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Pensar en el ahorro no debe limitarse a ser un propósito de principios de año, sino que se trata de un objetivo sostenido que debería vertebrar tus finanzas en 2025. Esa debería ser la base para que tu plan de cara a 2026 sea realista, sostenible y alineado con tus objetivos. La clave está en transformar lo que suele ser un deseo en una estrategia meditada.

Para comenzar, primero conviene hacer una revisión profunda del año que termina. Escudriña tus ingresos reales frente a lo previsto, analiza los gastos que se dispararon y detecta dónde fallaron los cálculos. Comparar lo gastado frente a lo planeado es un paso esencial para perfilar el próximo período. 

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Una vez claro que tengamos claro aquello que no entraba dentro de nuestras previsiones, el siguiente paso sería trazar metas financieras que sean SMART (específicas, medibles, alcanzables, relevantes y temporales). Objetivos como “ahorrar X cantidad para diciembre de 2026” o “reducir la deuda un 20 %” son más útiles que expresiones vagas del tipo “ahorrar más”. 

Con ese propósito en mente, ya sí que se puede comenzar a diseñar un presupuesto que funcione como base del plan del año siguiente. El Banco de España aconseja que ese presupuesto parta de la identificación rigurosa de tus ingresos, los gastos fijos esperados y los gastos eventuales para poder estimar cuánto puedes ahorrar en cada mes. 

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Estrategias que pueden ayudarte para ahorrar en 2026

Una regla clásica y práctica, aplicada por muchas entidades financieras es la fórmula 50‑30‑20. Supone destinar 50% de tus ingresos a necesidades básicas, 30% a gastos comunes y un 20% al ahorro. Este puede ser un buen punto de partida que permite además adaptarse según circunstancias particulares. 

También puedes combinar esa estrategia con métodos más visuales, como el “reto de las 52 semanas”, en él se empieza ahorrando 1€, luego2 €, luego3 €, hasta completar un total anual de unos 1.378€ si logras completar todas las semanas. Es un ejercicio mental que genera hábito. 

Pero no basta con proyectar: debes automatizar lo más posible. Que tu banco o tus apps realicen transferencias automáticas hacia una cuenta de ahorro cada mes es una táctica muchas veces recomendada por asesores financieros para que evitar que “se te olvide” ahorrar. Un consejo muy citado entre planificadores es activar reglas automáticas y “aislar” el ahorro como un gasto fijo. Otra alternativa es activar el redondeo, que hace que lo que sobre de nuestras compras con tarjetas hasta un número más redondo se convierta directamente en ahorro.

También un plan sólido no debe ignorar las posibles subidas de costes (inflación, suministros, seguros) ni cambios en los ingresos. Expertos y analistas recomiendan ajustar las previsiones considerando distintos escenarios alternativos: uno optimista, uno moderado y otro conservador.

En paralelo, mientras avanzas en 2025, también puede ser una buena idea destinar tiempo a revisar productos financieros: cuentas con mejor interés, fondos, planes de ahorro sistemático (como los PIAS en España) y diversificar un poco tu colocación del capital excedente. En España, el Plan Individual de Ahorro Sistemático (PIAS) es una alternativa tributaria que permite aportaciones periódicas y liquidez, con condiciones fiscales favorables si se convierte en renta vitalicia después de 5 años. 

Cuando 2026 esté cerca, tu plan de ahorro no será algo improvisado, sino un documento basado en datos: cuánto puedes reservar para el ahorro, cuándo subir esa cantidad, en qué instrumentos colocarlo y qué ajustes hacer si tu realidad cambia en algún momento. Revisarlo al menos dos veces al año es fundamental para mantenerlo vigente.