El auténtico auge de la vivienda pública llegó en la década de los ochenta cuando se construyeron más viviendas protegidas que viviendas libres
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La construcción de vivienda pública en España tiene sus raíces en el franquismo, etapa en la que se creó el primer Ministerio de la Vivienda. Durante aquellos años, la promoción protegida tuvo un peso determinante en el mercado residencial ya que el 63 % de las viviendas construidas contaba con algún tipo de protección.

Auge de la vivienda pública en la década de los 80 del siglo pasado
Sin embargo, el auténtico auge de la vivienda pública llegó en la década de los ochenta. Fue entonces cuando España alcanzó uno de sus momentos de mayor producción de vivienda protegida, hasta el punto de que se construyeron más viviendas protegidas que viviendas libres.
El volumen edificado durante aquellas décadas fue enorme. El catedrático de Economía de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, José García Montalvo, recuerda que “si sumáramos todas estas viviendas desde principios de los años 60, estaríamos hablando de unos 6,2 millones de viviendas”. Sin embargo, gran parte de ese parque protegido “con el tiempo se han ido vendiendo en el mercado como otra vivienda más”. añade.
Durante años fueron habituales los sorteos de viviendas financiadas con fondos públicos, especialmente hasta principios de los años 2000. Sin embargo, buena parte de esas promociones ya no forman parte del parque público de vivienda. Como señala García Montalvo, lo más probable es que muchas de aquellas viviendas protegidas hayan terminado incorporadas al mercado libre tras sucesivas transmisiones.
Las consecuencias de este fenómeno se perciben hoy con claridad. Según Fernando Cos-Gayón, director de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería de la Edificación (ETSI) de la Universidad Politécnica de Valencia, “la vivienda pública en España ahora mismo, podríamos decir que es casi inexistente y por eso tenemos una tensión de precios tal”.
La escasez de vivienda pública se ha convertido, además, en uno de los aspectos que más distancia a España de buena parte de sus socios comunitarios. Mientras que en numerosos países europeos una parte significativa de la población puede acceder a este tipo de inmuebles, en España esa opción tiene una presencia muy limitada.
Cos-Gayón ilustra esta diferencia con un ejemplo: “Un catedrático de la Universidad de Viena puede vivir en una vivienda pública”. Las cifras muestran con claridad esa brecha. La vivienda pública apenas representa el 1,8 % del parque residencial en España, frente al 7 % de media en Europa. La diferencia es aún más llamativa si se compara con algunos de los países que lideran este modelo: Países Bajos cuenta con un 34 % de vivienda pública, Austria alcanza el 23,6 % y Francia llega al 14 %.

