Desde 1 de enero de 2026, la Tarifa de Último Recurso de gas natural ha bajado una media del 8,7% frente al trimestre anterior
No saber leer la factura de la luz puede hacer pagar de más cada mes a miles de españoles
El gas natural es uno de los grandes gastos fijos del hogar y, al mismo tiempo, uno de los contratos a los que menos atención se presta una vez firmados. La mayoría de los hogares que tienen gas llevan años pagando exactamente lo mismo, con la misma tarifa, a la misma comercializadora, sin haber revisado una sola vez si esa combinación sigue siendo la que más les conviene. El resultado es obvio, y es que se acaba pagando más de lo necesario de forma crónica.
Cuando no se sabe en qué mercado se está
En España el gas, igual que la electricidad, se puede contratar en dos mercados distintos con lógicas de precio completamente diferentes. El mercado regulado ofrece la llamada Tarifa de Último Recurso (TUR), cuyos precios fija el Ministerio cada trimestre. El mercado libre permite a cada comercializadora establecer sus propias condiciones.
Muchos hogares y negocios pagan de más en la factura del gas simplemente por no haber revisado el contrato en años. El mercado del gas tiene dos modalidades principales y la diferencia de precio entre una tarifa óptima y una subóptima puede ser de entre un 10% a un 20%.
La TUR: qué es y para quién es la opción más barata
La Tarifa de Último Recurso es la única opción disponible en el mercado regulado de gas, cuyo precio es definido y supervisado por el Gobierno cada tres meses. Solo pueden ofrecerla las denominadas Comercializadoras de Referencia.
El sistema TUR divide a los consumidores en tramos según su consumo anual. La TUR 1 corresponde al peaje de acceso RL.1, destinado a consumos anuales de gas inferiores a 5.000 kWh; la TUR 2 está pensada para consumos entre 5.001 y 15.000 kWh anuales, y tiene un término fijo más alto pero un precio por kWh más ajustado, lo que la hace más rentable para quien usa más gas.
La buena noticia más reciente para quien ya está en la TUR, ya que desde 1 de enero de 2026, la Tarifa de Último Recurso de gas natural se rebajó una media del 8,7% frente al trimestre anterior, por el menor coste de la materia prima, aplicando la revisión trimestral habitual. Aunque la bajada en precio regulado es del 8,7%, el ahorro real en la factura anual será menor: entre un 3,7% y un 4,8%, según el perfil de consumo.

El ajuste que puede notarse desde el primer mes
El cambio de tarifa es el más inmediato y el que no requiere ninguna inversión. Solo optimizando el contrato y cambiando de tarifa, el ahorro suele estar entre el 10% y el 20% de la factura anual. Añadiendo mejoras de aislamiento y cambios de hábito, el resultado puede superar ese porcentaje en viviendas mal aisladas.
El procedimiento es gratuito y sin coste de cambio. Si ya se está en el mercado libre, se puede contactar con la comercializadora de referencia asignada por defecto en la zona para solicitar la TUR. No suele haber coste de cambio. El plazo máximo para el cambio de comercializador es de 21 días si la distribuidora no encuentra ningún impedimento técnico o deficiencia en la conexión.
Para saber qué tarifa conviene antes de cambiar, la CNMC ofrece una herramienta gratuita. Si se accede al comparador de la CNMC a través del código QR que aparece en la factura de gas, se cargan los datos de consumo automáticamente y se pueden comparar las distintas ofertas que existen adaptadas al perfil de consumo de ese hogar.
El ajuste que no está en el contrato pero sí en la factura
Una vez optimizado el contrato, hay otra palanca que actúa de forma inmediata sobre la factura sin necesidad de cambiar nada estructural. Cada grado de temperatura extra aumenta el consumo de calefacción entre un 7% y un 8%. Mantener el termostato entre 19°C y 21°C es el rango más eficiente. Bajar solo 1 grado respecto a la temperatura habitual puede suponer entre un 7% y un 8% de ahorro en la parte de calefacción de la factura.
Este dato tiene peso porque la calefacción representa entre el 60% y el 70% del consumo de gas en una vivienda media española. Actuar sobre el termostato es actuar sobre el mayor gasto del contrato.
La combinación de revisar la tarifa y ajustar un par de grados el termostato no requiere obras, no requiere inversión y no requiere tiempo. Lo que sí requiere es mirar el contrato una vez, comparar en el comparador de la CNMC y tomar una decisión que el primer mes siguiente ya empieza a devolver dinero.

