ayuda a los profesionales sanitarios adecuados.
P: ¿Cómo influye la bajada de estrógenos en la menopausia? ¿En qué nos vemos más perjudicadas?
R: Los estrógenos influyen en una gran parte de nuestras funciones corporales. Entre otros efectos, la disminución de estrógenos afecta al sistema cardiovascular, que pierde elasticidad, al musculoesquelético acelerando la desmineralización de los huesos, a la piel, que pierde elasticidad y espesor, al metabolismo, que se ve ralentizado.

P: ¿Cuáles son las formas más saludables de equilibrar progesterona y estrógenos?
El cese de la ovulación hace que se desequilibre la producción de progesterona y estrógenos, y ese desequilibrio va a estar presente en nuestro organismo el resto de nuestra vida. Pero termina adaptándose a la nueva situación tras un periodo más o menos largo con síntomas de intensidad variable. El tratamiento hormonal de la menopausia en unos caso o el tratamiento con progesterona, si esta hormona es la que presenta un déficit más marcado, pueden ser una solución cuando la gravedad de los síntomas que se padezcan lo aconsejen, siempre que no haya contraindicaciones médicas y no haya pasado más 5 a 7 años desde el tránsito menopáusico.
P: Hablas de la vagina menguante o atrofia vaginal en tu libro, como uno de los problemas y síntomas más asociados (y silenciados) en la menopausia y postmenopausia. ¿Por qué ocurre en este etapa? ¿Qué es lo más útil en este sentido?
R: Para entender lo que sucede en nuestra vagina con la menopausia hay que visualizar el suelo pélvico, que es una especie de hamaca que cierra la parte inferior de nuestro tronco, en la que descansan la vagina, el útero y el recto. Esa zona tiene mucho colágeno, por lo que es muy sensible a la pérdida del mismo que tiene lugar con la caída de estrógenos. Se puede actuar de dos formas: cuidando el suelo pélvico al ir al baño y haciendo ejercicios que lo fortalezcan. El suelo pélvico también se puede ver afectado por los partos, por lo que tras los mismos se puede necesitar fortalecerlo.
"Lo primero que hay que hacer con la incontinencia urinaria es reconocer que existe"
P: ¿Qué es lo más útil en este sentido?
R: La vagina pierde elasticidad y lubricación, por lo que puede ser útil proporcionar lubricación adicional. Cuando ha pasado más tiempo tras el tránsito menopáusico, también puede disminuir el diámetro del introito vulvar. Como en el resto de los síntomas, cada mujer es distinta, el estado de la vagina también depende del tipo de relación de pareja.
P: Como expresas en esta etapa de la vida, la mujer también puede gozar de su sexualidad con dignidad... ¿Solo es cuestión de tener más información?
R: Creo que la información es lo primero que se necesita: no estamos locas, hay un cambio real. Una vez identificada la magnitud del cambio se pueden considerar distintas estrategias, como tratamientos con geles humectantes durante las relaciones o con estrógenos locales de forma habitual, terapias de láser o radiofrecuencias vaginal de forma periódica, o fisioterapia vaginal. O, en el caso de parejas heterosexuales, hacer nuevas aproximaciones a las relaciones sexuales menos coitocéntricas.

P: Entre los ocho síntomas más importantes de la postmenopausia señalas la osteoporosis, que justo acabas de mencionar. ¿Cómo afecta a la mujer y qué sugieres que es recomendable? ¿Mantenerse activas es la solución?
R: Definitivamente sí. Ese es uno de los mensajes principales de mi libro: para mantener nuestra autonomía y nuestra salud cardiovascular y ósea, hay que mantenerse activas, muy activas. Andar un mínimo de media hora diaria está muy bien, pero es conveniente hacer, además, ejercicio de fuerza, que es conveniente que sea supervisado. Reservar media hora diaria para hacer ejercicio deber convertirse en una de nuestras prioridades, también para mejorar nuestro sueño, controlar el sobrepeso y mejorar el estado de ánimo.
P: Sobre los trastornos de sueño, parece ser que también son comunes en la menopausia. ¿Llegan para quedarse o son problemas transitorios?
R: Los problemas de sueño empeoran con la edad en hombres y mujeres. La caída de estrógenos hace que en las mujeres haya un empeoramiento más marcado a partir de la menopausia. No solo no mejoran conforme pasan los años, sino que suelen empeorar, por lo que hay que enfrentarlos de forma creativa cuando aparezcan. Los somníferos no son una solución definitiva, solo son recomendables para solucionar problemas puntuales. Considerar las pautas de la higiene del sueño e ir haciéndose a la idea de que dormir siete-ocho horas es algo que podemos disfrutar solo de vez en cuando. Las pantallas y dispositivos móviles en el dormitorio no suelen ayudar. Y el estrés es uno de los factores que también debemos tener en cuenta.
P: Y sobre la incontinencia urinaria, hay mucho silencio y normalización, sin embargo, es algo que sufren muchísimas mujeres en la menopausia y ya en lo que les resta de vida. ¿Está más asociado a la menopausia? ¿Cómo se puede corregir según tus investigaciones?
R: Como pasa con el problema de la atrofia vulvovaginal, lo primero que hay que hacer con la incontinencia urinaria es reconocer que existe. El diagnóstico correcto del tipo de incontinencia que se padece es el primer paso para su curación, en la cual el cuidado del suelo pélvico tiene un papel fundamental. Hay tratamientos preventivos no agresivos, y para problemas muy serios, hay también intervenciones quirúrgicas. Las compresas "finas y seguras", que han aliviado a muchas mujeres de una cierta edad, no deberían ser la primera opción.
