La factura regulada del gas podría encarecerse un 54% a partir del jueves
La OCU explica que la causa principal de este repunte radica en el sistema de cálculo de la tarifa regulada
La factura regulada del gas (Tarifa de Último Recurso - TUR) subirá más de un 50% a partir del próximo jueves, 1 de octubre, si el Gobierno no toma medidas antes en el decreto anticrisis que prevé aprobar el martes en el Consejo de Ministros.
En concreto, según cálculos de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), la factura regulada del gas podría encarecerse un 54% a partir del jueves, lo que supondría un sobrecoste anual de unos 310 euros para un hogar medio con calefacción.
El precio de la factura
No obstante, firmas como el comparador energético Hello Watt estiman que el precio del gas en la TUR podría dispararse un 71,5% a partir del jueves, de forma que un hogar con calefacción de gas pagaría unos 222 euros entre octubre y diciembre, frente a los 149 euros del mismo periodo de 2025.
Por su parte, la OCU prevé que en la próxima revisión trimestral prevista para este 1 de octubre, el precio del consumo de gas para los hogares acogidos a la modalidad TUR 2 (con consumos anuales de entre 5.000 y 15.000 kilovatios hora) pasará de 4,12 a unos 6,95 céntimos por kWh, lo que representa un aumento cercano al 69% en el coste de la energía.
De este modo, para un hogar con calefacción de gas y un consumo anual de 9.000 kWh, el recibo pasará de unos 600 euros a alrededor de 910 euros al año.
Aunque el incremento del precio de la energía roza el 69%, la organización de consumidores avisa de que el impacto final en la factura será del 54% debido al peso del alquiler del contador, los impuestos y los costes fijos.
La OCU explica que la causa principal de este repunte radica en el sistema de cálculo de la tarifa regulada. Durante el último trimestre del año se incrementa el peso del denominado gas estacional, que pasa a representar casi el 47% del coste de aprovisionamiento. Como los futuros del gas cotizan actualmente en niveles elevados, el coste de la materia prima prácticamente se duplicará.
Asimismo, el próximo jueves arranca el nuevo año gasista con la revisión de peajes y cargos regulados, aunque su incidencia en la subida será limitada, según la OCU.
La fórmula con la que el Gobierno fija la tarifa regulada sólo tiene en cuenta el precio del gas en las revisiones de octubre y enero. En primavera y verano sólo mira el precio del petróleo, así que el encarecimiento del gas "ha permanecido invisible" en la tarifa regulada hasta ahora, según Hello Watt.
De este modo, este 1 de octubre, el precio al que se compra en los mercados internacionales el gas para los meses fríos entra en la fórmula por primera vez desde que empezó el conflicto en Oriente Próximo, y lo hace con un peso del 46,7% en el cálculo. Además, llega a más del doble de precio que hace un año: 78,9 euros por megavatio hora (MWh), frente a los 33 euros/MWh de octubre de 2025.
A ello se suman un petróleo más caro (una media de 99,4 dólares por barril de Brent en los últimos 6 meses) y un euro más débil (1,152 dólares por euro), que también encarece el gas.
Según el comparador energético, lo que más subiría en octubre es el coste del propio gas, que podría crecer hasta un 111,3%, frente al incremento del 22,6% de octubre de 2024 y el 25% de 2025. El resto del precio, lo que se paga por usar la red de gas, apenas cambia, y por eso el precio total del kilovatio hora (kWh) subiría hasta un 71,5%, de acuerdo con los cálculos de Hello Watt.
Así, el precio del kWh de gas (el término variable, sin impuestos ni parte fija) podría llegar a 7,07 céntimos para los hogares con calefacción de gas a partir del próximo jueves, por encima de los 6,75 de enero de 2023, el máximo histórico hasta ahora. Sin ningún tope legal, la de este octubre sería la mayor subida jamás aplicada a la TUR, según las estimaciones del comparador energético.
Díaz y sindicatos piden recuperar la excepción ibérica
En este contexto, tanto la vicepresidenta segunda del Gobierno, Yolanda Díaz, como los sindicatos CCOO y UGT han pedido al Ministerio de Economía, Comercio y Empresa que recupere la llamada excepción ibérica, mecanismo que ya utilizó el Gobierno de España durante la crisis energética provocada por la guerra en Ucrania para limitar los precios del gas.
En concreto, España y Portugal aplicaron la excepción ibérica, con el respaldo de la Unión Europea, desde el 15 de junio de 2022 hasta el 31 de diciembre de 2023. Esta medida temporal, que ahora piden recuperar Díaz y los sindicatos, topó los precios del gas para abaratar la factura energética de los consumidores cuyas facturas estaban vinculadas directamente al precio diario del mercado mayorista de electricidad.
Así, con la excepción ibérica, aunque las centrales eléctricas compraban el gas a su precio real de mercado --que llegó a superar ampliamente los 100 y 200 euros por megavatio hora durante los peores meses de la crisis energética--, al ofertar su electricidad en la subasta mayorista estaban obligadas a calcular su precio como si el gas les hubiera costado únicamente el valor del tope vigente. La diferencia entre el precio real del mercado y ese tope se abonaba a las centrales a través de un recargo de compensación en las facturas.
Aunque la última palabra la tendrá el Ministerio de Economía de Carlos Cuerpo, de momento el sector eléctrico ya ha mostrado su oposición a volver a aplicar en España la excepción ibérica alegando que la situación derivada del contexto geopolítico actual "es muy distinta" a la que se vivió al inicio de la guerra de Ucrania.
La Asociación de Empresas de Energía Eléctrica (Aelec), de la que forman parte Endesa, Iberdrola o EDP España, recordó hace unos días que este mecanismo temporal para topar los precios del gas "nació como una respuesta extraordinaria a una situación extraordinaria y bajo unas condiciones específicas establecidas por Europa".
A este respecto, esta patronal defiende que durante la aplicación del mecanismo, durante un año y medio entre 2022 y finales de 2023, se vivió "un shock abrupto e imprevisible", llegando el gas "a marcar el precio de la electricidad en alrededor del 75% de las horas", mientras que actualmente lo hace en menos del 15%.
"Precisamente por eso, a pesar de las tensiones en el gas, el mercado eléctrico está registrando precios mucho más competitivos. No tiene sentido responder a una crisis del gas interviniendo un mercado eléctrico que está funcionando y que es el que está amortiguando su impacto", señalan desde Aelec.
En su opinión, recuperar la excepción ibérica supondría que una parte muy mayoritaria de los consumidores, los que están en el mercado libre y en gran medida a precio fijo, "asuman un mayor coste para reducir el precio de los consumidores directamente expuestos al mercado".
Es decir, Aelec entiende que se puede acabar subiendo el coste al 75% de los consumidores para reducirlo al 25% restante, por lo que esto debe tenerse en cuenta antes de planear una intervención en el mercado. A su juicio, lo que se debería hacer son adoptar medidas específicas y focalizadas para los consumidores afectados, pero preservando el funcionamiento del mercado eléctrico y la seguridad jurídica.

