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Las uñas y el pelo crecen más rápido en verano: lo que realmente ocurre en el organismo

El ciclo capilar o las altas temperaturas pueden influir en esta sensación
El ciclo capilar o las altas temperaturas pueden influir en esta sensación. Freepik
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MadridCada verano se repite la misma sensación: tanto las uñas como el pelo parece que crecen más rápido que en el invierno. Muchas personas lo comentan como una auténtica evidencia científica pero, ¿qué hay de cierto en esta sensación?

La respuesta es más compleja que un simple sí o un no. En el caso de las uñas, sí que existe una explicación fisiológica bastante plausible: el calor favorece la circulación hacia la piel y las extremidades, y eso puede estimular la actividad de la matriz ungueal, la zona en la que se forma la uña. En el cabello, en cambio, la ciencia es más cauta.

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Puede hacer cambios estacionales en el ciclo capilar, pero eso no quiere decir necesariamente que el pelo crezca mucho más rápido en verano. A veces lo que cambia no es tanto la velocidad del crecimiento como la caída, la maduración del cabello o la percepción que tenemos de él.

La uña no crece desde la punta, sino desde la matriz

Para entender por qué las uñas pueden crecer algo más rápido en verano, primero hay que saber de dónde salen. La uña no se alarga porque la punta “avance” por sí sola. Crece desde la matriz ungueal, una zona situada bajo la piel, en la base de la uña, cerca de la cutícula. Allí se producen nuevas células que se van compactando, endureciendo y empujando la lámina ungueal hacia delante.

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Por eso, cualquier factor que pueda influir en la actividad celular, el riego sanguíneo, la salud general o la disponibilidad de nutrientes puede afectar al ritmo de crecimiento de las uñas. No todas las uñas crecen de la misma forma ni en todas las personas al mismo ritmo. Las uñas de las manos suelen crecer más deprisa que las de los pies, y también hay diferencias entre dedos.

En verano, el cuerpo activa mecanismos para mantener estable la temperatura interna. Uno de ellos es enviar más sangre hacia la piel y las zonas periféricas para liberar calor. Esa mayor circulación en manos y pies puede hacer que la matriz ungueal reciba más oxígeno y nutrientes, lo que explica por qué muchas personas notan que las uñas crecen más rápido en los meses de calor.

El papel del calor, la luz y la actividad

El calor no actúa solo. En verano también suelen cambiar otros hábitos: se pasa más tiempo al aire libre, se recibe más luz solar, se camina más, se hacen más planes y en muchos casos, se cambia la alimentación introduciendo más frutas, verduras y alimentos frescos. Todo eso puede influir de forma indirecta en el estado de la piel, el pelo y las uñas.

La exposición solar también se relaciona con la síntesis de vitamina D, aunque esto no debe ser interpretado como una invitación a tomar el sol sin protección. La vitamina D participa en múltiples funciones del organismo, pero el crecimiento de uñas y cabello depende de muchos factores, no de un único nutriente.

También hay que tener en cuenta la hidratación y el cuidado. En verano, las uñas pueden crecer algo más deprisa, pero también sufrir más por el agua, el cloro, la sal, los esmaltes, los productos agresivos o los golpes.

El cabello funciona de otra forma

Con el pelo la historia es más compleja. El cabello crece desde los folículos pilosos, pequeñas estructuras situadas en la piel. Cada pelo sigue un ciclo con varias fases: una fase de crecimiento, llamada anágena; una fase de transición, llamada catágena; y una fase de reposo o caída, llamada telógena.

En el cuero cabelludo, la fase de crecimiento puede durar años. Por eso el pelo puede llegar a tener mucha longitud. Sin embargo, no todos los cabellos están en la misma fase al mismo tiempo. Mientras unos crecen, otros descansan y otros se caen. Esa renovación forma parte del funcionamiento normal del organismo.

La idea de que el pelo crece más rápido en verano ha sido estudiada, pero las conclusiones son más prudentes que en el caso de las uñas. Es cierto que algunos trabajos han observado cambios estacionales en el ciclo capilar, con más pelos en fase telógena hacia finales del verano o principios de otoño. Esto puede traducirse en una mayor caída estacional, especialmente visible después del verano.

La sensación de que crece puede resultar engañosa

Las razones por las que la gente piensa que el pelo le crece más rápido pueden ser varias: en verano se lleva el pelo más suelto, se va a la playa o a la piscina, recogemos el cabello, se moja más y se notan más las raíces en caso de haberlo teñido.

La segunda puede ser el sol, el cloro o la sal que pueden aclarar, resecar o dañar la fibra capilar. Eso hace que las puntas se abran, que el pelo se encrespe más o que parezca necesitar un corte antes. No siempre es porque haya crecido mucho, sino porque se ha deteriorado más.

La tercera razón tiene que ver con la caída estacional. Al final del verano se cae más el pelo, y esto puede dar la impresión de que el ciclo capilar se ha acelerado. En realidad, se puede tratar de una mayor proporción de cabellos que han llegado a la fase de reposo y desprendimiento.