Premios Goya

Ganar un Goya casi les lleva a la ruina: "Llegué a poner el premio a la venta en Wallapop"

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Tras ganar un Goya, algunos actores se enfrentaron a problemas económicos. Fotos: Europa Press / Cordon Press
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Un premio es un reconocimiento a un esfuerzo, pero en los premios cinematográficos es mucho más, sobre todo si el premio que se recibe es un Goya. Son uno de los premios más importantes y también más valorados, y se consideran el equivalente patrio a recibir un Oscar. 

Todo el mundo sabe que ganar un Oscar puede ser clave para el éxito de una carrera. Algunos actores incluso escogen sus proyectos esperando obtener el que está considerado como el máximo reconocimiento en el mundo del cine, tal y como sucede con el actor Timothée Chalamet, que no oculta sus ganas de llevarse a casa la dorada estatuilla. Sin embargo, conseguir este gran premio no es sinónimo de éxito absoluto, algo que es más evidente en el caso de las mujeres. 

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Son varios los ejemplos de actrices que, tras conseguir ganar su primera estatuilla, han visto cómo sus vidas personales sufrían un duro varapalo. Así le sucedió a Sandra Bullock, pero también a Julia Roberts, Helen Hunt, Halle Berry o Hilary Swank (aunque en su caso fue su segundo Oscar). Decisiones que, seguramente, poco tuvieron que ver con el premio en sí, pero que invitan a pensar si estos premios son siempre sinónimo de fortuna. En el momento seguramente no lo parezca, pero el éxito que ha acompañado a estas actrices a lo largo de los años parece indicar que así fue. 

En el caso de los premios Goya no parece que exista una maldición relacionada con el premio, por lo menos no una que rompa el corazón de sus ganadores. No obstante, conviene señalar que este premio no siempre llega con un pan debajo del brazo. Ganar un Goya es todo un reconocimiento y aporta una gran visibilidad, pero no siempre consigue que el teléfono continúe sonando y en ocasiones puede llegar a convertirse en el principio de una gran ruina. 

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Los premios Goya se encargan cada año de reunir a las personalidades del momento, recoger los proyectos cinematográficos más destacados o de mayor calidad y organizar una gran fiesta para celebrar que el cine sigue vivo, respirando y derrochando talento. Son un premio al trabajo de los profesionales, pero también una plataforma que les ayuda a darse a conocer un poco más entre el sector y fuera de él, ayudándoles a ponerse en el mapa, a seguir creciendo en su profesión y a cosechar más éxitos.

Esta es la teoría, pero en la práctica no siempre es así, hay ocasiones en las que ganar un Goya es el principio del fin para estos profesionales, porque este premio no es suficiente para ser considerado para nuevos proyectos o porque haberlo ganado se convierte en una especie de maldición. 

Así lo fue para el actor Jorge Sanz, que empezó a actuar siendo solo un niño y ha conocido el éxito, pero también el fracaso. Ganar un Goya (en 1990 por 'Si te dicen que caí') no ha evitado que pase por momentos complicados y hace un tiempo, en 'Ven a cenar conmigo: Gourmet Edition', reconocía haber sufrido problemas económicos y estar cobrando el paro. "Estoy en el paro, he cotizado 45 años. Ahora promuevo mis dos próximos proyectos a la vez que una película", explicaba su complicada situación profesional. Por suerte, aseguraba que está exento de deudas: "No debo nada, tengo la casa pagada… No tengo grandes necesidades y están todas cubiertas". 

Tampoco el Goya que ganó Lolita fue suficiente para evitar una complicada situación económica, aunque sus problemas comenzarían varios años después. La artista ha tenido que subsanar sus deudas con Hacienda, provocadas por haber cometido errores fiscales, como aceptar pagos de forma incorrecta. Tuvo que vender su casa, empeñar algunas joyas e incluso pedir favores a algunos amigos. "Vendimos a casa de Lerele y cada uno nos compramos una casa, pero yo no supe hacer bien las cuentas", explicaba en 'Planeta Calleja'.

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La interpretación no es una profesión sencilla y no siempre se tiene la misma cantidad de trabajo, lo que en ocasiones lleva a tomar medidas desesperadas. El actor Roberto Álamo no llegó a dar el paso, pero en 2022 contó que llegó a poner su premio Goya a la venta en Wallapop: "Menos mal que no lo vendí porque me enteré que no se puede hacer". 

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Una idea que parecen haber tenido más personas. Con 'Alas de mariposa', los hermanos Bajo Ulloa ganaron varios Goya y, al parecer, el menor de los dos intentó empeñarlo con la intención de venderlo, pero el revuelo causado llevó a que la transacción no se realizara. Esta es una historia que nunca se pudo confirmar, pero Eduardo sí que habló de la complicada situación económica a la que les llevó esta película. "Acabamos con una ruina imposible, con deudas de muchos millones de pesetas, porque la producimos solamente nosotros”, explicó en una entrevista recogida en el libro 'Cómo hacer cine 5'. 

Endeudado ha terminado también el actor y director Daniel Guzmán, que consiguió el Goya como mejor director novel por su película 'A cambio de nada'. En 2025 aseguraba que, con 'La deuda', él también se había endeudado, tanto a nivel económico como emocional. "Hacer este tipo de cine ya no tiene sentido", reconocía para Fotogramas durante la promoción. "Dedicas cuatro años de tu vida para que luego esté en cartelera una semana y no recuperes nada de lo que has invertido".