El futuro de más de cinco millones de jóvenes españoles se nubla tras la pandemia

  • La población de 25 a 34 años tarda más que nunca en emanciparse, accede de forma precaria al mercado laboral y gana una cuarta parte menos que la media

  • Sólo el 38% tiene vivienda en propiedad y su tasa de paro ha aumentado hasta cinco puntos en un año

A 1 de enero de 2021 había en España 5.328.909 jóvenes de 25 a 34 años, según los datos del Padrón. El 48,3% de ellos (prácticamente la mitad) era titulado en educación superior. Y otro 24,3% estaba en ello tras haber finalizado la segunda etapa de educación secundaria.

Una generación que, a la vista de estos datos, se encuentra entre las mejores preparadas de la historia española. Pero, desafortunadamente, ello no se traduce en unas mejores condiciones para acceder al mercado laboral, prosperar en el trabajo, adquirir vivienda, formar un hogar o tener hijos.

La pandemia, encima, ha nublado aún más el panorama de una generación que ya lo tenía difícil de inicio tras la anterior crisis financiera.

Ni siquiera su mayor capacitación en nuevas tecnologías les ayuda. Tienen más habilidades informáticas que el resto de la población, acceden a internet y realizan compras online en mayor medida e incluso son más cuidadosos a la hora de dar datos o identificarse. Pero, pese a todo, siguen sin encontrar acomodo en la sociedad, especialmente en el mercado laboral.

Empleo y paro, principal traba

Los jóvenes de 25 a 34 años buscan trabajo de forma intensiva (su tasa de actividad supera el 83%, frente al 58% de media) pero les cuesta mucho encontrarlo. Y los que lo consiguen deben hacerlo en mayor medida que la media en los llamados horarios especiales. Es decir, en sábados, domingos y jornadas nocturnas.

Un elevado porcentaje de sus contratos son precarios. Y cuando éstos acaban, dejan de trabajar en mayor medida que la media. En esta franja de edad de 25 a 34 años el 61% de los parados dejó el empleo por finalizar su contrato, frente al 53% de media nacional.

Las tasas de paro de este colectivo son elevadas, sobre todo entre los de 25 a 29 años, con un 24%, ocho puntos más que la media, según la Encuesta de Población Activa (EPA) del primer trimestre de 2021.

En un año de pandemia sus tasas de desempleo han subido casi cinco puntos entre los de 25 a 29 años (del 19,7% al 24,0%). Y casi dos entre los de 30 a 34 (del 14,8% al 16,6%).

Salarios y pobreza

Muy relacionado con los puestos de trabajo que desempeñan, los salarios de los jóvenes son, lógicamente, inferiores. Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), ganan entre un 20% y un 27% menos que la media.

Hay que tener en cuenta que un componente salarial importante es la antigüedad. Y que los jóvenes difícilmente la reciben en sus nóminas. Pero, por sí solo, este elemento no explica esa brecha de remuneraciones.

Por otro lado, el 28,1% de la población de 25 a 34 años se encuentra en riesgo de pobreza o exclusión social, según la Encuesta de Condiciones de Vida del INE. Un porcentaje casi tres puntos superior al promedio nacional.

Comprar y emanciparse se complica

Con trabajos más precarios y menores salarios la posibilidad de adquirir ciertos bienes y de abandonar el nido familiar se antoja cada vez más difícil.

El 6,4% de la población de 25 a 34 años afirma no poder disponer de automóvil, frente al 4,7% de media de los españoles. Más preocupante es que el 7,8% no puede tener ordenador personal, frente al 5,6% de promedio nacional.

En cuanto a emanciparse, en el año 2020 el 55% de los jóvenes de 25 a 29 años y el 25,6% de los de 30 a 34 vivía aún con sus padres. Es decir, más de la mitad de los menores de 29, y uno de cada cuatro de los de 30 a 34 años.

Ambos porcentajes han registrado un fuerte aumento con la pandemia hasta alcanzar los niveles más elevados desde que se contabilizan.

Alquiler, la mejor opción

Pero si es difícil emanciparse, para los jóvenes es aún más complicado acceder a una vivienda propia. Sólo el 38% la tiene, frente al 76% de media de los españoles.

La mejor salida para los que se aventuran a abandonar el domicilio paterno es alquilar. El 46% de los jóvenes emancipados vive en un domicilio alquilado. Un porcentaje casi tres veces superior a la media nacional, que es del 18%.

Hay otro 16% que ha podido independizarse al beneficiarse de una cesión gratuita de vivienda, generalmente de familiares. La media nacional es del 6%.

Solteros y sin hijos

Uno de los objetivos publicitarios en los últimos años son los llamados ‘singles’, es decir, los adultos que viven solos y que, presuntamente, disponen de mayores niveles de ingresos y gastos.

En el caso de la población de 25 a 34 años ser ‘single’ es casi la única opción. Y, como hemos visto, el mantra de mayores ingresos no se cumple. El 77% son solteros, frente al 35% de media nacional.

Esta situación está provocando un retraso de indicadores demográficos muy importantes como la edad media al matrimonio (que ya supera los 36 años en hombres y los 34 en mujeres) o la edad media a la primera maternidad, que es de las más elevadas de Europa, con 31 años.

Invierno demográfico y económico

Al tener hijos más tarde, hay menos años para procrear, lo que hace que el número medio de hijos por mujer sea también de los menores de Europa. Los expertos prevén que en 2020 caiga a 1,20 o incluso por debajo de ese nivel como consecuencia del descenso de la natalidad durante el Estado de Alarma. De hecho, en los nueve meses posteriores al confinamiento se registraron las cifras más bajas de nacimientos de la historia reciente.

Este invierno demográfico lleva instalado ya demasiados años en España y no tiene visos de recuperarse tras la pandemia.

Un declive que va a pasar factura a la economía a corto plazo, cuando la población inactiva dispare su peso en la estructura demográfica. En realidad ya lo está haciendo (en 2020 los mayores de 65 años representaban el 19,6% de la población total, frente al 16,5% del año 2000).

Planes de empleo, ¿efectivos?

Los gobiernos de los últimos años, conscientes del panorama de los jóvenes, han diseñado diversos planes de empleo para intentar aclarar su futuro. Pero, ¿han sido efectivos?

La Estrategia de Emprendimiento y Empleo Joven 2013-2016 tenía como objetivo favorecer la inserción de los jóvenes en el mercado laboral y mejorar su situación, con 100 medidas y una dotación de 3.485 millones de euros.

En ese periodo la tasa de paro de la población de 25 a 34 años bajó en torno a 10 puntos. La buena situación económica sin duda ayudó a esta evolución.

El Plan de Choque por el Empleo Joven 2019-2021 nació con objetivos como mejorar la calidad de sus trabajos, eliminar la brecha salarial de género y combatir el efecto desánimo. Contenía 50 medidas y estaba dotado con 2.000 millones.

Entre el primer trimestre de 2019 y el de 2021 la tasa de paro de la población de 25 a 34 años subió en torno a cinco puntos, sobre todo a raíz del inicio de la pandemia.

Ahora el Gobierno ha presentado el Plan de Garantía Juvenil Plus 2021-2027. Está dotado con 3.263 millones y sus 69 medidas pretenden impulsar el empleo joven que, en palabras de la vicepresidenta tercera y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, es "una gran asignatura pendiente".

Esperemos que los jóvenes aprueben esta asignatura y que tengan pronto un futuro más esperanzador. De su futuro depende el futuro de todos los españoles.