Lucha por Warner Bros. Discovery, con HBO Max en juego: las claves del culebrón que enfrenta a Netflix y Paramount
La pugna por Warner Bros. Discovery hace temblar los cimientos del streaming y el mercado audiovisual de Estados Unidos
Netflix ya ha cerrado un acuerdo con Warner, pero le ha salido un duro competidor redoblando la oferta: además, hay múltiples escollos e intereses en juego
La lucha por hacerse con Warner Bros. Discovery se ha convertido en auténtico terremoto audiovisual que hace temblar los cimientos del streaming con Estados Unidos como epicentro. Al acuerdo alcanzado el viernes por Netflix para convertirse en el auténtico gigante entre gigantes sumando los servicios de WBD, –con HBO Max como uno de los grandes objetivos–, ahora se añade todo un giro con Paramount Skydance entrando de lleno en la ‘pelea’ con una OPA hostil que redobla la apuesta y la oferta por el conglomerado multinacional estadounidense.
Cuando todo parecía apuntar en una única dirección, al grupo presidido por Ted Sarandos, CEO de Netflix, le ha salido un duro competidor, y no meramente por su potencia económica, –que también la tiene pese a tener mucho menor valor en bolsa–, sino especialmente por los inversores y las influencias que Paramount tiene detrás, con el yerno del presidente de Estados Unidos, Jared Kushner, también tras el fondo que impulsa la compañía liderada por David Ellison, a la que también llegan inyecciones económicas desde Arabia Saudí, Qatar o Abu Dabi.
La lucha por Warner y las claves de la operación para hacerse con ella
La idea de hacerse con el mítico estudio cinematográfico seduce a ambas partes. Warner es propietaria de una enorme retahíla de activos, entre los que destacan la popular HBO Max y cadenas de televisión de renombre como CNN, TBS y HGTV.
El pasado viernes, Netflix alcanzó un acuerdo que presentaron como “definitivo” para adquirir WDB, incluyendo sus estudios de cine y televisión, HBO Max y HBO, con un valor empresarial de aproximadamente 82.700 millones de dólares (70.918 millones de euros), que, sin incluir la deuda, asciende a un valor patrimonial de 72.000 millones de dólares (61.820 millones de euros).
El pacto, además, incluía una serie de condicionantes legales: si Warner rompe el acuerdo tendrá que pagar a los de Ted Sarandos 2.800 millones de dólares. Si, al contrario, quien falla es Netflix por no poder ejecutar la operación o no obtener la aprobación regulatoria, tendrá que pagar 5.800 millones de dólares a Warner.
Con ello en cuenta y ese acuerdo cerrado incluso con multas por incumplimiento, el principal escollo para el grupo afincado en Los Gatos, California, se limitaba a lograr la autorización para materializar y hacer efectiva la operación; una operación que, por otro lado, ha alertado a muchos en el sector audiovisual y no ha gustado a otros tantos ante lo que supondría que una empresa tan poderosa como Netflix se haga todavía más grande sumando a una histórica como Warner.