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Cómo saber qué financiación me conviene más al comprar: ¿la del banco o la que ofrece la propia marca o tienda?

Preparando los plazos para un pago sin intereses
Preparando los plazos para un pago sin intereses. Getty Images
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Cuando llega el momento de gastarse una cantidad respetable de dinero en algo, ya se trate de un electrodoméstico, un móvil o, incluso, un coche, puede aparecer la tentación de financiar la compra. Y en este escenario normalmente aparecen dos opciones sobre la mesa: la que ofrece directamente la tienda o la marca con la que estás comprando (financiación en el punto de venta) o la clásica financiación de un banco a través de un préstamo o crédito al consumo. 

Bancos: estructura clara, pero requisitos más estrictos

La financiación bancaria para compras o préstamos al consumo es un producto regulado, cerrado, con condiciones que debes analizar detenidamente. Comparar préstamos de consumo exige tener en cuenta los tipos de interés, posibles costes adicionales, condiciones de amortización y otros cargos. 

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Los bancos suelen ofrecer cuotas fijas, plazos definidos y requieren solvencia, historial crediticio y documentación. Una ventaja es que al tratarse de un préstamo bancario o crédito al consumo, los tipos de interés pueden ser menores que los habituales en los sistemas de financiación de punto de venta, y el producto puede ajustarse a tus plazos y necesidades. También existe más transparencia.

Sin embargo, el proceso puede implicar solicitudes más largas, estudio de riesgos, y en algunos casos, pueden exigirse garantías o avales. Si tu perfil crediticio no es fuerte, aprobar puede costar más.

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Financiamiento en tienda o marca: fácil acceso, pero condiciones más rígidas

Por otra parte, muchas tiendas o marcas ofrecen directamente financiación al consumidor, ya sea mediante su propia tarjeta‑marca o acuerdos con entidades financieras especializadas. Aquí la ventaja es la inmediatez, dado que al comprar, te ofrecen “págalo a plazos” o “0 % TAN durante X meses”. 

Pero esa facilidad tiene doble filo. Por ejemplo, las tarjetas específicas de tienda suelen tener tipos de interés altos: “el 90% de las tarjetas minoristas presentaron un APR máximo por encima del 30%” frente al 38% de las tarjetas generales. Esto quiere decir que si no pagas en el plazo promocional, la financiación de la tienda puede volverse muy cara. Además, los contratos puntuales pueden contener intereses diferidos que se aplican si no liquidas el total en un periodo promocional, y que tienen un coste retroactivo muy elevado. 

También un estudio señala que la modalidad de compra con financiación inmediata en el punto de venta (“buy‑now‑pay‑later” o BNPL) está creciendo rápidamente, lo que indica que los comercios fomentan ese tipo de financiación como parte de su estrategia. 

Tarjetas de crédito

¿Cómo decidir cuál te conviene?

A la hora de tomar la decisión definitiva de qué forma de financiación hay que tener en cuenta una serie de aspectos tanto personales como del propio préstamo, y solo entonces evaluar cuál nos conviene mas:

  • Compara el coste total: no te fijes solo en la cuota o que aparezca un “0 % interés”. Es importante saber qué tipo de interés (TAN/APR) se aplica una vez termine la promoción, qué cargos adicionales hay y qué pasa si te retrasas.
  • Sé consciente del plazo y del pago mensual: un préstamo bancario quizá te permita plazos más largos con cuotas moderadas. La financiación de la marca puede requerir pagos más elevados para seguir en la bonificación.
  • Conoce tu perfil crediticio: si tienes buen historial y aportas garantía, el banco puede darte mejores condiciones. Si estás en un momento de menor solvencia, la tienda puede aprobarte más fácilmente, pero a un coste mayor.
  • Valora la flexibilidad y la garantía: el préstamo bancario suele dejártelo todo claro, mientras que la financiación en tienda puede incluir condiciones que afectan la garantía del producto o incluso la propiedad hasta que termines de pagar.
  • Adapta la decisión a tus hábitos de pago: si sabes que puedes pagar sin falta y aprovechar una promoción de interés cero, la opción de la marca puede “salir gratis”. Pero si dudas de poder liquidar a tiempo, el banco probablemente sea más seguro.

No hay una fórmula universal que sirva para decirte que debes elegir siempre la financiación con el banco o, que mejor hacerla directamente con la tienda. La única alternativa es tener en cuenta las distintas variables, tanto propias, como de la financiación en sí misma, y evaluar qué nos conviene más. 

La financiación de la marca puede ser ideal para compras grandes, rápidas y con pleno control de pago. Pero si hay riesgo de que el pago se alargue o surja un imprevisto, un préstamo bancario con mejores condiciones puede marcar la diferencia. Lo más importante es: analizar condiciones, comparar el coste total y ajustarte a lo que tú puedes asumir. Así evitarás terminar pagando mucho más de lo que esperabas.