IRPF

Las rentas bajas y medias pagarán hasta 350 euros más este año tras no ajustar el IRPF a la inflación

Los tramos del IRPF y los mínimos personales no se han actualizado en la misma proporción.. Pixabay
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La decisión del Ministerio de Hacienda de no adaptar el IRPF (Impuesto de la Renta de las Personas Físicas) a la evolución de la inflación tiene consecuencias directas en los bolsillos de millones de contribuyentes.

Aunque los salarios han aumentado en los últimos años para compensar la subida de precios, ese incremento no se traduce en una mejora real del poder adquisitivo.

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Al contrario, muchos ciudadanos terminan pagando más impuestos sin haber ganado más capacidad económica.

Este fenómeno, cada vez más visible en la campaña fiscal, se traduce en pagos adicionales que oscilan entre unos 250 euros para rentas más bajas y más de 2.100 euros en los tramos más altos. En 2026 los contribuyentes pagarán el impuesto sobre la renta de las personas personas y de traducirá en la declaración del año que viene.

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Cómo se ha llegado a esta subida del IRPF

Para entender la situación actual hay que retroceder a los años posteriores a la pandemia, cuando la inflación comenzó a dispararse en España y en el conjunto de Europa.

Entre 2022 y 2026, el incremento acumulado de los precios ha sido notable, al tiempo que los salarios también han experimentado subidas para intentar compensar esa pérdida de poder adquisitivo.

Según datos de la estadística de convenios colectivos del Ministerio de Trabajo, los sueldos han aumentado alrededor de un 18,1% en ese periodo.

Sin embargo, el problema radica en que los tramos del IRPF y los mínimos personales no se han actualizado en la misma proporción.

El resultado es lo que los economistas denominan 'progresividad en frío': los contribuyentes pasan a tributar en tramos superiores simplemente porque sus ingresos nominales suben, aunque en términos reales no sean más ricos.

Cuánto pagarán de más las rentas medias y bajas y otras franjas

El impacto de esta falta de ajuste es especialmente visible en las rentas medias. De acuerdo con estimaciones del Registro de Economistas Asesores Fiscales, un contribuyente con ingresos de 25.000 euros anuales abonará alrededor de 250 euros adicionales en la próxima campaña.

En el caso de salarios de 30.000 euros, la factura extra se eleva hasta unos 350 euros, mientras que quienes perciben 45.000 euros superan los 500 euros adicionales.

A partir de ahí, el efecto se intensifica: con ingresos de 70.000 euros, el incremento ronda los 760 euros.

En los tramos más altos, el impacto es todavía mayor. Para rentas de 400.000 euros, el sobrepago supera los 2.100 euros. Estas cifras varían ligeramente entre comunidades autónomas, ya que cada territorio aplica su propia escala en la parte autonómica del impuesto.

Diferencias entre comunidades autónomas

Aunque la mayor parte del efecto proviene de la tarifa estatal, las diferencias territoriales también juegan un papel relevante.

En rentas de 25.000 euros, comunidades como Extremadura superan los 263 euros adicionales, mientras que en regiones como la Comunidad Valenciana o Cataluña el impacto se sitúa ligeramente por debajo de los 255 euros.

En el tramo de 30.000 euros, las diferencias se amplían: Extremadura lidera con más de 350 euros adicionales, seguida de Cataluña y Andalucía. Madrid, por su parte, se mantiene entre las comunidades con menor incremento relativo, aunque igualmente supera los 330 euros.

A medida que crecen los ingresos, estas divergencias se mantienen, aunque con variaciones menores.

Más recaudación sin subir impuestos de forma directa

Uno de los efectos más claros de esta situación es el aumento de la recaudación. Al no ajustar los tramos del IRPF, Hacienda incrementa sus ingresos de forma automática a medida que suben los salarios nominales.

Este mecanismo explica parte de los récords de recaudación registrados en los últimos años. En 2025, por ejemplo, los ingresos tributarios alcanzaron máximos históricos, impulsados en parte por este fenómeno silencioso.

Desde el punto de vista del Ejecutivo, la no deflactación se justifica porque una reducción de tipos beneficiaría en mayor medida a las rentas altas.

El papel de las comunidades y el cambio de estrategia

Durante los años más intensos de la inflación, entre 2022 y 2024, muchas comunidades autónomas optaron por ajustar su parte del IRPF para aliviar la carga fiscal.

Lo hicieron mediante deflactación de tramos, reducción de tipos o incremento de mínimos personales.

Sin embargo, esta tendencia ha desaparecido prácticamente en 2026. Según el informe anual del REAF sobre fiscalidad autonómica, la mayoría de territorios ha optado por no mantener estas medidas.

La única excepción relevante es La Rioja, que ha introducido una cláusula condicionada: solo actualizará los tramos si la inflación supera el 3% interanual en diciembre. En el resto del país, no se han aprobado ajustes similares.