Factura luz

El aislamiento que puedes mejorar sin obras y reduce el gasto en luz y gas desde el primer día

Instalando un burlete en casa. Telecinco.es
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Antes de plantearse cambiar las ventanas, contratar un instalador o solicitar las pertinentes subvenciones para la rehabilitación energética, hay un diagnóstico que muy pocas personas hacen en casa y que resuelve buena parte del problema sin tener que gastar apenas dinero. La pregunta es sencilla: ¿por dónde se escapa el calor que pagas? Y la respuesta, en la mayoría de los hogares españoles, señala al mismo sitio.

Un problema que casi nadie ve pero todos pagan

Las fugas de aire a través de ventanas y puertas pueden llegar a incrementar la factura energética. No es un problema de las ventanas en sí mismas, sino de las rendijas, las holguras y los marcos que no cierran del todo bien. La lógica es simple: si hay un camino entre el interior y el exterior, el calor lo encuentra. Se estima que entre un 15% y un 25% del calor generado en un hogar se llega a perder a través de estos huecos. Estrenos hace a usar más la calefacción para mantener el confort térmico. 

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El resultado es que millones de hogares pagan su calefacción o su aire acondicionado dos veces: la primera para climatizar el espacio, la segunda para intentar compensar lo que se escapa por las juntas. La solución a este problema no requiere obra, ni tampoco de un presupuesto elevado, o tener que esperar a que venga un técnico.

La solución más sencilla

Un burlete es una tira de material sellante que se adhiere al marco de puertas y ventanas para cerrar las rendijas. Cuesta entre seis y quince euros. Se instala en minutos, sin herramientas, y su efecto es inmediato. Desde la primera noche con la calefacción encendida ya se nota la diferencia de temperatura. El aislamiento de ventanas permite reducir hasta un 30% la pérdida de calor en el hogar, lo que se traduce en un importante ahorro económico y un menor impacto ambiental. 

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Hay varios tipos según la necesidad. Los burletes de espuma son los más económicos y fáciles de instalar: se adhieren con cinta y ofrecen aislamiento básico, aunque su durabilidad es limitada a unos dos años. Los de silicona son más resistentes y flexibles, con una vida útil de hasta diez años. Los universales de goma EPDM pueden durar hasta quince años y son válidos para holguras de entre uno y siete milímetros. 

Para saber si los necesitas, hay una prueba sencilla. Basta, con la puerta cerrada y desde la parte exterior, iluminar todo el perímetro de la puerta con una linterna. Si desde la parte interior se filtra la luz, deberíamos actuar. Otra técnica consiste en intentar pasar un billete entre la puerta y el marco. Si pasa, hay que mejorar el aislamiento. 

Lo que casi nadie revisa

Hay una vía de entrada de aire frío que muchos propietarios no identifican porque no la ven. La instalación de un aislante para la caja de la persiana ayuda a evitar las corrientes de aire, la humedad e incluso el ruido que se cuela por ahí. Resulta muy sencillo de colocar sin necesidad de herramientas y dura hasta quince años. 

La caja de persiana es uno de los puentes térmicos más frecuentes en la vivienda española, al tratarse de un hueco en la fachada que comunica directamente con el exterior y que en muchos casos no tiene ningún tipo de aislamiento. Un panel de aislante recortable, colocado en el interior de la caja, puede cortar esa vía de fuga sin que nadie lo note desde fuera.

Las cortinas como barrera adicional

Cuando el presupuesto para cambiar las ventanas no existe o no es la prioridad, hay una medida textil que añade una capa de protección real. Las cortinas térmicas, de triple tejido opaco, ayudan a mantener la habitación fresca en verano y cálida en invierno. No sustituyen a un buen acristalamiento, pero añaden resistencia térmica sin coste de instalación y con efecto desde el primer uso. 

La secuencia que recomiendan los técnicos en eficiencia energética antes de plantearse realizar obras mayores es siempre la misma: primero sellar las rendijas con burletes, después revisar la caja de persiana, después añadir cortinas térmicas si el acristalamiento no es de doble vidrio. En conjunto, estas tres medidas pueden eliminar la mayor parte de las infiltraciones de aire de una vivienda sin que nadie haya taladrado una pared.