Declaración de la Renta

Un cambio en la declaración de la renta 2026 podría provocar que miles de contribuyentes paguen de más

Hacer la declaración de la renta por primera vez: claves para hacerla
Atención a estos cambios a la hora de hacer la declaración de la rente de este año. Pixabay
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La campaña de la renta 2025 arranca el 8 de abril de 2026 con una anomalía fiscal importante. Nos referimos al decreto legislativo rechazado en el Congreso a principios de febrero, que ha alterado silenciosamente las reglas del juego para millones de españoles. El resultado es que quienes declararon sus ingresos creyendo que determinadas deducciones seguirían vigentes se enfrentan ahora a una factura fiscal superior a la prevista. Y la Agencia Tributaria tiene hasta 2029 para reclamársela.

El decreto que cambió todo sin que nadie lo percibiera

El rechazo del Congreso de los Diputados al Real Decreto-ley 2/2026, del 3 de febrero, tiene consecuencias directas en el bolsillo de millones de contribuyentes. El decreto contenía una serie de incentivos fiscales en el IRPF que quedan ahora sin efecto. 

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El texto, conocido popularmente como escudo social, ha dejado en el aire varias deducciones clave del IRPF con impacto directo en la declaración de la renta de este año. Así, muchos beneficios fiscales que los contribuyentes habían asumido como garantizados para el ejercicio 2025 simplemente ya no existen.

Las deducciones que desaparecen

Eficiencia energética en vivienda

El golpe más duro lo encajan quienes invirtieron en 2025 en obras de mejora energética de su vivienda. Existen tres modalidades de deducción estatal en este ámbito, y tras la caída del decreto, dos de ellas han quedado inaplicables para obras ejecutadas ese año.

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Este decreto prorrogaba la deducción hasta 2026; sin él, desaparece para obras de 2025 y 2026. Permitía deducir el 40% (máximo 7.500 €) por reducir un 30% el consumo o lograr certificación energética A o B. La deducción queda por tanto limitada a obras realizadas hasta el 31/12/2024. 

Lo mismo ocurre con la deducción por obras que reducen la demanda de calefacción y refrigeración. De este modo, la deducción tiene en cuenta las cantidades satisfechas por las obras realizadas desde el 6 de octubre de 2021 hasta el 31 de diciembre de 2024, en lugar de prorrogarlas hasta final de 2026.

Al menos se salva una tercera vía, la deducción del 60% (máximo 5.000 €) para obras que reduzcan un 30% el consumo o mejoren la calificación energética del edificio, aplicable para los ejercicios 2021–2025. Y su certificado energético debe emitirse antes del 1 de enero de 2026. 

Cambios en el IRPF para 2025 que afectan directamente a los sueldos. Foto de archivo.

Al vehículo eléctrico

El decreto prorrogaba hasta 2026 las deducciones en el IRPF por compra de vehículos eléctricos enchufables (15% sobre un máximo de 20.000 euros) e instalación de puntos de recarga en vivienda (15% sobre una base máxima de 4.000 euros). Ahora estas deducciones dejan de aplicarse a adquisiciones realizadas en 2026. Eso sí, los coches eléctricos y puntos de recarga comprados e instalados en 2025 sí se pueden deducir en la declaración de la renta de este año.

Propietarios de segundas viviendas

Otro colectivo en el punto de mira es el de los propietarios de inmuebles que no son su vivienda habitual ni están alquilados. El decreto recogía el mantenimiento del porcentaje de imputación de rentas inmobiliarias del 1,1% para inmuebles cuyos valores catastrales hayan sido revisados desde el 1 de enero de 2012. Ahora, este tipo pasará al 2%, lo que supondría un incremento de la carga fiscal para los propietarios afectados. 

Para autónomos en módulos

En IRPF, se mantenía la aplicación del método de estimación objetiva para pequeños autónomos mediante la prórroga de los límites cuantitativos vigentes, así como la validez de determinadas renuncias y revocaciones presentadas en diciembre de 2025. Con la derogación del decreto, esos límites vuelven a niveles inferiores. Esta medida, muy utilizada entre los autónomos pequeños, permite realizar una tributación simplificada, con pagos previsibles y menos carga administrativa. Sin su prórroga, numerosos autónomos se verán forzados a migrar al régimen de estimación directa, más complejo y, en muchos casos, más caro.

El peligro silencioso: Hacienda puede revisar hasta 2029

Más allá del impacto inmediato, existe un riesgo diferido que pocos contribuyentes conocen. Agencia Tributaria dispone de un plazo de revisión de hasta cuatro años sobre las declaraciones del IRPF. Esto significa que Hacienda tendrá hasta 2029 para revisar la declaración de la renta de 2025 y reclamar posibles diferencias si el contribuyente se hubiera aplicado deducciones que finalmente no están vigentes. 

Y en paralelo, un fenómeno estructural amplifica el problema: cuando los salarios suben solo para compensar la inflación y los tramos del impuesto permanecen congelados, muchos contribuyentes pasan a tributar en escalones superiores sin haber mejorado realmente su situación económica. El resultado es una subida encubierta del IRPF que no requiere modificar tipos ni anunciar reformas. 

Los analistas advierten de un fenómeno conocido como "progresividad encubierta": al no actualizarse los tramos del IRPF con la inflación, muchos contribuyentes están pagando más aunque sus ingresos reales no hayan aumentado.