Sexología

Dime cómo eres y te diré cuánto fantaseas sexualmente: las claves del nuevo estudio que pone el foco en la personalidad

Dime cómo eres y te diré cuánto fantaseas sexualmente: las claves del nuevo estudio que pone el foco en la personalidad
Un estudio relaciona la personalidad con las fantasías sexuales. Pexels
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Hay cosas que casi nadie cuenta en voz alta, pero que forman parte de la vida íntima de millones de personas. Pensamientos fugaces, escenas imaginadas, momentos que solo existen en la mente... y que aparecen sin previo aviso. Las fantasías sexuales son algo común en la población y, aunque algunas personas las tienen más presentes, según estudios recientes podrían ser beneficiosas para la población, ya que aportan felicidad sobre todo en las relaciones íntimas.

Una comprensión más profunda de los vínculos entre las características de personalidad, la frecuencia con la que tienen fantasías sexuales y los temas sobre los que tienden a fantasear podría ayudar a orientar las iniciativas de los profesionales clínicos y de la salud mental para mejorar el bienestar sexual.

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Los vínculos entre la personalidad y el tipo de fantasías sexuales

Pocos estudios han explorado los posibles vínculos entre los rasgos de personalidad y el tipo de fantasías sexuales. Un trabajo de la Universidad Estatal de Michigan (Estados Unidos), publicado con abierto en 'PLOS One', ha examinado los rasgos específicos que proporcionan una descripción más completa de "quién" tiene fantasías sexuales, para descubrir quién es más probable que las tenga y si los tipos de fantasías varían según los rasgos psicológicos de las personas.

Emily Cannoot, de la Universidad Estatal de Michigan y sus colaboradores analizaron datos de 5.225 adultos en EEUU que completaron dos cuestionarios estandarizados. El primero registró la frecuencia general de fantasías, así como la frecuencia de fantasías sobre ciertos temas, que se clasificaron en cuatro categorías generales: exploratorias, íntimas, impersonales o sadomasoquistas.

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El segundo cuestionario captó los cinco grandes rasgos de personalidad, ampliamente aceptados: extroversión, amabilidad, escrupulosidad, neuroticismo y mentalidad abierta. También evaluó subcomponentes de los cinco grandes; por ejemplo, la depresión o la ansiedad como facetas del neuroticismo, y la compasión o el respeto como facetas de la amabilidad.

Desde las fantasías exploratorias hasta las sadomasoquistas

Los cinco grandes rasgos de personalidad se asociaron con fantasías sexuales concretas:

  • Fantasías Exploratorias: fantasías de experimentación/variedad sexual (ejemplo del cuestionario: “participar en una orgía”).
  • Fantasías Íntimas: centradas en romanticismo y conexión (ejemplo: “hacer el amor al aire libre en un entorno romántico”).
  • Fantasías Impersonales: con menor foco relacional, más “distantes” (ejemplo: “ver a otras personas teniendo sexo”).
  • Fantasías Sadomasoquistas: incluyen dinámicas de dominación/sumisión o coerción simulada (ejemplo: “ser forzado/a a hacer algo”)

Cinco grandes rasgos de personalidad y la frecuencia de las fantasías sexuales:

  • Escrupulosidad (Conscientiousness): este sería el tipo de “persona responsable, disciplinada, que cumple, se controla”.

En el estudio, cuanto más alta era la escrupulosidad, menos a menudo decía la gente que fantaseaba en los cuatro grupos de fantasías que midieron (exploratorias, íntimas, impersonales y sadomasoquistas). No es que “nunca fantasern”, sino “en promedio, algo menos”.

La escrupulosidad tiene subpartes (“facetas”): organización, productividad y responsabilidad. El paper encuentra que la relación de “más escrupulosidad es proporcional a menos fantasías”, sobre todo atendiendo a su facieta de responsabilidad; mientras que ser más o menos organizado o productivo no cambia tanto la frecuencia de fantasías.

