Derechos del consumidor: ¿cómo y cuándo devolver los regalos de Navidad?

La Navidad es sinónimo de regalos, pero en demasiadas ocasiones no acertamos demasiado a la hora de identificar los gustos de los demás y, del mismo modo, es bastante habitual que terminemos devolviendo algunos de los regalos que hemos recibido. No son tiempos para tirar el dinero (nunca lo son) ni tiene demasiado sentido acumular cosas que no vamos a utilizar solo por el hecho de que se trate de un regalo: por eso lo mejor que puedes hacer es devolver aquello que no vayas a utilizar, y para ello es importante que conozcas tus derechos como consumidor y sus límites. ¿Cómo y cuándo devolver los regalos de Navidad?

Derechos del consumidor: cómo y cuándo devolver los regalos de Navidad

Si lo tienes todo preparado para tus compras navideñas, has definido tu lista de regalos y has desempolvado tus tarjetas de crédito... te recomendamos que, antes de la lanzarte a comprar, te tomes unos minutos para analizar un punto clave que puede provocar más de un disgusto en caso de que tus regalos no triunfen tanto como esperabas: la política de devoluciones de cada establecimiento.

Ten en cuenta que, según asegura el comparador de precios Idealo, el 38 por ciento de los españoles prevé devolver productos adquiridos durante la Navidad. Las compras impulsivas pueden terminar esclavizando a tus seres queridos si pierdes de vista que, en realidad, los comercios no tienen por qué aceptar la devolución de un artículo simplemente porque un determinado artículo no sea del gusto del consumidor... incluso aunque no haya sido él quien lo haya elegido.

La mayoría de las tiendas ofrecen opciones de devolución relativamente flexibles a los consumidores pero, en realidad el único motivo por el que puedes pedir la devolución de un artículo y el reembolso del dinero en tus compras en tienda física es la existencia de algún defecto o tara. Otra cosa es que un comercio en concreto sea más permisivo y te ofrezca un plazo determinado de devolución 'libre', que podrá durar tanto como desee, ya que no se trata de una obligación legal.

Por ejemplo, cuando compramos ropa en grandes superficies es frecuente tener un plazo de 30 días para devolverlas sin motivo alguno, y por eso podemos indignarnos cuando un pequeño comercio se niega a aceptar una devolución o, como mucho, nos ofrece la posibilidad de devolver lo comprado aunque no exista tara, pero solo a cambio de un cheque o vale. De hecho, esta es una de las grandes desventajas para el pequeño comercio, que no puede permitirse aceptar el mismo vaivén de cambios y devoluciones que una multinacional.

Otra cosa es que exista algún defecto o tara en lo comprado: si es así, podremos devolverlo sin plazo alguno (en el caso de determinados bienes, existe un periodo legal de garantía que nos protege), aunque la opción inicial suele ser cambiarlo por otro producto igual que se encuentre en buen estado o pedir al comercio que se encargue de su reparación, cuando sea posible. Si no hay acuerdo, siempre podrás pedir el reembolso.

Distintos son los derechos que te asisten si compras online: en todo caso, y sea cual sea el motivo que alegues (que puede ser ninguno en absoluto), tendrás un plazo de desistimiento de 14 días por ley y, además, tendrás derecho a que se te devuelva el dinero y a no pagar nada en concepto de gastos de reembolso.

Además, si el empresario no hubiera cumplido con el deber de información y documentación sobre el derecho de desistimiento, el plazo para su ejercicio finalizará 12 meses después de la fecha de expiración del periodo de desistimiento inicial, a contar desde que se entregó el bien contratado o se hubiera celebrado el contrato, si su objeto fuera la prestación de servicios.

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