Ayudas para digitalizar comunidades de vecinos: desde videoporteros inteligentes hasta eficiencia energética
Todavía no existe una ayuda única y universal para “digitalizar comunidades”
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Digitalizar una comunidad de vecinos ya no significa únicamente cambiar el telefonillo por un videoportero con cámara o instalar una aplicación para abrir la puerta desde el móvil. También puede significar mejorar las infraestructuras de telecomunicaciones del edificio, preparar la llegada de redes ultrarrápidas, instalar sistemas de comunicación accesibles, monitorizar consumos, renovar instalaciones térmicas o convertir una vieja comunidad de propietarios en un edificio más eficiente, más conectado y menos caro de mantener. La cuestión, sin embargo, es que todavía no existe una ayuda única y universal para “digitalizar comunidades”.
El marco de fondo viene de la rehabilitación residencial. El Real Decreto 853/2021, ligado a los fondos europeos, ya planteaba que la mejora de eficiencia energética y renovables debía ir acompañada de accesibilidad, conservación, seguridad de uso y digitalización de los edificios. No era una frase decorativa: respondía a un parque residencial envejecido, con millones de viviendas construidas antes de 1980, baja calificación energética y muchas barreras de accesibilidad.
La línea más potente ha sido la de rehabilitación energética de edificios residenciales. Las comunidades de propietarios podían ser destinatarias de ayudas si las obras reducían al menos un 30% el consumo de energía primaria no renovable. En función del ahorro logrado, la subvención podía llegar al 40%, 65% u 80% del coste, con límites de 6.300, 11.600 o 18.800 euros por vivienda. Para propietarios vulnerables, la ayuda adicional puede llegar a cubrir hasta el 100% de su coste.
Ahora bien, conviene no confundir eficiencia con domótica sin más. Cambiar una caldera comunitaria, aislar fachada, mejorar la cubierta, instalar renovables o incorporar sistemas de control energético encaja mejor en estas líneas que colocar un dispositivo “smart” aislado. El requisito decisivo no es que algo sea moderno, sino que produzca una mejora acreditable, por lo que es necesario contar con certificados energéticos antes y después, proyecto o memoria técnica, acuerdo de comunidad y, en muchos casos, Libro del Edificio Existente.
Otra puerta es la de las telecomunicaciones. El programa ÚNICO-Edificios, dentro del Plan de Recuperación, se ha orientado a renovar infraestructuras comunes de telecomunicaciones para facilitar redes de alta capacidad y reducir el consumo energético. La Comunidad de Madrid, por ejemplo, publicó una convocatoria para mejorar equipamientos que permitieran alojar infraestructuras de telecomunicaciones en edificios, con líneas para radio, televisión digital y banda ancha ultrarrápida. El plazo de esa convocatoria concreta ya terminó, pero sirve para entender por dónde van estas ayudas: no subvencionan caprichos digitales, sino infraestructuras comunes.
El Plan Estatal de Vivienda 2026-2030 abre otro capítulo, aunque depende de convocatorias autonómicas. El Ministerio de Vivienda habla de ayudas para reformas estructurales, accesibilidad y eficiencia energética, con hasta 8.000 euros por vivienda para reformas estructurales, hasta 13.000 euros por vivienda para accesibilidad y hasta 20.500 euros por vivienda para rehabilitación energética, en función de la reducción de energía primaria, tamaño de la vivienda y coste de la actuación. El BOE precisa, no obstante, que la ejecución se hará mediante convenios, transferencias y convocatorias de las comunidades autónomas.
En el terreno municipal, Madrid ofrece un ejemplo claro con el Plan Rehabilita 2026, abierto del 3 de junio al 30 de septiembre de 2026. Financia actuaciones de accesibilidad, conservación, eficiencia energética, salubridad, seguridad y mejora en edificios residenciales: ascensores, rampas, aislamiento, renovables, cubiertas, fachadas o protección contra incendios. Para acceder, entre otros requisitos, el edificio debe estar construido antes de 1998, tener al menos un 70% de superficie residencial y contar con el informe de evaluación del edificio registrado.
¿Y los videoporteros inteligentes?. No suelen aparecer como “modernización digital” en abstracto, pero sí pueden entrar en líneas de accesibilidad cuando se justifican como dispositivos de comunicación o autonomía. La Comunidad de Madrid incluye expresamente, dentro de ayudas de accesibilidad, la instalación de dispositivos de comunicación entre viviendas y exterior, como videoporteros, además de avisadores en ascensores e instalaciones domóticas para favorecer la autonomía personal.
También hay vías indirectas. La deducción estatal del 60% en IRPF para obras de rehabilitación energética en edificios residenciales se ha prorrogado hasta el 31 de diciembre de 2027, siempre que las actuaciones reduzcan al menos un 30% el consumo de energía primaria no renovable o mejoren la calificación energética hasta A o B. Y los Certificados de Ahorro Energético permiten monetizar ahorros obtenidos por inversiones como aislamiento o iluminación eficiente.