  • Amabilidad (Agreeableness): En general, la amabilidad se asocia con menos fantasías y el patrón se observa en los cuatro dominios (exploratorias, íntimas, impersonales y sadomasoquistas), aunque el propio texto la sitúa como “el siguiente predictor más consistente” tras escrupulosidad.

En facetas, el “motor” de la asociación negativa es respeto (respectfulness), más que compasión o confianza (especialmente cuando se incluyen covariables). La interpretación que ofrecen es que mayor amabilidad se relaciona con normas y prevención de daño, lo que haría razonable esperar menos fantasías “no tradicionales” o de agresión consensuada.

  • Emocionalidad negativa (Negative emotionality / Neuroticismo): En los análisis, una mayor emocionalidad negativa se asocia con más fantasías en los cuatro tipos (exploratorias, íntimas, impersonales y sadomasoquistas). Pero al controlar por edad, género y el solapamiento entre rasgos, muchas asociaciones bajan “casi a cero” y pasan a no ser significativas, así que el efecto es menos robusto y más dependiente del modelo.

En facetas, depresión (depression) es la que más se asocia con fantasear más en todas las categorías; ansiedad y volatilidad emocional no muestran el mismo patrón (incluso ansiedad puede ser ligeramente negativa en algunos modelos). El artículo discute como posible explicación la idea de la fantasía como regulación emocional, y recalca que aquí se midió frecuencia, no la “utilidad” o función de fantasear.

  • Extroversión (Extraversion): La extroversión se asocia con más fantasías en los cuatro dominios principalmente cuando se controlan otras variables y rasgos. No destaca un tipo concreto de fantasía: el patrón es más general y débil.
  • Mentalidad abierta (Open-mindedness / Openness): En este caso el resultado es “sorprendente” porque, por intuición y por parte de la literatura previa, podría esperarse que las personas más abiertas (más curiosas, creativas, interesadas por ideas/experiencias) fantasearan más; sin embargo, aquí esa relación sale en gran medida nula.

El matiz importante es que sí aparece una excepción: una asociación positiva con las fantasías íntimas; aun así, no se observa un patrón parecido para los otros tipos (exploratorias, impersonales o sadomasoquistas).

Y cuando se analizan distintas facetas de esta personalidad (sensibilidad estética, curiosidad intelectual e imaginación creativa), los investigadores no son capaces de una relación clara con los distintos tipos de fantasías.

Las personas con mucha escrupulosidad tienen menos fantasías sexuales

Los resultados indican que las personas con puntuaciones altas en escrupulosidad y amabilidad tienden a reportar fantasías sexuales menos frecuentes en los cuatro dominios analizados, y que este patrón se explica sobre todo por las facetas de responsabilidad y respeto.

En sentido contrario, la emocionalidad negativa, especialmente la faceta de depresión, se asocia con una mayor frecuencia de fantasías. En cambio, extroversión y mentalidad abierta muestran relaciones pequeñas o mínimas con la frecuencia de fantasías, y varias asociaciones se atenúan al controlar por edad, género y el solapamiento entre rasgos.

"Demuestra que la variación en las fantasías sexuales es común", concluyen en el estudio

Las investigaciones futuras podrían ampliar estos hallazgos, por ejemplo, incluyendo participantes de otros países o examinando si las personalidades de las personas y sus hábitos de fantasía sexual se desarrollan conjuntamente con el tiempo.

"Una implicación del presente trabajo es que las diferencias individuales de personalidad podrían ser útiles para predecir la variación en la frecuencia de las fantasías sexuales, aunque no son totalmente redundantes entre sí (y algunas asociaciones son relativamente pequeñas o modestas)", señalan los autores.

Conocer estas asociaciones refuerza aún más el poder predictivo de la personalidad, "a la vez que demuestra que la variación en las fantasías sexuales es común", concluyen.