Vivienda cooperativa sénior o cómo elegir la vejez: "Pensar que al abrir la puerta me encontraré amigas me reconforta"
María Rosa y Elionor forman parte de Can70 Barcelona, un proyecto con el que buscan "envejecer de forma autónoma, digna y en compañía"
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María Rosa tiene 74 años y por el tono y la emoción con la que habla, es evidente la ilusión que hay detrás del proyecto al que pertenece. Y no es para menos. Se trata del que será su futuro hogar, de dónde y cómo pasará su vejez y lo más importante: que ha sido ella quien lo ha elegido.
Junto a 27 personas más, María Rosa Vinyallonga forma parte de Can70, uno de los primeros planes de vivienda cooperativa sénior. Calculan que para 2027 podrán instalarse en la que será su nueva casa, una urbanización de 39 viviendas, aún en construcción, en el barrio de Sarrià en Barcelona.
“Envejecer de forma autónoma, digna y en compañía, pero respetando la privacidad”. Ese es para María Rosa el objetivo principal de este proyecto, pero no solo. “La vivienda. Casi todos los que estamos aquí tenemos vivienda en propiedad, pero queremos ser una especie de modelo contra el mercado inmobiliario y la especulación”, explica Vinyallonga a la web de Informativos Telecinco.
"Queremos que sea una opción distinta de la residencia"
Tras muchos años de lucha, (el proyecto comenzó en 2015), han conseguido que el Ayuntamiento de Barcelona ceda un solar a la plataforma Sostre Cívic, de la que forma parte Can70, como parte de un convenio con diferentes entidades de vivienda social y cooperativas de vivienda.
“Queremos que sea una opción distinta de la residencia, de vivir en casa con la familia o de vivir solos. La soledad no deseada está siendo un problema que va en aumento. Por ello, apostamos por un modelo de convivencia autogestionado”, sostiene María Rosa.
Un modelo que, además, trata de luchar contra la especulación inmobiliaria. “Estamos en contra de la especulación de la vivienda y esta forma representa una alternativa. El cooperativismo es un modelo que nos gusta. Gracias a la cooperativa hemos conseguido la financiación, pensamos que nos habría costado mucho solos”, añade la catalana.
"Me ofrece libertad de decisión sobre lo que yo quiero en mi vida"
Elionor Sellés, de 69 años, es otra de las personas que pertenecen a la iniciativa, formada casi en su totalidad por mujeres. “Un proyecto de vivienda cooperativa como este me ofrece libertad de decisión sobre lo que yo quiero en mi vida. Me evita la soledad o me facilita el no perder vínculos cuando aparezca la fragilidad. Esa idea de comunidad, de ayudarnos las unas a las otras me parece muy atractivo”, cuenta Sellés.
Elionor habla en femenino porque, efectivamente, en este momento solo hay tres hombres en la cooperativa. En total son 28 personas y aún buscan a 11 miembros que se sumen al proyecto. El acceso a Can70 comienza a los 55 años y finaliza a los 69 años. Escalar las edades del grupo es una cuestión importante porque es la forma de garantizar la continuidad en el tiempo del proyecto de vivienda cooperativa.
“Hay un compromiso de colaborar en los cuidados más básicos entre todos, de ahí que tengamos una compartición por edades. Si todos tenemos la misma edad en el mismo momento, este cuidado no va a funcionar”, explica María Rosa. Si bien, aunque el objetivo es el autocuidado mutuo, “cuando necesitemos cuidados profesionales o de higiene, los va a haber”, matiza Elionor.
Precisamente es la franja de 55 a 65 años en la que buscan compañeros que se sumen a la cooperativa, pues las más altas están completas. Todo se debe a una cuestión tabú y de no querer visualizarse en la vejez tan pronto. “A esa edad poca gente lo empieza a pensar, la mayoría empezamos a pensar en la vejez más tarde”, sostiene María Rosa. Elionor, empezó a pensarlo a finales de sus 50 años, cuando estaba de vacaciones en Hamburgo y pasó por delante de una cooperativa senior de vivienda.
“Yo en ese momento vivo mi vida y no estoy pensando en mi vejez, pero a partir de ahí comencé a reflexionar, viéndome a mí misma en ese periodo, observando mi entorno y la negación que hay por los problemas de la gente mayor en las familias y de sufrimiento. Entonces empiezo a pensar cómo quiero que sea mi vejez”, narra Sellés.
María Rosa completa a su compañera con otra reflexión, sobre los miembros de la cooperativa. “El objetivo que tenemos compartido es que todos nos hemos planteado en un momento de nuestra vida cómo queríamos envejecer. La mayoría somos mujeres que hemos cuidado a personas mayores en casa, personas dependientes o abuelos. Es un sistema que no nos gusta que nuestros hijos tengan que soportar”, explica.
Las 39 viviendas de Can70 serán individuales. Habrá 10 viviendas convencionales de unos 43m2 y 29 configuradas en varias Unidades de Agregación. Estas últimas tienen 35 m2 y son más sencillas, con una pequeña cocina, pero dan a una sala que se comparte entre cuatro unidades con un comedor grande. En cuanto al precio, las convencionales rondan los 38.000 euros y las unidades de agregación 32.000 euros.
Tanto María Rosa como Elionor esperan con mucha ilusión el momento en el que se puedan mudar. Los problemas seguirán, lo tienen claro, pero les consuela el haber elegido un modelo cooperativo basado en el acompañamiento y la colaboración mutua y que lucha contra la especulación inmobiliaria. “Solo el pensar que voy a estar en un sitio donde tendré mi apartamento, que yo estaré tranquila, que abriré la puerta y que me encontraré a personas amigas y que mis hijas no tendrán que estar pendientes de mí, me reconforta mucho”, concluye María Rosa.